Skoda Octavia Combi RS: Un familiar realista y deportivo

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Raúl Toledano31 ago 2015
Probamos el familiar más deportivo de la gama Skoda Octavia, el RS con el motor gasolina de dos litros y 220 CV, un capricho por el rendimiento mecánico que ofrece pero que también extrae el lado más racional del automóvil, gracias al espacio interior del que dispone y el precio realista que tiene.
Uno de los automóviles más apetecibles en la clase media generalista del sector. Así es el Octavia Combi RS, basado en la última generación del modelo talismán de Skoda. Sin embargo, respecto a las versiones estándar de los Octavia y Octavia Combi, las siglas RS eliminan de un plumazo cualquier aire low cost y ese diseño tan atemporal se torna en unos aires GTI que combinan a las mil maravillas con la carrocería familiar de nuestra unidad de prueba.
a favor- Motor TSI y cambio DSG- Chasis equilibrado- Espacio interioren contra- Consumos reales- Plaza central trasera
Y es que la gama Octavia RS tiene distintas declinaciones, según la motorización (diésel de 184 CV o gasolina TSI de 220 y 230 CV), el tipo de carrocería (sedán o familiar Combi) y la transmisión (caja manual o automática DSG). Después de probar la berlina diésel, hoy pasa por el garaje de Autocity un goloso Octavia Combi RS 220 DSG, cuyo precio base de 31.370 euros es poco para todo lo que ofrece, y te vamos a contar a continuación.
La carrocería Combi, 800 euros más cara que la sedán, aporta estilo y sobre todo funcionalidad
El Skoda Octavia Combi RS 220 nos recibe con un color muy, muy especial. Se denomina Gris Acero (90 euros) y, según le dé la luz del día, se asemeja al de los aviones de caza militares. Esta tonalidad congenia a las mil maravillas con las barras en negro brillante (75 euros) sobre el techo. Lo siguiente con lo que tu vista se distrae es en las espectaculares llantas de 19" RS Extreme (también un opcional dentro de un paquete del mismo nombre por 920 euros) con neumáticos de perfil bajo (225/35) y pinzas de freno en color rojo.
Y, después, ya de serie viene todo lo demás, que no es poco. La altura rebajada en 1,2 centímetros de la carrocería respecto al suelo; una zaga con spoiler, difusor y la salida de escape doble de diseño trapezoidal; y ya en el frontal la parrilla específica de la versión RS que junto a las tomas de aire de tipo panal de abeja con el logotipo RS nos ponen en la pista de que no estamos ante un Octavia familiar más.
Por dentro, en el puesto de conducción, el Octavia RS tiene más de Golf GTI que de Octavia. Y es que a la buena calidad de materiales y ajustes de la última generación del Octavia Combi normal, esta versión RS añade toda la carga deportiva que promete su diseño exterior. El aro achatado del volante con costuras rojas que se repiten en el pomo del cambio o palanca del freno de mano, o los pedales en aluminio; y como elementos estrella los asientos deportivos en piel con el anagrama RS (605 euros) en unos reposacabezas integrados y con unas envolventes jorobas laterales, y la pantalla táctil de ocho pulgadas Multitouch donde, entre otras informaciones, se proyectan los distintos programas dinámicos de conducción.
