Peugeot 508 THP: El nuevo emperador francés

a fondo Peugeot 508 THP 1
Raúl Toledano08 ago 2011
Más tamaño, diseño más moderno y dinámico, sofisticados acabados interiores y un equipamiento a la altura del lujoso segmento D, son los estándares del nuevo 508 de Peugeot, una berlina dispuesta a plantar cara a la división alemana.
A fondo

-Habitáculo moderno y lujoso
-Sofisticación y refinamiento mecánico
-Equipamiento y acabado
-Anchura en plazas traseras
-Maniobrabilidad por ciudad
-Acelerador muy sensible al gastoLa afamada serie 500 de Peugeot está de vuelta. El nuevo prodigio de equipamientos y acabados de lujo de la marca del león es, desde principios de este 2011, el 508, que sustituye al longevo y exitoso 407, que apenas había sufrido retoques desde su aparición allá por 2004 y que en su cénit presentaba números de ventas muy pobres en 2010, ocupaba la décima posición del segmento, por detrás incluso de berlinas Premium mucho más caras-, obligando al fabricante plantearse un relanzamiento drástico para recuperar el terreno perdido. Ahora, la firma francesa dispone de argumentos más sofisticados y exclusivos para pujar con la competencia directa: Citroën C5, Opel Insignia, Renault Laguna y, fundamentalmente, Volkswagen Passat.
a favorHabitáculo moderno y lujosoSofisticación y refinamiento mecánicoEquipamiento y acabadoen contraAnchura en plazas traserasManiobrabilidad por ciudadAcelerador muy sensible al gasto

Más vanguardista y refinado que el modelo al que sustituye, el 508 no es solo el relevo del 407, también, por medidas, viene a cubrir buena parte del espacio dejado por la hasta ahora berlina de representación de la marca, el 607. Por lo tanto, a medio camino entre ambos conceptos berlina media, berlina corporativa-, se intuye un engrandecimiento de sus cotas. Es diez, nueve y cuatro centímetros más largo, con más batalla y más ancho, respectivamente, que el 407, resolviendo el déficit de éste en espacio interior y conquistando más de cinco centímetros en las plazas traseras para las piernas de los ocupantes y, gracias a un diseño menos afilado que su antecesor más berlina, menos trazo coupé en su línea de techo-, se optimiza la altura libre hasta el techo. A esta batalla estirada para ganar en confort y comodidad a bordo, se suma un voladizo posterior también más largo, otorgando un espacio de carga en el maletero de 515 litros, por los 432 l del 407. Supera al C5 (439 l) y al Laguna (450 l), pero cede frente al Insignia (530 l) y el Passat (565 l), el referente de la categoría. De las plazas delanteras, sólo podemos hablar maravillas: la ergonomía es total, el puesto de conducción es inalterable al paso de kilómetros y las dos butacas, con reglajes eléctricos y terminaciones completas o parciales en cuero (según versión), sujetan con sumo confort nuestro cuerpo.Todas las cotas crecen, mejorando sustancialmente la habitabilidad interior
Una de las premisas que se plantearon los ideólogos del 508 fue concebir un producto armonioso, atractivo y moderno, que enfatice con el potencial cliente y, sobre todo, capaz, aunque sea en la lejanía, de recuperar clientela que, apremiada por la situación económica, se decanta por compactos cada vez más vigorosos que entran por los ojos y por la cartera- del comprador al pisar un concesionario. La nueva imagen de la berlina de Peugeot es un ejercicio que mezcla las suaves formas con rasgos más marcados, enfatizando sus rebordes con cromados y pequeños volúmenes. Más ancho, más largo y más bajo que el nuevo Passat, el 508 ofrece una serie de rasgos que le ponderan: su boca central delantera cromada que actúa como entrada de aire, sus pilotos delanteros alargados hacia las aletas con tecnología LED y xenón, retrovisores exteriores con intermitentes integrados, un embellecedor cromado en la parte superior de la tapa del maletero, unas ópticas traseras de tres garras también con tecnología LED o acabados cromados en los marcos de las ventanillas para tensar su imagen lateral. En resumen, un diseño exterior que, equilibrando sus formas voladizo delantero más corto-, nos adelanta el aumento de su habitabilidad interior.

