Seat Ibiza TDI 90 cv Style: El líder de la regularidad

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Raúl Toledano16 jul 2013
Nos ponemos al volante del Seat Ibiza, actualizado en 2012 antes de la llegada de los pujantes y más nuevos Clio y 208. Recordamos sensaciones (feeling) para saber en qué punto se queda respecto a éstos. Si parco es en lo estético, el Ibiza derrocha un sinfín de virtudes dinámicas que justifican su liderazgo comercial en el primer semestre del año.
La apuesta es un envite. Un envite conservador, en forma de restyling, con cartas de peso para la contrarréplica, tratándose de una jugada trabajada, cocida a fuego lento, desde hace cinco años, 2008, cuando nació la cuarta generación de nuestro protagonista de hoy: el utilitario superventas español Seat Ibiza, concretamente en su carrocería de cinco puertas, que en 2012 apuntaló los flecos pendientes del modelo que sustituyó para seguir pujando dentro de un segmento B vibrante: la actualización del Ford Fiesta y sobre todo los nuevos Renault Clio y Peugeot 208, ¿le ponen en apuros?.
a favor- Chasis eficaz- Ergonomía puesto de conducción- Consumos y usabilidaden contra- Diseño exterior discreto- Interior poco sofisticado- Plaza central trasera
Más que nunca Seat se agarra al dicho popular de “si algo funciona, ¿para qué cambiar?”. Desde luego los datos le avalan. Al cierre del mercado nacional de matriculaciones de turismos, en el primer semestre de 2013, el Ibiza es líder absoluto (13.693 ventas) con el Corsa, Clio y 208, segundo, octavo y noveno, respectivamente.
¿MARKETING O REALIDAD?
Después de probar los utilitarios más modernos del momento, en Autocity.com realizamos una pequeña prueba del Seat Ibiza (un refresco de sensaciones) para ver si estos números se corresponden a la buenísima y atractiva campaña comercial de la marca de Martorell (con descuentos próximos al 50% en las versiones de acceso o las nuevas versiones ITEch que optimizan la relación precio/equipamiento) o es que realmente estamos ante el mejor utilitario del mercado, o por lo menos, el más completo.
De hecho, aunque el aspecto más subjetivo a analizar en cualquier turismo es el diseño exterior, es justo reconocer que el discreto lavado de cara que ha protagonizado el Seat Ibiza le deja un punto (o dos) por detrás de una competencia (Clio y 208) que se ha dejado buena parte de sus esfuerzos en radicalizar la imagen de sus utilitarios, buscando el lado más emocional, algo ante lo que la mirada más agresiva del Ibiza con sus nuevos grupos ópticos con luces diurnas mediante LED’s difícilmente puede competir.La discreta actualización de su diseño le deja un paso (o dos) por detrás de los más emocionales (y juveniles) Clio y 208
Las dimensiones exteriores del Ibiza, claro, no cambian: 4,06 metros de longitud, dato calcado al nuevo Clio IV-que ha pegado un buen estirón- y con una figura exterior más grande y aplomada que los ligeros Corsa o 208, éste incluso ha encogido en relación al 207 que sustituye. Si en la zaga de este Ibiza apenas se aprecian modificaciones con este restyling, sí que Seat ha revisado el diseño de la parrilla frontal, que ahora es más alargada, los antiniebla delanteros, la salida de refrigeración con forma trapezoidal, y una nueva línea de capó, que en conjunto acentúan la sensación de anchura y aplomo en un Ibiza que se parece (y mucho) a su hermano mayor, el compacto León.Su imagen exterior, anchota y aplomada, es muy parecida a la de su hermano mayor el León
Por dentro, sencillez es la palabra que prima en la calidad y terminaciones del habitáculo. El Ibiza, alejado de la sofisticación de la que presumen sus rivales más modernos, destaca por una sobriedad estupendamente rematada y que, por lo general, hace pensar que los materiales (duros) y el resto de ajustes tendrán una buena resistencia al paso del tiempo. Las vibraciones son mínimas (aunque las hay) y es de los mejores utilitarios a nivel de insonorización, sin duda.

