Range Rover Sport 3.0 SDV6: El SUV de lujo ideal

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Enrique Marco21 ene 2014
La segunda generación del Range Rover Sport, que llegó el pasado mes de septiembre, ha dado un paso de gigante en competitividad, calidad, equipamiento y deportividad. No tiene nada que envidiar a sus rivales alemanes, y en aspectos como el poder de representación o la conducción off road les supera.
Land Rover ha sido siempre, junto a Jeep, la marca de referencia en la fabricación de vehículos todoterreno, y el Range Rover su buque insignia. Pero la actual corriente SUV inclinó la balanza de ventas hace ya más de una década hacia modelos más orientados a la carretera que al campo y las marcas alemanas tomaron ventaja con lujosos SUV tipo Mercedes ML o BMW X5. En 2006 la marca británica, consciente de los nuevos gustos, lanzó el primer Range Rover Sport, un 4x4 que si bien mantenía sus aptitudes en campo ofrecía más deportividad tanto en su estética como en su comportamiento dinámico.
a favor-Imagen y prestigio-Comportamiento dinámico-Excelente rendimiento mecánicoen contra-Maletero inferior al de sus rivales-Precio elevado
El primer Range Rover Sport era un gran coche, lujoso, capaz y moderno; pero era más pesado que la competencia alemana y su comportamiento en carretera no era tan ágil como el de algunos de sus rivales. Pero llegó el año 2013 y la pujante marca Land Rover –que venía de cosechar importantes éxitos con modelos como el Evoque- lanzó la segunda generación del Range Rover Sport, justo un año después de haber lanzado la cuarta generación del enorme Range Rover. Antes que nada debemos aclarar, para quien no esté muy al corriente de esta marca y estos modelos, que el “apellido” Sport no sólo afecta a un equipamiento, una puesta a punto o una estética modificada; sino que son dos coches diferentes: Por ejemplo, el Range Rover sería una opción para quien también busca un TT muy grande y clásico, como por ejemplo un Mercedes GL; mientras que el Range Rover Sport puede pelear con cualquiera de los lujosos SUV de moda: Mercedes ML, Porsche Cayenne, BMW X5, etc.
Decíamos que el primer Range Rover Sport tenía muchas virtudes pero también algunas facetas en las que se quedaba algo relegado frente a la competencia. Pues bien, con la segunda generación escala posiciones hasta lo más alto de la categoría y se convierte en el SUV de lujo ideal, pues tiene el máximo poder de representación, ofrece lo mejor en materia de equipamiento y seguridad, por motor y chasis va tan bien en carretera como los mejores SUV en este apartado, y fuera del asfalto supera a todos sus posibles rivales. Se vende con habitáculo de 5 o 7 plazas, 5 motorizaciones disponibles, 4 niveles de acabados y desde 66.000 euros.

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En Autocity probamos una de las versiones más equilibradas, la que recurre al motor 3.0 SDV6 de 292 cv y al acabado HSE Dynamic, la cual sale por 85.900 euros. Salvo la última generación del BMW X5 ningún otro rival cuenta con un motor diesel V6 de semejante rendimiento, pues por relación entre potencia, prestaciones y consumos este Range Rover Sport 3.0 SDV6 se sitúa entre lo mejor del segmento. Eso sí, como modelo de élite que es, si somos un poco exquisitos se puede encarecer todavía más, como nuestra unidad de pruebas, que traía el enorme techo panorámico, el paquete “on/off road” o el control de crucero adaptativo; extras con los que supera ampliamente los 90.000 euros. Aun así, el impecable aspecto que mostraba –con las enormes llantas de 21 pulgadas entre otras cosas- pertenecen a la dotación estándar (salvo la pintura metalizada, en nuestro caso color “Corris Grey”, que cuesta 1.210 euros).Esta versión se posiciona muy bien frente a sus rivales alemanes
Estéticamente el Range Rover Sport impresiona y suele gustar más que su hermano mayor. Con una carrocería que mide 4,85 metros de largo, 1,98 metros de ancho y 1,78 metros de alto; sus proporciones son similares a las de sus rivales, sobresaliendo en todo caso por su generosa cota de anchura. Los rasgos de su frontal recuerdan al exitoso Evoque, y en general presenta un aspecto impecable y robusto además de muy lujoso. No es un coche para pasar desapercibido, pues cualquiera de sus rivales alemanes resulta más discreto. Y si por fuera su estética es diferenciadora, por dentro todavía más, pues en medio del lujo que proporcionan sus refinados materiales nos encontramos con un cuadro de mandos totalmente digital, es decir, una pantalla TFT que muestra de forma virtual unos relojes que parecen ser analógicos. El espacio es generoso, sobre todo en anchura, y el ambiente que se respira del máximo nivel; mientras que por equipamiento puede llevar todo lo imaginable.

