Seat Altea FR: Las apariencias engañan

Raúl de San Antonio05 may 2006
El monovolumen ‘deportivo’ de Seat se radicaliza con la llegada al mercado de su versión FR, siglas emblemáticas para los más jóvenes, que significan ‘Fórmula Racing’.
Después de tres años de su primera aparición como prototipo, y dos como modelo de serie hecho realidad, el monovolumen deportivo de Seat se radicaliza con la llegada al mercado de su versión FR, siglas emblemáticas para los más jóvenes, que significan Fórmula Racing. Bien es verdad que la cumbre de la deportividad de la marca la ocupan las versiones Cupra, pero este es un escalón al que no es probable que llegue el Altea, simplemente por su concepto familiar.

a fondo :: Seat Altea FR 1

La fuerte apuesta de Seat por el diesel deportivo no es una sorpresa y tampoco es arriesgada, ya que el 25 por ciento de las ventas del Altea han sido para la versión 2.0 TDI de 140 cv, por no hablar de que este mismo porcentaje también lo ha alcanzado su hermano compacto de la anterior generación en versión FR, el León 1.9 TDI de 150 cv.
Lo que más nos ha llamado la atención es el poder de atracción de las siglas FR. Hay que reconocer que esas dos letras colocadas estratégicamente en el portón trasero, acompañadas por las ya míticas siglas TDI en color rojo, hacen girar muchas cabezas, entre ellas las de muchos jóvenes amantes de los compactos de altas prestaciones que ven en este amplio modelo una buena opción deportiva con un plus de confort.
Por lo demás, el Altea es el mismo de siempre con un ligero maquillaje para la ocasión, como unos paragolpes específicos, el frontal con rejilla en nido de abeja y el trasero adaptado, coronado por un escape de doble salida cromada, unas atractivas llantas de aleación de gran tamaño y multitud de aditamentos interiores de corte muy deportivo como los asientos tipo bacquet bordados con las siglas FR, los pedales metálicos o el pomo del cambio y el volante anatómico terminados en piel perforada antideslizante y grabados también con esas siglas.
Como es de esperar, el exterior e interior se complementan con un corazón también agresivo, formado por una mecánica diesel que toma como base el reconocido 2.0 TDI de 140 cv, al que se ha exprimido hasta conseguir 30 cv más, es decir, que el motor de este monovolumen tan especial entrega una potencia máxima de 170 cv y es capaz de desarrollar un par motor de 350 Nm, acelerando de 0 a 100 km/h en sólo 8,6 segundos y alcanzando una velocidad punta de 208 km/h. Ya está en los concesionarios con un precio de salida de 25.835 euros, encontrando a su más directo rival en el Toyota Corolla Verso D-4D de 177 cv.
Silueta deportiva
La silueta del Altea no es como la de cualquier otro monovolumen compacto, tipo Renault Scenic o Toyota Corolla Verso, sino mucho más deportiva gracias a una contenida altura al suelo y un diseño en el que las líneas curvas y redondeadas dominan el conjunto. Para Seat este modelo es un compacto deportivo con habitabilidad de monovolumen. Una anchura de vías a tener en cuenta, de 1.527 mm delante y 1.508 detrás, es en parte responsable de la deportividad del modelo, contribuyendo a una apariencia deportiva del coche.

a fondo :: Seat Altea FR 2

Los retoques estéticos de esta versión son mínimos pero muy característicos, como es habitual en los modelos deportivos de todas las marcas. Entre estos elementos destacan los cristales tintados, que no llegan a ser completamente negros, los retrovisores en color plata satinada y las llantas de 17 pulgadas color antracita de cinco brazos que albergan neumáticos anchos de 225 mm, que permiten entrever los inmensos discos delanteros y traseros de 312 y 286 mm respectivamente. También es distintiva la gran apertura del paragolpes delantero, para la refrigeración del líquido del radiador y del aire caliente del turbo en el intercooler, cubierta por una rejilla de nido de abeja. Detrás destaca la boca de escape cromada.
Y por supuesto no podían faltar las siglas mágicas FR en negro y rojo colocadas en la parte inferior derecha del portón trasero, complementadas por las incombustibles TDI en rojo sobre las aletas delanteras.
Ambiente racing
Al abrir la puerta, el diseño del habitáculo nos dice que este Altea no es como los demás y apunta muy alto. Racing y competición son conceptos que los pasajeros del Altea FR tendrán muy presentes. El conductor y su acompañante se verán abrazados por unos asientos tipo bacquet, con las letras FR bordadas en el respaldo, capaces de sujetar al ocupante en las situaciones de conducción más extremas, sin dejar por ello de ser suficientemente cómodos.