En lo que no hay duda que es un Skoda es en su espacio interior. A pesar de su carácter deportivo, el Octavia Combi RS no pierde ni un ápice de su habitabilidad. Delante, la regulación en altura (de serie) de los asientos puede dar cabida a conductor y acompañante de tallas XXL, y hay buenos huecos para vaciarse los bolsillos. Y aunque no está mal en anchura entre puertas, donde realmente destaca es en la fila trasera, una gozada por el hueco libre que queda para las piernas. Y si hablamos de gozada, qué decir de los 590 litros de maletero (1.740 l. con los respaldos traseros abatidos) que ofrece: fácil de aprovechar por sus formas y de cargar por la altura baja del piso de carga, que en nuestra unidad se adereza con el automatismo de apertura del portón (375 euros) mediante llave, botón del portón o mando interior. No pierde ni un ápice de la habitabilidad de todo un Octavia Combi
Como versión tope de gama que es, el Octavia Combi RS incorpora de serie algunos elementos que en los acabados inferiores son opcionales, como por ejemplo, los faros bixenón con iluminación adaptativa AFS, sensores de parking traseros (los delanteros en nuestra unidad vienen dentro del paquete RS Extreme), las levas tras el volante o el control de presión de neumáticos. Hereda de la plataforma MQB la posibilidad de incorporar una buena cantidad de asistentes a la conducción, como, la frenada preventiva de emergencia, el control crucero adaptativo o el de cambio de carril involuntario.
Y llegamos al plato fuerte de la prueba, el comportamiento del Octavia Combi RS, muy bueno tanto por el equipo formado por el motor TSI y la transmisión DSG como por la notable puesta a punto del chasis. De lo primero se encarga un cuatro cilindros gasolina de dos litros, inyección directa y turbocompresor apretado hasta los 220 CV de potencia que copan la parte media y alta del cuentarrevoluciones (entre 4.500 y 6.200 rpm) en una respuesta muy lineal y progresiva pero sin perder los arrestos de un GTi en cuerpo de familiar: ahí están los 350 Nm de par motor liberados entre 1.500 y 4.400 rpm para hacer chirriar las ruedas delanteras, las únicas responsables de la motricidad en la gama RS.El motor es lineal y progresivo, estirando hasta casi el corte de inyección, y también dispone de un gratificante par a bajo régimen
Porque sin opción de montar un sistema de tracción total, el Octavia RS 220 se apoya en un control de estabilidad con una función denominada XDS que simula un diferencial autoblocante (es electrónico claro) para compensar el envío de tanta fuerza entre las dos ruedas motrices. Y en cuanto al cambio DSG de seis velocidades (1.500 euros de sobrecoste), qué decir que no esté dicho sobre él, mejora la finura y la respuesta de un motor ya dotado por sí mismo, ofreciendo un confort mayor e incluso en modo automático y con el modo Sport activado logra que los saltos entre marchas sean más rápidos y efectivos que los que podría realizar la mayor parte de conductores.Siempre un 'sí' rotundo a si merece la pena pagar 1.500 euros por el DSG
Suave, silencioso, fino, progresivo pero enérgico, sobrado de prestaciones (242 km/h de velocidad máxima y 7,1 segundos en aceleración de 0 a 100 km/h), ¿en qué flojea el motor TSI? Pues como la mayoría de motores gasolina turbo, por muchas medidas de eficiencia que monten, son muy sensibles al incremento del consumo, y este Octavia RS con tal caballaje lo es y mucho. ¿El diésel entonces mejor? Con la mano en la cartera sí, porque los 10,7 l/100 km en una conducción alegre alejan al RS gasolina de los 6,4 l. que promete. Con las manos en el volante el RS gasolina siempre.Hay que conducir muy suave para bajar de los 8 litros de consumo medio
Pero que el rendimiento mecánico y su teórica ligereza para ser un familiar (1.470 kilogramos) no nos lleve a equívocos: esto no es un GTI de pura cepa y sí un coche equilibrado de corte deportivo. Las suspensiones y la dirección de dureza progresiva a más velocidad nos dan mucha seguridad trazando curvas y sus límites, electrónica mediante, se aprecian muy lejos: ni rastro de inercias típicas en vehículos tipo break. Es cierto que esta puesta a punto del chasis le hace perder algo de confort en carreteras peor asfaltadas, pero no lo suficiente como para catalogarlo de coche incómodo para viajar. Y en ciudad esa misma dirección es la responsable de mover este familiar casi con un solo dedo y maniobrar con relativa agilidad en espacios cortos.