PT Cruiser: Una vuelta a los a los clásicos

Diego Zotes20 jul 2000
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Chrysler PT Cruiser, todo por la estética

Por Angel Alonso Madrid, 18 jul (EFE).

La introducción de la informática en las técnicas de diseño de los automóviles ha limitado sobremanera el margen de maniobra en la originalidad de las formas y durante años se ha visto un mercado saturado de modelos uniformes, casi como gotas de agua entre unos y otros.

El cansancio de los comparadores se disfrazó de resignación y de la aceptación de unas evoluciones en mecánicas y cánones de confort que compensaban la nula originalidad de los diseños.

Chrysler, con su PT Cruiser, como antes Volkswagen, con el New Beetle, han actuado de agentes rupturistas, y han devuelto al sector la estética como un valor añadido del coche, como ya sucediera con las creaciones de los años cincuenta y sesenta, en las que está claramente inspirado el modelo de la firma germano-americana.

El PT Cruiser es una perfecta recreación modernista de aquellos modelos y una apuesta decidida por la recuperación de los diseños con mucha carga de originalidad para ejercer de banderín de enganche.

Nadie se resiste a dejar de mirarlo y en casi todas esas miradas se reflejan signos de aprobación. Es la primera sensación, muy importante: el coche entra por los ojos. Así, de primeras, no hay otros argumentos, ni en pro, ni en contra.

El frontal es su punto fuerte con una parrilla en saliente y un capó de formas tradicionales en pico. Sencillamente espectacular. Toda esa espectacularidad se convierte en sobriedad si la vista se traslada a la trasera con un portón totalmente liso, sin ninguna concesión a la galería, pero con toda la carga "retro" que este modelo encierra.

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Conducción
Conducción

La versión probada monta un motor de gasolina con culata multiválvulas de 2.0 litros y 140 CV de potencia no muy brillante de reacciones, pero regular en su funcionamiento. Es un propulsor de comportamientos más americanos que europeos. Los desarrollos son muy largos, sobre todo en tercera y cuarta velocidad, que operan como lanzamiento de la velocidad punta.

Un factor que juega en contra de este motor es su excesivo ruido una vez sobrepasadas las 3.500 revoluciones por minuto, umbral desde el que se empieza a desperezar. La sonoridad en marcha juega con otro punto negativo como son cierto ruidos aerodinámicos más producto de ese propósito, que no se ha escondido, de conceder todas las prerrogativas a la estética.

Las formas y el peso añadido que conllevan son también factor negativo para el consumo, sobre todo en la circulación urbana (por encima de los trece litros en la prueba), donde por lo demás el PT Cruiser se comporta con desparpajo gracias a sus limitadas dimensiones (es más corto que un Neon).

Un punto fuerte de este Chrysler son las suspensiones, muy bien ajustadas y la base de una estabilidad que transmite al conductor una excelente sensación de aplomo, aún en las trazadas de las curvas más cerradas. A ello se une una dirección de tacto y precisión que se encuentra entre lo mejor del coche.

El precio, casi cuatro millones de pesetas, está claramente sobredimensionado, en relación a lo que se estila en el segmento de monovolumenes medios en el que quiere encuadrarse, más por razones de mercadotecnia que reales.

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Interior
Interior

El reencuentro con el pasado persiste en el interior, aunque las concesiones a la modernidad ya están muy presentes. Un volante de diseño moderno (cuatro radios) forrado en cuero, convive con una instrumentación antigua en formas, pero actual en contenidos, y con una palanca de cambios que nos lleva varios años atrás en la historia del automóvil. Los receptáculos para las bebidas es la concesión a la más pura actualidad.

El PT Cruiser es un coche fundamentalmente cómodo por ergonomía y por su capacidad interior y esa amplitud para ocupantes tiene prolongación en un maletero capaz.

Para contrarrestar esta carencia, los responsables de Chrysler han puesto en marcha recursos de modularidad francamente interesantes. De un lado, la segunda fila de asientos es fácilmente abatible e incluso eliminable en una tarea en la que se emplean apenas segundos. Por si esto fuera poco, la bandeja del maletero admite varias alturas y también una sencilla ubicación en el fondo, con lo que se gana en capacidad extra gracias a la altura que queda libre.

Este sencillo recurso es el argumento de Chrysler para encasillar el PT Cruiser en el segmento de los monovolumenes medios en competencia directa con el Renault Scenic o el Citroen Picasso. Por formas, claramente dos cuerpos, y por filosofía, este coche entra más de lleno en los postulados de una berlina media-alta, eso sí, con una interesante inventiva en cuanto al aprovechamiento del espacio, que justo es de resaltar.

El PT Cruiser explora el mercado español con una sola versión motriz, a la que en invierno se añadirán un 1.6 gasolina y un 2.2 diesel de inyección directa.

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Gama

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Competidores

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Competidores Modelo Cilindrada Potencia PVP Citroen Xsara Picasso 1.8i 16v 1.749 c.c. 117 CV 2.815.000 Kia Joice 2.0 LS 1.997 c.c. 139 CV 2.525.000 Mazda Premacy 1.8 Touring 1.840 c.c. 115 CV 2.950.000 Opel Zafira 1.8i Elegance 1.796 c.c. 115 CV 3.095.000 Nissan Almera Tino 2.0 Luxury 1.995 c.c. 136 CV 3.215.000 Renault Scenic 2.0 RXI 16v 1.998 c.c. 140 CV 3.020.000 Toyota Pic-Nic 2.0i 16v 1.998 c.c. 128 CV 3.605.000  

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