Skoda Fabia 1.2 TSI Montecarlo, bien traído:

Skoda Fabia 1.2 TSI Montecarlo, bien traído 1
Agencia EFE27 mar 2012
Todas las marcas automovilísticas aprovechan una efemérides para enriquecer su gama de modelos con ese recurso, tan de moda hoy, de las series especiales, que añaden el atractivo de un equipamiento específico y alegórico de la celebración sin disparar los precios.

Un ejemplo, como tantos muchos, lo ha hecho Skoda, que ha celebrado su 110 aniversario en el mundo de la competición con una serie especial en la gama de su urbano Fabia, a la que ha bautizado con el sugerente nombre de Montecarlo, un rally en el que la marca checa ha conseguido algunos de sus mejores entorchados.

El Skoda Fabia Montecarlo, por supuesto tiene sus atributos distintivos en el exterior y en el interior. En el primero, destacan los colores de carrocería rojo y negro, propios de la serie, sólidos o combinados. Se conjugan con unas llantas de perfil bajo lacadas en negro que realzan la figura deportiva del modelo. Y, como no, los logotipos especiales Montecarlo en los laterales, para subrayar una identidad 'sui generis'

La particular puesta en escena cuenta también con las molduras de color negro sobre los pasos de rueda, retrovisores en el mismo tono y faros delanteros con los cristales oscurecidos.

El habitáculo se configura con el mobiliario de la versión más deportiva RS, es decir asientos tipo baquet, que recogen y sujetan francamente bien el cuerpo y, así, poder ejecutar maniobras exigentes en la circulación con plena sensación de agarre. Cuentan también con el añadido de la comodidad y otro elemento distintivo en la forma de conjugar los colores rojo y negro en la tapicería.

No faltan recursos clásicos como el volante y el pomo de la palanca forrados en piel, aparte de los pedales cromados. Todo ello, dentro de un ambiente muy racing y dirigido a una clientela juvenil muy sensible a estos decorados.

En el orden práctico, el Fabia Montecarlo, dispone de la misma habitabilidad que las versiones de serie. Hay buen espacio para cuatro pasajeros, con una distancia entre filas de asientos suficiente y una altura al techo para viajar sin contracciones de piernas y cabeza. La visión panorámica entra también en el orden de los aciertos, pues la amplia proporción de cristal facilita, asimismo, una ambiente alegre y de claridad.

Aún con todo esto, la verdadera seña de identidad del Fabia Montecarlo está en un chasis rebajado en 15 milímetros respecto a las versiones convencionales y en el equipamiento de una amortiguación de mayor dureza, con una combinación diferente de muelle y cilindro.

Esta operación en la estructura del coche le sienta francamente bien para circular con un gran poderío y sensación de seguridad, con una pisada firme y una rodadura muy regular sobre el asfalto, que permite trazadas rápidas sin merma alguna de anclaje en los apoyos. El comportamiento de los trenes de rodaje es perfectamente predecible y, por tanto, de suma nobleza. Una conducción divertida está plenamente asegurada.

En el coche, sin embargo, se perciben algunos leves fallos de terminación en las juntas de determinados elementos, lo que provoca ruidos estructurales que pueden resultar molestos si se está bastante tiempo a bordo.

Nada, por otra parte, que alegar en contra de componentes como los frenos que cumplen con eficacia y sin reacciones extemporáneas, además de presumir de bastante resistencia a la fatiga; otro tanto en el aspecto laudatorio se puede decir de la dirección, muy precisa y ajustada a los movimientos de volante.

La serie especial Montecarlo del Skoda Fabia se ha vinculado a dos motorizaciones, ambas de 105 CV, pero en gasolina se adscribe a la cilindrada 1.2 TSI y en la diesel a la 1.6 TDI. La primera de ellas ha sido la sometida a prueba.

Por ir directos al grano: magnífico motor, muy fielmente adaptado al concepto 'downsizing' con el concurso de un turbo que optimiza sobremanera la entrega de par a bajas revoluciones y asegura con mucha rotundidad las recuperaciones. Ha sido fiel a la corriente de los tiempos de procurar mayor ligereza de materiales gracias a contar con un cigüeñal y bastantes componentes rebajados de peso. A modo de resumen es un coche esencialmente rápido en todas sus reacciones, algo que sorprende, y mucho, en la contención de esa capacidad de 1.198 c.c.

