Renault Laguna 2.0 dCi Energy 150 cv: Un veterano cumplidor

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Raúl Toledano22 abr 2013
Probamos una de las berlinas medias más veteranas del mercado, el Renault Laguna, un producto equilibrado que no falla en casi ningún apartado, destacando especialmente por su agrado de conducción y por la familia de motores diésel Energy, el nuestro con 150 cv y cambio manual de seis velocidades garantiza consumos y prestaciones
Vigente desde 2008, el Renault Laguna en su tercera generación es el automóvil con el que la marca del rombo compite sin apenas modificaciones desde entonces en el disputado segmento D, donde las firmas generalistas de la competencia se han dado prisa en mejorar y lanzar berlinas de altísima calidad y tecnologías avanzadas de orientación premium que ponen las cosas muy complicadas al veterano Laguna. Aun así, tras una semana a prueba, la berlina gala puede pecar de conservadora, incluso modesta en relación a la ausencia de equipamientos de última generación, pero no se le puede poner una tacha en cuanto a calidad de fabricación y confort de marcha.
a favor- Calidad de rodadura- Consumos- Precio- Portón traseroen contra- Altura plazas traseras- Ausencia tecnologías- Tacto dirección
La unidad de prueba que pasa por la redacción de Autocity.com es el Laguna con carrocería “Berlina”. Renault también vende una carrocería familiar, denominada “Grand Tour”. Y la variante más deportiva "Coupé". Entre la primera y la segunda, a igualdad de equipamiento, la Berlina es unos 1.000 euros más barata. La otra diferencia dentro de la gama Laguna que marca una variación notable en la factura final es la elección de las cuatro ruedas direccionables “GT 4Control”, un plus para maniobrar a bajas velocidades y un extra en seguridad activa a velocidades elevadas: su sobrecoste es de aproximadamente 2.000 € (en nuestro Laguna, las ruedas delanteras son las únicas direccionables, además de motrices).
Esta reñida categoría de berlinas medias ha crecido considerablemente en tamaño, y los nuevos Opel Insignia, Peugeot 508 o los renovados Ford MondeoCitroën C5, Mazda 6 y Volkswagen Passat se mueven en la frontera de los 4,80 metros, dejando los 4,69 m del Renault Laguna en unas dimensiones más próximas a las de berlinas compactas estilo Skoda Octavia o Renault Fluence (su hermano pequeño cada vez menos pequeño) que vienen apretando por detrás con una relación espacio/precio que le ponen las cosas muy difíciles a nuestro protagonista de hoy. Además, la escasa actualización del diseño exterior del Laguna en relación a los rivales citados anteriormente es otro de los argumentos para que las ventas de la berlina francesa estén cada vez más estancadas (en 2014 llegerá un Laguna completamente nuevo).Con 4,69 metros de longitud y 2,75 m de batalla, el Laguna es más corto que su competencia, pero no está peor aprovechado por dentro que ninguno de ellos
De todas formas, a su favor, hay que decir que el Laguna Berlina no es un coche mal aprovechado por dentro en relación a su tamaño exterior, como mucho se echa de menos algún hueco portaobjetos más. Como la mayoría de sus rivales es una berlina construida para que cuatro ocupantes viajen cómodamente con sus respectivos equipajes. Cuando Renault habla de Laguna Berlina lo hace por su tamaño y su silueta disfrazada de tres volúmenes. Pero realmente no existe ningún Laguna con tapa de maletero, como conceptualmente entendemos una berlina clásica.
El Laguna Berlina simula los tres volúmenes con un portón trasero muy cómodo para maniobras de carga
Esta circunstancia, de la que rehúyen la mayoría de sus potenciales adversarios, tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Entre las primeras encontramos que los 450 litros de maletero (casi 1.400 con los respaldos traseros abatidos) son muy fáciles de cargar por el tamaño del propio portón, la anchura de la boca de carga y un piso de altura rebajada; y además al no ser un Laguna “GT 4Control” contamos con rueda de repuesto. Por el contrario, la acentuada caída hacia la zaga del portón penaliza la altura libre hasta el techo en las plazas traseras. En este sentido, el Laguna con carrocería familiar (4,80 metros de longitud y 508 l de maletero) mitiga el problema, además de incluir en el maletero ganchos o redes con el que el Laguna Berlina no cuenta.
El maletero de 450 litros, no es de los que más cubican del segmento, pero sus formas son regulares y ofrece rueda de repuesto
Al interior del Renault Laguna se accede con una “Tarjeta manos libres” (acceso y arranque sin llaves) muy cómoda y que te reconoce para abrir las cuatro puertas y el portón. Dentro, el freno de mano electromecánico es otro punto a su favor. A partir de ahí, el paso del tiempo en el habitáculo de este Renault Laguna se hace demasiado perceptible en relación a una competencia que ha avanzado kilómetros en materia de equipamientos sofisticados y acabados más agradables. A pesar de lo cual sigue siendo este Laguna, junto con el Latitude, el Renault con mejores acabados, ajustes y materiales. Sobrio, pero sólido. Sin florituras en el diseño de su consola central flotante o relojes de instrumentalización, pero con plásticos blandos en las zonas altas y más visibles. Lo más llamativo es la inclusión del navegador TomTom que se maneja con un mando circular de nueve botones sobre el túnel de transmisión, de serie en nuestro versión; y unos asientos delanteros que Renault denomina “deportivos reforzados” de mullido muy confortable y con unas jorobas laterales en respaldo y butaca que sujetan muy bien el cuerpo (con el equipo de sonido Bose de diez altavoces que incluye de serie, nuestro Laguna Berlina se queda por debajo de los 23.000 euros).

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En el apartado mecánico el responsable de las operaciones es el bloque turbodiésel de dos litros de cilindrada y 150 cv de potencia, pertenecientes a la nueva familia de motores diésel  con Star&Stop (ECO) que la marca denomina “Energy” y que por consumos y prestaciones se colocan a la par de los afamados HDi de PSA o TDI de Volkswagen. Brilla por su suavidad y baja rumorosidad, como los primeros. También es destacable su bajo consumo en relación a su potencia, con 5,7 litros a los 100 kilómetros mezclando kilómetros por ciudad y carretera a un ritmo ligero, como los segundos. Y, asociado al cambio manual se seis velocidades, sus recuperaciones son notorias, con el turbo soplando al máximo (340 Nm de par motor) a 2.0000 rpm y sin que el empuje por debajo de ese régimen decaiga en exceso, convirtiéndole en una opción más versátil (210 km/h de velocidad punta y 9,5 segundos en el 0 a 100) que la otra motorización diésel del Laguna: el 1.5 dCi de 110 cv, de cubicaje y potencia algo limitadas si vamos a hacer muchos kilómetros de carretera.El motor diésel de 150 cv brilla por lo silencioso que es y poco que gasta
Sin las cuatro ruedas direccionables, el Laguna no pierde estabilidad en su comportamiento dinámico. Es ágil, seguro e incluso las suspensiones son más duras de lo que podíamos imaginar evitando inercias de la carrocería en los cambios de apoyo. La mayor pega dinámica sigue siendo una dirección demasiado asistida (“artificial”, dijo un compañero hablando de este modelo) y poco informativa, lo que hace que el tacto de conducción en general no sea redondo (aunque en ciudad sí que se agradece). En un viaje largo, la veterana berlina francesa muestra sus credenciales de impecable rodador, con una amortiguación dispuesta a absorber las irregularidades de las carreteras más quebradas, y un alto nivel de fabricación al comprobar la sobresaliente insonorización de un habitáculo al que apenas llegan ruidos aerodinámicos o de rodadura.