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En lo que no ha querido escatimar esfuerzos Seat es en la optimización de la ergonomía interior del habitáculo, queriendo imprimir una mayor deportividad a un modelo que ya en sus generaciones precedentes ha tenido ese toque picantón, tanto en la puesta a punto de su chasis (de la que luego hablaremos) como en la sensación interior de conducir un coche de alta calidad de agrado en una conducción más allá de los límites de la ciudad. En este sentido, el utilitario español presenta un nuevo grafismo en la instrumentalización, un rediseño de la consola central y volante, y un puesto de conducción en el que, gracias a la doble regulación del volante y triple del asiento (acabado Style), se puede lograr una postura muy agradable y deportiva para esta categoría: conduciendo más estirado y bajo de lo habitual.El interior es de esos en los que uno se encuentra como en el sofá de su casa a los tres minutos de ponerte al volante: un 10 en ergonomía
Como las medidas exteriores no cambian, el espacio interior para los ocupantes (y el maletero de 292 litros) tampoco: son correctas pero no sobradas. En la fila trasera, por altura hasta el techo y espacio para estirar las piernas, los ocupantes traseros (dos, porque la anchura es justa para un tercero) viajan bastante holgados siempre y cuando las butacas delanteras no vayan muy retrasadas. Los 292 litros de maletero (ampliables a 847 l) son unos buenísimos números dentro de la categoría, enfatizando el carácter extraurbano que tiene un Ibiza.
Entre las novedades en el equipamiento destaca el sistema de información y conectividad integral denominado Portable Media System, un dispositivo extraíble sobre el salpicadero con pantalla táctil que unifica y gestiona las funciones de ordenador de a bordo, navegación y dispositivo de manos libres por Bluetooth, muy parecido al que estreno el pequeño de la casa, el Mii. También destaca un mayor espacio para la guantera delantera, que ahora aumenta su capacidad hasta los 10,7 litros.El Portable Media System, un dispositivo extraíble sobre el salpicadero con pantalla táctil que aglutina las funciones de ordenador de a bordo, navegación y Bluetooth
Nuestro Ibiza es el cinco puertas (también están los “SC” y “ST”) con acabado Style que apuesta por la motorización diésel 1.6 TDI 90 cv, la más demandada de la gama. Asociado a un cambio manual de cinco velocidades, acelera de 0 a 100 en 11,8 segundos, con una velocidad punta de 178 km/h y un consumo mixto de 4,2 l/100 km. Y lo más importante, se nota un motor lleno desde muy abajo, o dicho de otra manera, con un empuje muy notorio (son 230 Nm a 1.500 rpm) y aprovechable en las situaciones de conducción más habituales, olvidándonos casi por completo del cambio manual.Consume poco, su empuje es muy aprovechable, y su tacto de conducción es altamente agradable
Datos oficiales aparte, dinámicamente estamos ante el utilitario más redondo: es agradable para cualquier tipo de conducción, siendo estable a alta velocidad en curva y en recta, y bastante ágil en los cambios de apoyo gracias a la rápida y directa dirección que también añade un plus en seguridad por su buen guidado: da la sensación, en algunas situaciones, de conducir un coche de mayor tamaño, superando a la mayoría de sus competidores generalistas y más cerca de rivales (lejanos por precio) como el A1 o el Mini. En ciudad, y con el acabado “Style” (el “FR” viene acompañado de una amortiguación más rígida) el Ibiza sigue teniendo un tacto igual de placentero que en carretera abierta: maniobra bien para su tamaño, la visibilidad en todas las direcciones es más que satisfactoria y las suspensiones trabajan de lo lindo para absorber sin problemas las irregularidades típicas del asfalto urbano.