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Arrancamos y el poderoso V6 diésel de casi 300 cv cobra vida. Hay una versión de potencia inferior (TDV6 de 258 cv, una cifra más cercana a la de la competencia) y otra superior híbrida de 340 cv; además de un 4.4 SDV8 de 339 cv. Sinceramente, tras probar el estupendo empuje de nuestra unidad de pruebas no pensamos que el V8 sea necesario, pues la agilidad del SDV6 es más que notable. Un factor clave a la hora de analizar este coche es el peso, que de una generación a otra ha bajado nada menos que ¡420 kilos! Ahora por fin el Range Rover Sport da en la báscula un valor similar al de sus rivales, en este caso de 2.115 kilos. Así las cosas, entre la trabajada cura de adelgazamiento y el estupendo rendimiento de su motor, las cifras de prestaciones y consumos así como su comportamiento dinámico han mejorado muchísimo.La relación entre el peso y la potencia de su motor es bastante favorable para un SUV
Las comparaciones son odiosas, y si el primer Range Rover TDV8 de 2006, el cual probamos cuando se presentó a la prensa en Marruecos, nos pareció bien en cuanto a prestaciones, consumos y comportamiento, ahora comparamos uno y otro y no hay color. Aquel V8 daba 272 cv y el nuevo V6 292 cv, para mover 2.675 kilos el viejo y 2.115 kilos el nuevo. En menor medida también influye la nueva caja de cambios automática, antes de 6 marchas y ahora de 8 y con levas de cambio en el volante. En aceleración de 0 a 100 km/h el nuevo modelo le aventaja en 2 segundos (7,2 segundos ahora y 9,2 segundos antes), y en consumo ya la ventaja es demoledora: 11,1 l/100 km el antiguo RR Sport de 272 cv y 7,5 l/100 km el nuevo RR Sport de 292 cv. Pocas veces en el mundo del automóvil el paso de una generación a otra conlleva unas mejoras tan notables.

Establecida esta comparación entre pasado y presente, decir que frente a la actual competencia el Range Rover Sport SDV6 sale muy bien parado, y sólo en el modelo bávaro encontramos una motorización con mejores cifras (la correspondiente al X5 M50d, desde 98.700 €). El resto de competidores se encuentran emparejados o a la zaga de nuestro protagonista de hoy. Además, debemos decir que según nuestro ordenador de abordo las cifras de consumo que homologa esta versión son muy reales y durante la prueba llegamos a ver en autopista medias de consumo inferiores a los 7,5 l/100 km (sin pasar de 120 km/h, claro está). Por comportamiento, nuestro Range Rover Sport HSE Dynamic resultó cómodo y estable gracias tanto a su suspensión neumática adaptativa como a los diferentes modos de conducción disponibles o a los enormes neumáticos 275/45 R21. Finalmente, en terrenos complicados la capacidad de tracción de este vehículo, unido a la suspensión neumática regulable, sus cotas 4x4 o la reductora, hacen que el Range Rover Sport pueda pasar por donde otros SUV se quedarían atascados. De este modo, nos encontramos con un vehículo que combina lo mejor de los todoterrenos puros con lo más sofisticado de los actuales y venerados SUV; sencillamente genial.

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