a fondo :: Seat Altea FR 3

El diseño de la consola orientada hacia el conductor, en el que llama la atención el escaso tamaño de la guantera, imita a carbono contribuyendo al clima de competición que transmiten todos los elementos del habitáculo. Al volante, el puesto de conducción es muy bueno gracias al asiento del conductor y a la columna de dirección ajustables en altura y profundidad, pudiendo optar por ir tan bajos como en un coupé. El volante, con los mandos del radio-cd, y la palanca de cambios van forrados en cuero perforado y son específicos para esta versión, además del cuadro con los tres relojes de fondo blanco y la siglas FR en el cuentarrevoluciones, que aportan más detalles de deportividad. La calidad de los plásticos y la terminación general es buena, aunque parecen demasiado rígidos y propensos a ocasionar ruidos, sobre todo la bandeja del maletero.
El equipamiento se muestra muy completo y deportivo, incluyendo elementos básicos de seguridad para los ocupantes como los ocho airbags de serie y elementos de seguridad activa como el ABS, el control de tracción TCS y el de estabilidad ESP. En el plano del confort encontramos entre el equipamiento de serie ordenador de viaje, retrovisores regulables y abatibles eléctricamente y anclajes Isofix para las sillitas de los niños. Para los amantes de la tecnología, Seat ofrece como extras numerosas ayudas a la conducción como son los sensores de encendido y apagado de luces, de lluvia y de presión de neumáticos, espejo interior antideslumbramiento automático, faros bixenon, control de velocidad de crucero, navegador, preinstalación de teléfono bluetooth o radio-cd con lector MP3, entre otros.
Detrás hay espacio suficiente para tres ocupantes en un asiento tipo banco, con respaldo abatible, que se puede desplazar hasta 140 mm hacia delante para aumentar el espacio del maletero desde los 409 hasta los 510 litros, organizable gracias a un clasificador. Como modelo familiar que es, hace guiños al segmento de los monovolúmenes con huecos portaobjetos en cada puerta, dos huecos portavasos y otro portaobjetos bajo la consola central, además de dos útiles cajones debajo de los asientos delanteros. En la bandeja del maletero el portatrajes resulta muy útil para las luces de repuesto y los triángulos obligatorios.
Cabe destacar la insuficiente insonorización del habitáculo, donde se deja sentir la brabura del motor, sobre todo en marchas cortas, y la deficiente aerodinámica que se hace notable al bajar la ventanilla para que entre un poco de aire.
La conducción del monovolumen deportivo de Seat es pura diversión gracias a la evolución del chasis ágil del Altea, en el que se mantiene el esquema independiente de suspensiones y al que sólo se le ha variado la rigidez de los muelles delanteros, que aumenta un 15 por ciento, y el diámetro de las barras estabilizadoras que ahora son de 23,6 mm delante y de 21,7 mm detrás. Además la altura de la carrocería es 7 mm menor que en su versión Sport. De esta forma, los ocupantes se sentirán pegados al asfalto y disfrutarán de una estabilidad desconocida en otros modelos del segmento, aunque por el contrario la comodidad de marcha en las plazas traseras se verá seriamente perjudicada. La dirección de cremallera asistida electromecánicamente satisface a los conductores más exigentes de forma excepcional, junto con una caja de cambios de seis velocidades -con un pomo demasiado grande- con desarrollos especialmente pensados para obtener unas prestaciones elevadas.

a fondo :: Seat Altea FR 4

El motor que mueve a esta máquina es el 2.0 TDI con 170 cv que desarrolla un par motor de 350 Nm disponible desde las 1.800 hasta las 4.200 rpm, gracias al cual puede acelerar de 0 a 100 km/h en 8,6 segundos y alcanzar una velocidad punta de 208 km/h. Para desarrollar este eficiente propulsor se ha elegido la mecánica 2.0 TDI de 140 cv al que se le han realizado algunas modificaciones como una variación en la geometría variable del turbocompresor y un aumento del caudal de combustible, mediante la instalación de unos nuevos inyectores piezoeléctricos, que hacen que la combustión sea más rápida y eficaz.
Los amantes de la conducción deportiva y de las sensaciones fuertes disfrutarán de cruceros de 200 km/h sin esfuerzo y de grandes aceleraciones en las que el testigo del ESP será el protagonista en el cuadro, debido al descomunal par motor generado por la patada de este TDI.