Renault Mégane 1.9 dCi: Otro estilo

Diego Zotes28 feb 2003
El 1.9 dCi representa la máxima opción diesel -y quizá también el más interesante- dentro del concepto de compacto todo uso que encarna el nuevo Renault Mégane, a un precio, eso sí, algo más elevado en esta versión ultraequipada Privilège.
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CON OTRO ESTILO

a fondo :: Renault Mégane 1.9 dCi 1

El 1.9 dCi representa la máxima opción diesel -y quizá también el más interesante- dentro del concepto de compacto todo uso que encarna el nuevo Renault Mégane, a un precio, eso sí, algo más elevado en esta versión ultraequipada Privilège.

a fondo :: Renault Mégane 1.9 dCi 2

Renault ha apostado fuerte con el nuevo Mégane, una apuesta arriesgada que de momento ya ha sido recompensada con el premio Coche del Año (el nuestro y el europeo). Con esta nueva generación, la marca del rombo rompe todos los moldes, teniendo muy poco que ver con la anterior, motorizaciones aparte.
5 Febrero de 2003.
Estilo rompedor, pero funcional
ESTILO ROMPEDOR, PERO FUNCIONAL

a fondo :: Renault Mégane 1.9 dCi 3

Con 2.62 m de batalla, la mayor de su segmento, el nuevo Mégane es también bastante más ancho que su predecesor. Las vías superan el metro y medio (1,52 m delante), aunque el maletero, con 330 litros, no mejora oficialmente el volumen del anterior modelo (que anunciaba 348). En su carrocería destaca el piso doble tipo "sandwich" (que mejora notablemente su rigidez de bastidor) y detalles como el doble techo acristalado opcional (en una pieza partida, con la delantera basculante y la posterior fija). Pero sin duda lo más llamativo es su imagen rompedora, en la estela del Avantime, aunque claramente más lograda. Las aletas delanteras (y zona baja del portón trasero) son de plástico y no de chapa, recuperándose sin deformarse de los pequeños roces, y su zaga "respingona", lo más revolucionario del coche, es el rasgo que define más su personalidad. Pese a ello, queda menos raro al natural que en fotografía, con una imagen más armoniosa, sobre todo visto por detrás y por delante, centrando la mayor radicalidad estética en su perfil, si bien este 5 puertas resulta más equlibrado que el de 3.
El portón trasero choca por su forma en "V", aunque permite un buen acceso. Su contrapartida es que esa forma en "V" no beneficia al volumen del maletero, acercándolo abierto aún más al techo en los garajes de techo bajo. Es quizá el punto más negativo de su diseño, ya que con un ángulo menos acusado el volumen útil habría rozado el umbral de los 390/400 litros, mínimo esperable para un coche de su segmento (aunque los 330 litros oficiales sean en realidad algo más de 350 reales). Además, la excesiva zona sombreada de la luneta perjudica la visibilidad tres cuartos trasera, con una escobilla limpialuneta de muy escaso barrido.

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Habitabilidad
HABITABILIDAD

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La habitabilidad interior ha mejorado, aunque menos de lo esperado, sobre todo en el espacio posterior para piernas, habida cuenta de la nueva batalla. Además, y por la forma del suelo, el reparto no es homogéneo, yendo más desahogada la plaza de detrás del conductor. Lo que sí ha mejorado mucho es la postura al volante, mucho más racional que antes, así como la sensación de calidad y la ergonomía de todos los mandos. El espejo interior es de cambio automático (electrocrómico) y como en el Laguna, en este nivel Privilège -unido al pack Luxe de equipamiento- disponemos de tarjeta inteligente "manos libres", que no exige su inserción para el arranque (actúa por proximidad). También es de serie en este nivel el encendido automático de luces, el limpiaparabrisas automático y el sensor de presión de aire de neumáticos, así como el aire acondicionado por climatizador automático.

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Igualmente forma parte del equipo de serie no sólo el ABS y el control de tracción, sino también el de estabilidad, lo que unido a su completísima dotación de airbags (delanteros, laterales y de cabeza) deja un conjunto ejemplar en el apartado de seguridad, activa y pasiva.En el interior se aprecia una funcionalidad muy mejorada, con múltiples huecos portaobjetos (en el piso, en las puertas -con tapa-, en respaldos, apoyacodos, etc). Sólo se echa en falta la cerradura en la guantera (climatizada) y algún factor secundario mejorable, como el mando de regulación de altura de los asientos delanteros. Con el volante regulable en altura y profundidad y un salpicadero muy bien diseñado (a dos tonos), este Mégane permite una sensación al volante propia de coches de superior categoría.
MECANICA SUAVE Y POTENTE

