SsangYong Rodius: El autobús atómico

Diego Zotes07 feb 2007
Analizamos al detalle la opción monovolumen más grande del mercado. Presenta siete amplias plazas con mucho maletero, un diseño peculiar y un potente motor diesel de origen Mercedes con 165 cv.
Para hablar de monovolúmenes no podemos olvidarnos de un modelo que ha causado una verdadera revolución en este segmento, por las cotas de espacio y habitabilidad que presenta. Sin duda hablamos del Rodius, el monovolumen más grande del mercado, que como principal novedad ofrece gran cantidad de espacio para transportar hasta 7 pasajeros con hueco más que suficiente para albergar todo su equipaje, sin ninguna restricción de espacio.

a fondo SsangYong Rodius 1

Además, como es costumbre en la marca coreana, el precio no suele ser un impedimento, puesto que por este mastodonte en su versión tope de gama Limited con motor diesel y cambio automático hay que soltar 36.360 euros, una cifra contenida en relación a sus características tanto de versatilidad y polivalencia y a su mecánica de origen Mercedes-Benz. Además la competencia baraja precios bastante más altos, así como unos acabados evidentemente más exquisitos, como demuestran el Chrysler Grand Voyager (46.185 euros), el Renault Grand Espace (45.605 euros) o incluso el Kia Carnival (34.495 euros) sin cambio automático, aproximadamente a igualdad de equipamiento.
Estéticamente posee un diseño muy peculiar, que gusta a algunos y otros no tanto, puesto que quiere transmitir deportividad con una carrocería de enormes dimensiones silueteada con una forma aerodinámica, con un frontal muy llamativo debido a su gran parrilla saliente, muy similar a la del antiguo ML de Mercedes, y un paragolpes abombado integrado en la carrocería con los antiniebla en los extremos inferiores, un perfil muy alto (1,845 metros) de gran superficie acristalada y una zaga caracterizada por un inmenso portón de maletero con una gran tira cromada y flanqueado por unos extraños faros trapezoidales que dibujan una forma de U sobre el portón. Un alerón poco discreto y unas llantas multirradio de 16 pulgadas ponen la nota deportiva al conjunto.
    Ssangyong Rodius
Longitud:   5125 Anchura:   1915 Altura:   1845 Batalla:   3 Boca de carga (ancho/alto):   126 cm/96 cm Altura 3ª fila al techo:   90,5/1,80 m Altura 2ª fila al techo:   93 cm Espacio piernas 3ª fila:   max. 42 cm Espacio piernas 2ª fila:   max. 48 cm Espacio piernas conductor:   56 cm Espacio piernas copiloto:   31 cm Ancho 2ª fila:   156,5 cm Ancho 3ª fila:   146 cm Visibilidad trasera:   105 cm/32,5 cm Visibilidad frontal:   - Altura ventanillas laterales:   47,5 cm Huecos portaobjetos:   14 huecos Portabebidas:   14 huecos Bandejas:   4   Todas estas peculiaridades quedan en un segundo plano cuando pasamos a analizar el tema de medidas y capacidades, donde se muestra como el más capaz del segmento, puesto que con sus 5,125 metros de longitud y sus 841 litros de capacidad de carga en el cofre se desmarca claramente de la competencia, sólo permitiendo acercarse al Chrysler Grand Voyager que sucumbe ante el coreano por 3 centímetros en longitud con sus 5,093 metros y por 94 litros de capacidad de carga de maletero con todos los asientos dispuestos. Lejos quedan ya modelos de talla grande como el Peugeot 807 o el Mitsubishi Grandis. Con una disposición atípica de 2+2+3 plazas, al estilo del monovolumen de Chrysler, los asientos de la segunda fila son giratorios, transformables en mesa y la posición preferida por su comodidad y amplitud para viajar. De nuestra comparativa también es el más potente, con sus 165 cv provenientes de su motor turbodiesel con common rail, mientras que además es el único que ofrece tracción integral permanente All Wheel Drive (AWD).
Al acceder al interior observamos que tiene una ergonomía y una calidad de factura muy buenas, aunque algunos de los plásticos empleados no nos convencen demasiado por su tacto rígido. Aún así la percepción general del interior es muy agradable, sobre todo en nuestra versión Limited, que aumenta su refinamiento con elementos como los asientos de piel giratorios con apoyabrazos independientes laterales, ordenador de viaje, techo solar eléctrico o sistema de alumbrado automático. Desde su acabado básico incluye airbags de conductor y pasajero, controles electrónicos de estabilidad y tracción, climatizador, espejo retrovisor antideslumbramiento, sistema de ayuda al aparcamiento, llantas de aleación de 16 pulgadas o volante y pomo del cambio en piel. También se echan de menos en el Rodius elementos importantes como los airbags laterales y de cortina, e incluso el sistema de navegación. Nuestra unidad incluía en opción el cambio automático secuencial de 5 velocidades de origen Mercedes y el sistema de tracción total permanente, que incluye reductora, como si de un todoterreno puro se tratase.
En cuanto al propulsor que le mueve se trata del cinco cilindros de origen Mercedes con una cilindrada de 2.7 litros y tecnología de inyección directa por common rail, que entrega una potencia de 165 cv a 4.000 rpm y un alto par motor de 342 Nm a 1.800 rpm, garantizando un empuje más que suficiente aunque vaya cargado hasta los topes. Sus prestaciones sorprenden, dado que tiene que arrastrar un gran volumen y un peso de más de dos toneladas, logrando alcanzar con soltura los 186 km/h de velocidad máxima y los 100 km/h desde parado en 12,6 segundos. Lo mejor de todo, es que con este nivel de prestaciones el consumo según datos oficiales se cifra en unos escasos 8,1 litros a los 100 km en ciclo combinado. El único defecto de este motor es una excesiva rumorosidad, achacable quizás a un pobre trabajo de insonorización.
En cuanto al comportamiento dinámico muestra una increible facilidad de movimientos, así como una gran respuesta al acelerador, incluso con este cambio automático de 5 velocidades, que se muestra fugaz a la hora de hacer recuperaciones. La posición de conducción elevada y el recogimiento que ofrecen los asientos, maximizan el confort y la visibilidad de todos los ocupantes y sobre todo del conductor. Una vez en marcha, la suavidad es perceptible en todo el habitáculo, gracias a unas suspensiones muy elaboradas con un compromiso perfecto entre la dulzura en el filtrado de baches y obstáculos a baja velocidad y la entereza en apoyos extremos en tramos revirados a mayores velocidades, lo que evita el incómodo balanceo característico de vehículos con estas dimensiones.