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"El Peugeot del siglo XXI: una calidad percibida en materiales, acabados y equipamientos sin antecedentes en la marca"Y es en el habitáculo donde se percibe una mayor ganancia de calidad. El aroma a lujo y modernidad, sobre todo en las versiones superiores, es palpable como nunca. En este sentido, su cercanía al 607 es indiscutible, al que incluso mejora en muchos aspectos. El empleo de materiales y ajustes han progresado sensiblemente: las formas del nuevo habitáculo son tan equilibradas como aprovechables. La buena presencia del interior se consigue por detalles decorativos de buen aspecto y acabado, como el volante multifunción, la iluminación ambiental, la instrumentalización o la utilización de plásticos acolchados dominando la zona del salpicadero, que está dividido en dos zonas por una moldura en plata satinada que aglutina el cuadro de mandos y la consola central. Además, el sofisticado túnel de transmisión queda dispuesto horizontalmente, separando completamente las plazas delanteras, y con la inclusión del mando de control integral de todas las funciones del coche, al estilo BMW con su iDrive, en lugar de la palanca tradicional para el freno de estacionamiento, ahora eléctrico.El Peugeot del siglo XXI: una calidad percibida en materiales, acabados y equipamientos sin antecedentes en la marca
El equipamiento es otro de los aspectos que le colocan a un milímetro de sus rivales Premium. Nuestra unidad de prueba es el Peugeot 508 THP (gasolina turboalimentado) Allure, valorado en 28.350 euros. La lista de elementos opcionales (algunos incluidos en paquetes para reducir el precio final de la compra) es de lo más variada: navegador de alta precisión con avisador de radar, asientos calefactados, apertura y cierre manos libres, climatización cuatrizona o el afamado proyector de información en el parabrisas delantero Head-Up-Display, a través de una lámina retráctil de policarbonato. Otro plus tecnológico lo aportan sistemas de ayuda a la conducción como el asistente de arranque en pendiente o los faros bixenon direccionables en curva y adaptativos en carretera. Por último, nuestro 508 disponía de una de los últimos sistemas que Peugeot está utilizando en sus acabados más distintivos: la medición de plaza disponible, que nos facilita la posibilidad y el nivel de dificultad que implica estacionar el coche en un determinado hueco (no confundir con el sistema de aparcamiento automático).

Ya en marcha, las evoluciones con respecto a su antecesor son más que evidentes. La dirección se ha separado de la suspensión obteniendo una mayor precisión, los frenos tienen un recorrido más corto y menos esponjoso, ganando en capacidad de frenado incluso con asfalto mojado, donde las desviaciones de trayectoria apenas aparecen, y además la transmisión manual de seis velocidades dispone de unos recorridos más limpios y directos más alemán que francés- que garantizan un sobresaliente confort de marcha. Además, los ingenieros de la marca han reducido el peso de su conjunto en 45 kilos, optimizado el coeficiente de resistencia aerodinámica hasta un extraordinario índice Cx de 0,25 e incluido un nuevo sistema de amortiguación en el eje delantero de doble triángulo con pivote desacoplado, para disminuir las sensaciones de balanceos en curvas y frenada, mientras que en el eje posterior se apuesta por el tradicional sistema multibrazo, sinónimo de confort, estabilidad y guiado.Menos peso, mejor aerodinámica y un nuevo sistema de amortiguación, garantizan el confort y el aplomo dinámicos
Es más que evidente que el motor diésel 2.0 HDi de 140 cv será la opción comercial más apetitosa para el cliente medio del 508, pero nosotros nos decantamos por la mecánica en ciclo gasolina 1.6 litros THP turboalimentado de 156 cv, fabricado conjuntamente por la propia PSA y BMW. Es un motor archiconocido, acoplado en unidades más compactas como el BMW Serie 1, Mini Cooper S, Citroën DS3 o Peugeot RCZ. Su rendimiento es indiscutible. Ahora sólo era cuestión de comprobar cómo se manejaba en un modelo tan corpulento como el 508. Pues bien, la satisfacción, tanto desde un punto de vista dinámico como de refinamiento mecánico, ha sido bastante alta. La respuesta, elástica y que estira y estira en nuestro cuentarrevoluciones sin esmeros, es de las punteras de todas las opciones que existen para este 508. Es un motor rápido, con viveza en casi todo su régimen gracias a que el turbo comienza a soplar desde muy abajo: a 1.400 rpm ya disponemos del par motor máximo, de 240 Nm, que se mantiene hasta casi las 5.000 vueltas. A medio régimen, sí que notamos que el pedal del acelerador es muy sensible en cuanto el terreno implica aceleraciones contundentes fuertes pendientes, puertos de montaña o adelantamientos rápidos-, lo que provoca también un mayor gasto de combustible. Si pisamos sin miedo, el consumo se eleva hasta el doble dígito con facilidad. Sin embargo, en autovías y a un ritmo que no se salga de la legalidad, su consumo medio apenas supera los 5 l/100 km. En total en una conducción mixta real y sosegada, su índice de gasto de carburante se fija en un radio entre los 7,2 y 7,7 l/100 km. Su respuesta es acorde con su potencia, contemplando en nuestro cuadro de mandos unos parámetros prestacionales de lo más nobles: 8,2 segundos tarde en ponerse en 100 km/h desde parado y una velocidad punta de 234 km/h. En algunos momentos no da la sensación de ser un propulsor turboalimentado porque su patada inicial no es muy contundente, más bien es progresiva, al igual que su rumorosidad. Con un habitáculo perfectamente aislado de vibraciones mecánicas y de rodadura, el 508 responde de manera directa a las instrucciones marcadas por el volante, tanto a altas como a bajas velocidades, permitiendo que el conductor sepa con certeza lo que sucede bajo las ruedas.

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