Toyota GT86: Samurai de corazón

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Diego Zotes20 nov 2013
Nos ponemos al volante del deportivo pequeño más radical del mercado, el Toyota GT86 que mueve su atractiva carrocería mediante un motor de 2.0 litros bóxer de 200 cv que gira hasta las 7.400 rpm sin apenas controles, transmitiendo deportividad en cada metro.
Tras habernos puesto al volante de su hermanastro Subaru BRZ, queríamos ponernos a los mandos del pequeño deportivo de Toyota, el GT86. Es la última novedad de Toyota que, tras un largo parón en la fabricación de legendarios coches deportivos para dedicarse únicamente a presentar propuestas de utilitarios, vehículos ecológicos y todoterrenos, vuelve con fuerza a un segmento que ya parecía tener olvidado rindiendo homenaje a una denominación que para la marca ha hecho historia durante décadas, AE86.
a favor-Sensación de conducción pura con 200 cv-Terminación interior exclusiva-Preciosa estética deportivaen contra-Conducción rápida exigente-Habitabilidad muy justa-Elevada rumorosidad constante
Se trata de la puesta en escena del auténtico concepto de deportividad a la japonesa. Una carrocería pequeña y ligera de 2+2 plazas y un motor delantero potente, aunque no demasiado, que transmite la fuerza al eje trasero, y sólo está gestionado por el acelerador y por un control de estabilidad muy permisivo. ¡Diversión pura!
Características comunes
A la vista resulta casi exacto a su hermano BRZ de Subaru, con rasgos por doquier que transmiten dinamismo y deportividad a raudales, y hacen de este coupé una atracción andante. A imagen y semejanza del espíritu deportivo del Toyota 2000GT del 65, presenta una altura que levanta del suelo algo más de un metro, un capó largo y bajo y un habitáculo retrasado, sus principales credenciales como deportivo. Esto se refuerza visualmente por una tremenda entrada de aire de frontal, unas preciosas llantas de 17 pulgadas, suficientemente efectivas para su tamaño y perfectas para la máxima diversión, un agresivo alerón integrado sobre el portón del pequeño maletero y el doble sistema de escape separado con salidas de gran diámetro, dibujando un aspecto que no deja indiferente a nadie.Delñ BRZ sólo le diferencian apenas dos rasgos, unos paragolpes con la abertura central invertida y los anagramas laterales específicos
Los únicos rasgos que le diferencian visualmente del BRZ es la forma del paragolpes y de su entrada de aire, que en el GT86 presenta una boca invertida y en el Subaru tiene forma de V, así como el espacio para los antiniebla y los intermitentes y estos últimos, que en el Subaru son más bien cuadrados con el faro del intermitente en forma de línea horizontal mientras que en el Toyota es afilado hacia arriba y el intermitente pequeño en la zona superior cubriendo la esquina. Por otra parte en la aleta delantera, sobre las ruedas ambos llevan un elemento decorativo, el GT86 lleva un grafico de la inscripción de su modelo en forma de pistones opuestos, mientras que el BRZ lleva una ornamentación simulando una salida de aire enrejillada.

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Llama la atención, como el Subaru, con una silueta muy fluida y sugerente en una carrocería pequeña de 4,24 metros que lo convierten en el deportivo de cuatro plazas más pequeño del mundo, con pasos de rueda estilizados y muy prominentes, que transmiten sensación de aplomo y potencia y rematado todo con una trasera recortada y angular, coronada en la zona superior por un alerón panorámico muy agresivo y en la zona inferior por un paragolpes con difusor negro de grandes dimensiones que alberga el doble sistema de escape y una óptica donde se ilumina la luz antiniebla trasera.
El interior también nos llama poderosamente la atención, con un aspecto muy deportivo y orientado a la conducción, aunque bien es cierto que la habitabilidad no es lo suyo con un interior demasiado escueto. La apariencia del interior es muy atractiva mientras el detalle de las costuras rojas por todo el habitáculo aporta una deportividad excelente. Todo está colocado a la mano del conductor buscando la máxima ergonomía, comenzando por unos asientos con unas maneras y un aspecto muy deportivo gracias a la exquisita combinación de la piel con el Alcántara, a la perfecta posición elevada de la palanca del cambio, y a la posición del pequeño volante de ante en posición vertical. Preside la imagen del habitáculo un salpicadero prominente protagonizado por una moldura símil carbono frente al sitio del acompañante y una pantalla central del navegador y sistema multimedia Toyota Touch. Continúa la imagen una consola central enmarcada con molduras verticales en plata satinada con el botón de arranque y el sistema de climatización con ruedas giratorias y botones metálicos, así como los controles de estabilidad general y el de control de estabilidad Sport (VSC Sport) en un área determinada de la zona del cambio en el túnel central para el control del comportamiento personalizable.

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Entre el equipamiento de serie que ofrece el GT86 en un único acabado Sport encontramos los espejos retrovisores abatibles eléctricamente, las luces delanteras diurnas y los faros traseros led, faros de xenón, climatizador bizona, entrada y arranque sin llave, control de estabilidad VSC con control de tracción TC, 7 airbags incluido el de rodillas del conductor y control de velocidad, entre otros elementos.El motor es un 2.0 litros bóxer de altas revoluciones de origen Subaru con inyección directa que rinde 200 cv
Lo más interesante…
Pero lo más impresionante del nuevo GT86 es el comportamiento radicalmente deportivo que ofrece. Pocos coches quedan ya en el mercado que transmitan unas sensaciones tan deportivas con un motor de 200 cv de potencia y a un precio tan interesante. Exactamente se trata de un 2.0 litros bóxer de cuatro cilindros y altas revoluciones de origen Subaru, que mediante un exquisito desarrollo de la inyección directa por Toyota D-4S entrega unas prestaciones muy llamativas. Alcanza los 100 km/h en 8,2 segundos y hace tope en los 210 km/h. Pone en nuestras manos las verdaderas raíces de la deportividad de Toyota, con un motor relativamente escueto y ligero, colocado delante en posición muy baja, con un régimen de giro altísimo de 7.400 rpm totalmente atmosférico y que transmite la fuerza al eje trasero sin demasiados controles tan sólo con un diferencial de deslizamiento limitado.
Estas características le permiten una gran relación entre el peso y la potencia, además de un centro de gravedad bajo lo que brinda una conducción absolutamente efectiva y divertida a capricho jugando con el acelerador y dejando deslizar la zaga. Con las llantas de 17 pulgadas y unos neumáticos convencionales de 215/45, exactamente los mismos que el Prius, nos aseguramos la máxima diversión al volante.

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Por ponerle un pero, la única nota negativa de este motor es que emite un rugido muy constante y perceptible en todo momento desde el interior, algo que podría ser molesto para algunos usuarios, aunque no es lo normal para el que se compra este coche.