Peugeot 308 2011 1.4 VTi: : Compra equilibrada

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Raúl Toledano02 feb 2012
Al Peugeot 308 le acredita la estadística, su posición de ‘superventas’. Analizado con lupa, la última actualización del modelo confirma los altos niveles de calidad interior, espacio y comodidad en marcha, al tiempo que gana músculo y empaque con la inclusión de la iluminación diurna por LED. ¿Su precio? Desde 15.200 €.
Se reedita el Peugeot 308 con un ligero restyling estético que le moderniza, con los nuevos grupos luminosos delanteros con tecnología LED como elemento más visible, y que al mismo tiempo le sirve como replica, algo así como decirle a su competencia, ‘ojo, que yo también estoy aquí’. Basado en el 308 que apareció a finales de 2007, esta actualización del compacto francés ahonda en valores de calidad, diseño y equipamiento. Este equilibrio latente en todos los apartados analizados a continuación -y claro, también, un precio muy ajustado- es la principal baza para que este 308 sea capaz de superar en ventas a rivales tan reputados como el Volkswagen Golf, Ford Focus y Opel Astra, estos dos últimos con dos profundas regeneraciones muy recientes en el tiempo.
a favorAltos niveles de calidad interiorEspacio y habitabilidadConfort de marchaen contraMotor VTi y prestacionesChasisManetas auxiliares al volante
A este semblante gestual más deportivo, con un frontal más afilado y una parrilla delantera cromada con forma de ‘boca de tiburón’, se incorporan nuevas mecánicas más refinadas y eficientes (destaca la tecnología microhíbrida del grupo PSA, que no es más que un motor 1.6 turbodiésel de 112 cv, denominado e-HDi, y con tecnología Star&Stop). Para esta prueba, sin embargo, Peugeot nos facilitó la mecánica de acceso en ciclo gasolina, un 1.4 litros VTi atmosférico de 98 cv de potencia, que es la segunda opción más comercializada, después del 1.6 HDi de 92 cv, sobre la carrocería de cinco puertas que mantiene intactas las medidas del modelo 2007: 4,27 metros de longitud, 2,09 m de anchura y 1,52 m de alto, eso sí, con un peso aligerado hasta los 1.200 kg.La tecnología LED para la función de alumbrado diurno le aporta cierta distinción de la que antes adolecía
Por dentro, el Peugeot 308 luce buenos recubrimientos –blandos en las zonas más visibles, salpicadero o puertas-, incorpora en las versiones superiores aplicaciones en aluminio, costuras deportivas y terminaciones en cuero, y es común en toda la gama unos ajustes de piezas muy logrados y un diseño global tremendamente confortable que te envuelve en un ambiente de mayor calidad a la media del segmento.

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Al volante, todo resulta muy sencillo y de rápida adaptación. Allí delante hay espacio de sobra gracias a los multiajustes de las cómodas butacas delanteras, permitiendo que las personas de talla más grande se acomoden inmediatamente. Los dos relojes de instrumentalización, con fondo blanco, son de fácil lectura y se complementan con dos pantallas auxiliares de LCD que hacen las veces de ordenador de abordo. Por su parte, el volante sigue sin incluir mandos multifunción y en su lugar son dos manetas independientes (control crucero una y audio la otra) integradas en la columna de dirección las que toman el protagonismo.
Por otro lado, la consola central recoge una botonería muy bien ordenada y de muy buen tacto (sistema de audio CD/MP3 con conexión por Bluetooth y el climatizador bizona), con una triple esfera de refrigeración sobre la zona central del salpicadero, y justamente por encima en los acabados superiores se instala la pantalla a color retráctil que incluye la función de navegación.

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Si viajamos en las plazas traseras, el acceso y el espacio a estas son sensiblemente más amplios que en otros modelos de la competencia. Destaca sobre todo a nivel de anchura, con una plaza central más provechosa para que un tercer adulto pueda viajar con cierto margen. Por su parte, el maletero puede almacenar hasta 348 litros, en la media del segmento.Como mantiene intactas las medidas del modelo 2007, este Peugeot 308 sigue siendo uno de los mejores compactos por espacio en la fila trasera
Equipado para la ocasión con multitud elementos opcionales, como el navegador (961 €), la conexión manos libres Bluetooth para telefonía móvil (279 €) o el control crucero (365 €), la dotación de serie de nuestra unidad de prueba aporta el climatizador, terminaciones en piel, el sensor de parking trasero, ocho airbags o el control de estabilidad ESP, entre otros.
Mecánicamente, nuestra unidad de prueba utiliza el motor de acceso a la gama, un 1.4 atmosférico gasolina de cuatro cilindros en línea y 98 cv de potencia. Es un propulsor de suave y refinado funcionamiento, pero que no brilla por ser muy resolutivo prestacionalmente. Sus números hablan por si solos, acelera de 0-100 km/h en 14,3 segundos y apenas alcanza los 180 km/h de velocidad punta. No es por lo tanto este 308 VTi el paradigma de la agilidad, cuyo par motor máximo de 136 Nm a las 4.000 rpm nos obliga a tirar continuamente del pomo del cambio (cinco recorridos) para ganar en velocidad y poder realizar maniobras, como adelantamientos o incorporaciones. Además, el consumo medio real teniendo en cuenta la potencia no es excesivamente bajo: 7,1 l/100 km.

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En el apartado de dinámica, la primera sensación que tenemos al coger velocidad con el 308 es que, como la mayoría de coches de estas dimensiones, es bastante cómodo de suspensiones y sus reacciones son suaves, poco bruscas. Con unas llantas de 16” y un neumático de ‘perfil anchote’, estas sensaciones de bienestar en marcha se incrementan, al tiempo que en carreteras con mucha curva los balanceos y las inercias son más perceptibles: la carrocería ‘no se sujeta’ mucho y la impresión de que el coche no vaya a entrar por esa curva hace que tendamos a levantar el pie del acelerador. Por el contrario, la dirección ofrece un tacto muy agradable, con la justa asistencia en según que circunstancias de conducción (dureza variable a la velocidad) para transmitir mucha información en todo momento, y la insonorización del habitáculo está muy lograda.La carrocería ‘no se sujeta’ mucho y la impresión de que el coche no vaya a entrar por esa curva hace que tendamos a levantar el pie del acelerador