Peugeot RCZ Asphalt 1.6 THP 200: A la espera del RCZ R

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Raúl Toledano05 sep 2013
Probamos la serie limitada Asphalt del coupé compacto Peugeot RCZ, que con un enriquecimiento en su catálogo de equipamientos y exclusivos aditamentos deportivos en su carrocería y habitáculo, nos sugiere agresividad y deportividad incluso antes de arrancar el soberbio motor de nuestra unidad de prueba: el gasolina 1.6 THP de 200 cv de potencia.
El Peugeot RCZ que comenzó sus ventas en 2010 y sufrió un ligero restyling a principios de 2013 será coronado a principios de 2014 con la radical y potenciada versión de altas prestaciones “R” (270 cv de potencia). Hasta entonces, nos tendremos que conformar con ediciones especiales o series limitadas de enfoque deportivo como es esta “Asphalt” que tan bien luce en la galería de fotos que acompaña a esta prueba. El Peugeot RCZ “Asphalt”, compatible con los motores diésel HDI 163 cv y gasolina THP 200 cv, se distingue del resto de sus hermanos de gama en dos aspectos: diseño exterior y dotación de serie, en ambos casos con elementos exclusivos.
a favor- Estabilidad dinámica- Relación potencia/consumo- Diseño y equipamientos Asphalt- Maleteroen contra- Maniobrabilidad- Plazas traseras inutilizables- Ruido rodadura muy perceptible
Bien, a Peugeot no se le escapa el escaso éxito comercial de un RCZ que nació con un claro objetivo: derribar, o por lo menos, plantar cara al rey de la categoría de los coupés compactos, el Audi TT. Con una gama de motores más modestas y precios más ajustados, el RCZ se mueve a mitad de camino entre los cupés puros tipo TT, o llegado el caso Nissan 370Z (éste, más caro, potente y a propulsión), y los coupés simulados o derivados de compactos como Volkswagen Scirocco, Opel Astra GTC o Renault Mégane RS.
El precio de esta versión “Asphalt”, 39.900 euros, le aleja de estos últimos. Tampoco es un punto a favor del RCZ que estas tres alternativas mencionadas presentan variantes más potentes a unos precios entre 3.000 y 5.000 euros más baratos: Scirocco R (265 cv), Astra OPC (280 cv) y Mégane RS (265 cv). En este contexto, dos bazas juegan a favor del Peugeot RCZ, el espectacular diseño que luce esta serie Asphalt con la exclusiva carrocería de color gris mate, así como unas llantas bitono de 19 pulgadas de diámetro con pinzas de freno en color negro bitono; y los tiempos venideros, los cuatro meses que restan para la comercialización del Peugeot RCZ R, la cúspide de la gama más felina de la marca del león.A favor del Peugeot RCZ juega el radical y espectacular diseño que luce esta serie Asphalt
Volviendo al RCZ que hoy nos ocupa, con o sin el acabado Asphalt, nos sigue conmoviendo por lo radical de sus proporciones, con una longitud de 4,29 metros, un centro de gravedad realmente bajo, y una cabina en posición adelantada hacia un frontal que destaca por sus formas redondeadas y una imponente parrilla delantera. Visto de perfil, los arcos plateados contrastan a las mil maravillas con el techo en color negro “Asphalt”, con esa insinuación de doble joroba en su parte final, desembocando en una luneta trasera de suave caída hacia una zaga alargada. Detrás, se repiten los paragolpes sobredimensionados y redondeados, con un difusor trasero que da cabida a una doble salida de escape independiente colocada al lado izquierdo y el alerón trasero retráctil (se levanta dinámica o manualmente mediante un botón en la consola central).

