Peugeot 406 Coupé 2.0 V6: Fiel a la imagen

Diego Zotes16 may 2000
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Peugeot 406 Coupe V6

Por Angel Alonso Madrid, 16 may (EFE).

Un coupé diseñado por Pinnifarina a la fuerza tiene que dar una imagen deportiva que se corresponda abiertamente con sus líneas y su muy atractivo diseño, aunque las sugerencias abiertas por estos factores pueden quedar mermadas si la mecánica se aleja de lo que son parámetros irrenunciables de un modelo deportivo.

La gama del 406 Coupé jugó de salida a la ambigüedad. Sólo dos mecánicas como punto de partida, un 2.0 de 138 CV, con unas prestaciones más de berlina familiar, y un seis cilindros de 194 CV que era la aportación deportiva.
Este último ha cedido paso ahora a una nueva mecánica de seis cilindros, si bien en esta ocasión con una cilindrada de 3.0 litros y una potencia de 210 CV que, a una impresionante regularidad de marcha, une gustos deportivos de primer orden. Se notan, ¡y cómo!, los dieciséis caballos que se añaden.

Esta incorporación refuerza el espíritu deportivo de una gama con gran tradición en la marca y que a esa tradición ha unido la imagen deportiva en la gama que más debe poner el acento en esta filosofía.

De la belleza de líneas de este coche ya se ha dicho todo, por lo que los puntos fuertes de esta prueba tienen que residir obligatoriamente en un motor que encaja francamente bien en este modelo.

De primeras se cae en la cuenta de que la manejabilidad del coche inmediatamente contagia a la diversión. En la versión de cambio manual (la sometida a prueba) este aspecto se agudiza con una tentación casi irreprimible al frecuente uso de la palanca de cambios. Uso, que no abuso, porque los desarrollos no son precisamente cortos y la caja de cambios en algunas relaciones permite desarrollos elásticos.

Lástima la ausencia de una sexta velocidad, ya muy frecuente en modelos de la competencia de similar potencia, que ayude a optimizar consumos, aunque tampoco esta sea una faceta en la que el 406 coupé V6 arroje registros altos, aproximadamente unos once litros cada cien kilómetros.

En la faceta de la diversión juega un papel primordial la sobresaliente estabilidad de este coche. Parece ir sobre raíles gracias a su bajo perfil que equilibra como pocos el centro de gravedad. Así, se puede apurar al máximo la conducción en trayectos por muy sinuosos que sean. El comportamiento es de lo más rectilíneo. Una dirección de tacto y resistencia bien lograda y unos frenos eficientes son otros dos argumentos en pro de una conducción algo más exigente de lo normal.

La caballería asoma desde la parte baja del cuentarrevoluciones y se mantiene con desahogo hasta la parte media alta. En esos bajos regímenes el silencio de marcha es una de las características más llamativas. Según se sube de revoluciones el motor va adquiriendo ese runruneo característico de las mecánicas genuinamente deportivas.

El coupé de Peugeot es uno de los representantes de este segmento que mejor habitabilidad ofrecen. Las plazas delanteras son amplias y la posición de conducción destaca por su comodidad. Tiene especial mérito que los asientos traseros no sean un canto al contorsionismo como tan corriente es en otros modelos de la competencia.

El precio está aquilatado, aunque la diferencia de un millón de pesetas respecto al otro modelo de la gama, el cuatro cilindros de 2.0 litros, así, a primera vista pueda aparecer desproporcionada.

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Características

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Gama

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Competidores

BMW serie 3 coupe

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