No está el silencio de marcha entre los atributos para presumir, pero no es un propulsor, ni mucho menos, estridente, al tiempo que hace que esta versión Montecarlo sea muy rápida, tanto que hay que estar pendiente del cuentakilómetros porque rebasa los límites máximos de velocidad legal con suma rapidez y facilidad.

Los consumos están también en una valoración equilibrada. En la prueba no rebasó los 7,5 litros en un rango de conducción exigente y veloz en la carretera, y bastante más contenido en el medio urbano, porque la reacción al toque de acelerador, por suave que sea, impone un reprís contundente. En condiciones de mayor tranquilidad puede no desviarse demasiado de esos 5,3 litros a los cien kilómetros que homologa el fabricante en sus características técnicas, pero eso es reprimirle demasiado su chispeante filosofía.

La caja de cambios queda un poco desubicada: manual y de cinco velocidades. Sería interesante ver los rendimientos de esta versión del Fabia con una más moderna de seis. En lo que respecta a lo que hay, el comportamiento está en esa línea de regularidad del conjunto del coche, lo que suponen unos escalonamientos acertados y unos desarrollos tirando a largos.

En cuanto a precio, hay un nominal en la parte más baja de su referente competitivo, pero aporta los registros de potencia más bajos. El equipamiento está en perfecto orden, equilibrado, sin excesos y sin defectos. Tiene todo lo que se puede necesitar.

Esa tradición de más de un siglo de competición en Skoda no ha tenido un refrendo popular en las versiones deportivas de calle, posiblemente porque la marca checa está fuertemente identificada con berlinas familiares de un uso muy diferente al deportivo y claramente vinculadas a usos de servicios de transporte como los del taxi. En este apartado del Fabia Montecarlo, como en su momento con el más deportivo RS, también en la berlina Octavia, no han dejado de sorprender sus facultades para ir más allá de ese cliché.

CARACTERÍSTICAS TÉCNICAS

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Longitud 4,000 m

Anchura 1,642 m

Altura 1,498 m

Distancia entre ejes 2,451 m

Vía delantera 1,417 m

Vía trasera 1,410 m

Peso 1.130 kgs

Capacidad depósito 45 l.

Capacidad maletero 315 l.

Coef. aerodinámico N.D.

Posición motor Delantero, transversal

Alimentación Inyección electrónica directa

Cilindros 4 en línea (16 válvulas)

Cilindrada 1.198 c.c.

Potencia máxima 105 CV a 5.000 r.p.m.

Par máximo 175 Nm entre 1.500 y 4.100 r.p.m.

Velocidad máxima 191 km/h

Aceleración 0-100 10,1 seg.

Consumo medio 5,3 l./100 kms

Emisiones CO2 124 g/km

Impuesto de Matriculación 4,75 %

Dirección Cremallera con asistencia

electromecánica

Diámetro de giro 10 m

Frenos Discos ventilados (DEL.)

Discos (TRAS.)

Suspensión delantera McPherson con brazo inferior

triangular y barra

estabilizadora

Suspensión trasera Eje multibrazo con barra

estabilizadora

Tracción Delantera

Neumáticos 195/55 R 15

Transmisión Manual de seis velocidades

Equipamiento de serie ABS con EBD, sistema de control

de estabilidad ESP, airbag

frontales, laterales y de cortina

Precio 16.850 euros

RESTO DE GAMA (MONTECARLO)

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Versión Cilindrada Potencia PVP

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Fabia 1.6 TDI Montecarlo 1.598 c.c. 105 CV 18.880

COMPETENCIA DIRECTA

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Modelo Cilindrada Potencia PVP

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Citroen DS3 1.6 VTi 1.598 c.c. 120 CV 17.990

Ford Fiesta 1.6 Sport Match 1.596 c.c. 133 CV 18.850

Renault Clio 1.2 TCE 1.149 c.c. 101 CV 13.495

Seat Ibiza 1.4 TSI FR 1.968 c.c. 143 CV 22.020

Suzuki Swift 1.6 Sport 1.586 c.c. 136 CV 15.995

Por Angel Alonso.