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Estéticamente, nuestro RCZ Asphalt continúa con la deportividad en un interior envolvente, donde los asientos delanteros tipo baquet se incluyen en la dotación de serie. Éstos, destacan por unas sujeciones laterales pronunciadas que recogen excelentemente bien el cuerpo en cualquier circunstancia, y que añaden un plus de confort para marchas tranquilas gracias al tapizado en piel oscura, la calefacción y los ajustes eléctricos de estos espectaculares butacones. También en esta versión Asphalt son de serie elementos como, los sensores de parking (que no vienen nada mal porque no es el RCZ el coche con mayor maniobrabilidad del mercado, ni mucho menos), la navegación y el climatizador automático bizona.Entre todos los equipamientos de serie de la edición Asphalt, los asientos delanteros tipo baquet, en piel y calefactables, nos cautivan por su calidad y sujeción
Las plazas traseras son de emergencia, inutilizables para adultos de mediana estatura por la baja altura del techo y lo complicado del acceso, y para niños tampoco es la panacea porque instalar allí detrás la sillita y a continuación introducir al niño también requiere de un punto (o dos) de habilidad y agilidad. Dicho esto, el viaje en pareja será de lo más placentero, delante dos adultos grandes viajan holgados –con un puesto de conducción, lo remarcamos, bajo, de brazos estirados, deportivo, que sugiere gas y más gas- y su equipaje llegado el caso puede ser muy copioso para este tipo de vehículos, tanto por la capacidad total (321 litros) como por la practicidad (con una boca de carga muy generosa) del maletero.
Tomamos el mando de las operaciones, y enseguida el RCZ afila sus colmillos. Al encender el contacto, responde con un sonido de escape bronco específico para la serie Asphalt que ya nunca nos abandona hasta que una semana después devolvemos el coche a Peugeot España. El motor de nuestra unidad de prueba es el 1.6 THP en su escalón superior de potencia, 200 cv, y asociado al cambio manual de seis velocidades. La mecánica, nacida de la colaboración entre PSA y BMW, es de sobra conocida en múltiples modelos de marcas como Pegueot, Citroën, BMW o Mini. Se trata de un bloque de 1.6 litros, inyección directa de gasolina, distribución variable, y turboalimentado, para ofrecer una excelente respuesta a bajo y medio régimen gracias a un par motor constante de 250 Nm entre 1.750 y 4.000 rpm, y que añade unos “altos” muy “llenos” gracias a la elasticidad típica de un motor atmosférico. El motor brilla a bajo y medio régimen, y sorprende por la elasticidad, ofreciendo una notable respuesta hasta casi el corte de inyección a 7.000 rpm
De hecho, una de las mejores noticias que tiene este motor es la excelente relación prestaciones/consumo. Si queremos extraer los números de su ficha técnica lo conseguiremos sin mucho esfuerzo (0-100 km/h en 7,5 segundos y una velocidad punta de 237 km/h) y si tratamos con más delicadeza el acelerador y circulamos con marchas altas de su caja de cambios de seis velocidades, no perderemos respuesta inmediata (se sigue sintiendo un coche rápido) y tampoco nos alejaremos en exceso del consumo mixto homologado de 6,9 l/100 km. Incluso en ciudad, el consumo sigue siendo coherente (8,5 l/100 km), y sólo sus problemas de maniobrabilidad (imprescindibles los sensores de parking) nos recuerda que no conducimos un utilitario.Ágil en los cambios de apoyo y como buen tracción delantera fácil de conducir
Pero, ¿quién busca consumos o maniobrabilidad en un RCZ? Desde luego nosotros no, y además, para eso está el eficiente y refinado motor diésel HDI (163 cv) que también monta el RCZ. Dinámicamente, su comportamiento se resume en dos cualidades: ágil en los cambios de apoyo y como buen tracción delantera fácil de conducir, incluso para aquellos que no estén habituados a ponerse al volante de coches de esta potencia y esta concepción (irrebatibles son sus proporciones futuristas o de showcar). Así las cosas, con un peso de 1.300 kg, unas vías ensanchadas (1.580 mm delante / 1.593 mm detrás), unas dimensiones compactas y un centro de gravedad rebajado apoyado por un alerón aerodinámico retráctil (a 85 km/h se inclina en 19 grados, y a más de 155 km/h la carga aerodinámica crece con un ángulo de apertura de 34 grados), el RCZ Asphalt se convierte en un turismo muy estable a altas velocidades, tanto en línea recta como en curva. La dirección es rápida y precisa y la suspensión es firme, sujetando muy bien las posibles derivas del tren delantero, y con el parpadeo del ESP únicamente en situaciones límites. Estas especificaciones provocan que la carretera se sienta muy dentro del habitáculo, transmitiendo a los ocupantes muy nítidamente todo lo que ocurre bajo los neumáticos.