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En marcha, se aprecia ante todo la gran suavidad de empuje y la baja sonoridad (71 decibelios frente a los 74 de la norma máxima admitida, que en la práctica supone la mitad del ruido admitido) de este turbodiesel 1.9 dCi, con el clásico bloque de 4 cilindros y 8 válvulas de 1.870 cc, montado en los Laguna y la anterior generación Mégane. Un motor poderoso y de mucho par, que en esta configuración 120 CV se permite el lujo, gracias a sus 27,5 mkg de par máximo, de mover con gran agilidad una carrocería nada ligera, (supera con creces la tonelada y cuarto), tirando de una caja de cambios de 6 relaciones, con una larguísima 6ª de más de 55 km/h por 1.000 rpm, que actúa en realidad como marcha de descanso. La velocidad máxima la alcanza en 5ª, a unas 4.300 rpm, ya por encima del régimen de potencia máxima, mientras que en 6ª el motor hace techo mil vueltas más abajo (sobre 3.200/3.300 rpm), lo que ya supone rodar a 180 km/h, crucero que de no existir las limitaciones vigentes podría mantener de forma indefinida.
La unidad probada, ya bastante suelta, se permitió el lujo de superar los 200 km/h de velocidad punta en 5ª (196 de máxima oficial) pese a que la aerodinámica del nuevo Mégane no es precisamente su fuerte (por encima de 0,34). Pero lo mejor es su capacidad para rodar con total suavidad y silencio en 6ª entre 2.000 y 2.500 rpm, a cruceros reales de 120 a 140 km/h, con un consumo mínimo y una tremenda reserva de potencia. Eso sí, sin "patada" y sin que su fuerza se manifieste ostensiblemente. La aceleración es también muy contundente, bajando a pesar de su peso de los 32 segundos en el km desde parado y cubriendo el 0-100 km/h en menos de 10 segundos, cronos francamente satisfactorios para un coche de su peso y potencia.Los consumos son igualmente sobrios, a la altura de lo que se espera de un "tdi" moderno, con inyección directa "common rail" y turbo variable. No llaman la atención por lo bajo -peso y aerodinámica pasan factura- pero gracias a la 6ª se mantiene en los 5,5 litros/100 km a cruceros turísticos, para subir un litro a la marcha normal de autopista (140) y pasar de 7 si queremos explotar un poco más el indudable potencial de su planta motriz. En conducción deportiva puede rebasar los 8, mientras que en ciudad se mantiene sobre 7,5, cifras absolutamente razonables.

a fondo :: Renault Mégane 1.9 dCi 8

Comportamiento
BUEN COMPORTAMIENTO

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Respecto a su comportamiento dinámico, hay que decir de entrada que es realmente impecable, con un tacto del cambio mucho más preciso que antes. El esquema de suspensiones es muy normal, a base de un eje independiente delantero Mac Pherson ayudado en su guiado por un brazo inferior auxiliar (y no un triángulo), mientras que el tren posterior recurre ahora a un eje semitorsional en H (como el Laguna), con muelles en vez de barras de torsión. En esta versión Privilège los trenes rodantes pasan a montar neumáticos de 205/55 VR 16 en vez de los 195/65 HR 15 de la dotación normal, en llantas de aleación de 6,5 x 16 pulgadas. Con una correcta amortiguación y un mayor recorrido de suspensiones, el resultado es una marcha aplomada y segura, con una gran precisión de trayectoria en recta y curva rápida, mejorada por la mayor batalla. Y mejor aún cuando el asfalto se degrada, admitiendo una impresionante velocidad de paso sobre mal piso.
En terreno más virado, con curvas cerradas, aparece un moderado carácter subvirador, nada molesto, con algo más de balanceo -las inercias mandan- pero sin llegar a ser aparatoso. El panorama sería perfecto de no ser por el tacto de la dirección eléctrica, que peca de imprecisa y de excesivo efecto de autocentrado. En ciudad y autovía puede pasar, pero a la hora de trazar con precisión no acaba de permitirnos encontrar de golpe el ángulo ideal, obligando a pequeñas rectificaciones que quitan limpieza a la trayectoria. De asistencia variable, esta dirección requiere cogerle el "tranquillo" para ir deprisa, y aún así no acabamos de encontrar fácilmente el apoyo limpio y claro para concentrarnos en la salida en curva con la máxima eficacia.

a fondo :: Renault Mégane 1.9 dCi 10

Es el único punto criticable de este Mégane, que aunque no influye en el comportamiento global del coche, sí le quita un punto de agrado de conducción. Además es algo lenta (3,25 vueltas de volante de tope a tope) y presenta un discreto diámetro de giro. Por lo demás el coche se tiene de maravilla, tendiendo a deslizar suavemente de delante al límite, y cuando en pleno gas es la trasera la que tendería a insinuarse (tras forzar mucho las cosas), entra el ESP en acción para poner las cosas en su sitio.La otra cara de la moneda la ofrecen los frenos, con discos en las 4 ruedas (los delanteros ventilados). Su potencia y dosificación es perfecta, aunque nos gustaría menos intrusión en el sistema de frenada de emergencia. Pero las distancia de detención son impresionantes, bajando de 60 m desde 120 km/h hasta detenerse, sin variar la trayectoria y con un ABS muy poco intrusivo. Y eso en frío como en caliente, sin acusar apenas el castigo intensivo.
En resumen, un coche muy completo, potente, fácil de conducir, cómodo y seguro, con un equipamiento de primera y un nivel de accesorios inusual en su segmento. Y de propina, con un cambio de 6 marchas y los mejores frenos de su categoría. Con una dirección de mejor tacto, algo mejor habitabilidad trasera y sobre todo, más maletero, rozaría la perfección, sin entrar en su estética, que para gustos se hicieron los colores.