Skoda Fabia 1.4: La buena sombra

Diego Zotes02 may 2000
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Nueva imagen Skoda

Por Angel Alonso Madrid, 2 may (EFE).

Dice un refrán que quien a buen árbol se arrima, buena sombra le cobija, y el dicho es perfectamente aplicable a la marca checa Skoda que desde el tutelaje del Grupo Volkswagen oferta un producto cada vez más competitivo y acorde con los cánones que imperan en el mercado de Europa Occidental.

Un primer paso fue el Felicia, un modelo que insinuó abiertamente por donde caminaban las posibilidades de futuro de esta firma que hasta finales de los ochenta deambuló por los poco exigentes mercados automovilísticos del este de Europa, bajo el único amparo de su historia y tradición, pues el producto estaba muy lejos de lo que, como mínimo, pedía un cliente del área occidental.

A ese Felicia siguió el Octavia, que operó como confirmación de esos buenos augurios, y el círculo se ha cerrado recientemente con el Fabia, un producto perfectamente homologable a los niveles que se precisan para competir en un mercado difícil, con la dificultad añadida de incrustarse en el segmento más complicado, por la cantidad y calidad de los modelos que acoge.

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Diseño y Conducción
Diseño y Conducción

El Skoda Fabia llega a España y al resto de los mercados occidentales con la fiabilidad mecánica que siempre ofrece el grupo Volkswagen, pero añade un diseño que, si bien no es llamativo, ni mucho menos, espectacular, ha jugado con la suficiente habilidad en las dimensiones para que el confort de marcha sea uno de sus puntos de apoyo.

Efectivamente, el Fabia mide unos 20 centímetros más que la media del segmento, y de ello se aprovecha la capacidad del habitáculo. La separación entre filas de asientos garantiza un nivel óptimo de comodidad a los viajeros. El conductor se desenvuelve con facilidad, sin topes en las rodillas, al tiempo que la bien conseguida ergonomía le permite un fácil acceso a toda la instrumentación.

Sin embargo, se falla en el maletero, al que sus escasos 260 litros, le restan oportunidades de viaje en grupo. Dos maletas medianas y poco más.

Y es que el Fabia tiene un componente rutero muy acentuado y bien asentado sobre ese motor de 1.6 litros de cilindrada y 101 CV de potencia, hasta ahora el tope de gama, en espera de la llegada del 2.0 y 120 unidades de potencia que se anuncia para finales de año.

La mecánica del modelo sometido a prueba guarda sorpresas muy agradables en forma de prestaciones sorprendentes. El motor se muestra muy vivaz en sus respuestas, sin renunciar, por ello, a la elasticidad. Las subidas de vuelta son uniformes y regulares, en la más pura línea de los propulsores de origen Volkswagen. Se trata de un elemento dinámico francamente agradable a la hora de conducir y perfectamente capacitado para afrontar largos trayectos con esa agradable sensación de disponer de la potencia adecuada en cada ocasión. Y por si esto fuera poco, el consumo está en unos niveles francamente aceptables y durante la prueba no se desviaron mucho de los registros homologados por el fabricante.

El nivel más alto de equipamiento, el Elegance, ha cuidado bien la dotación de componentes de seguridad. Entre ellos unos frenos con sistema antibloqueo ABS al que se añade la distribución electrónica de la fuerza de frenado que opera como un excelente complemento. La prueba práctica de frenado se solventa con eficacia y carente de respuestas no deseadas.

En cuanto a la estabilidad, el comportamiento del Fabia es lineal. No transmite al interior balanceos indeseados y cumple en trayectos sinuosos con el aplomo necesario.

La versión Elegance pone el acento en elementos de confort del habitáculo. Algo de cuero en los asientos y también concesiones a la madera son la apuesta por una exclusividad que juega abiertamente por la definitiva conquista del mercado.

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Gama

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Competidores

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