Peugeot 206 CC 2.0: Único en su clase

Diego Zotes08 oct 2001
Este Cabrio Coupé representa la solución más atrevida de Peugeot en su reciente historia, ofreciendo una opción tan original como el techo rígido retráctil en un modelo de gran serie, a un precio competitivo y con unas prestaciones -en este 2.0- de auténtico GTI.
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UNICO EN SU CLASE

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Este Cabrio Coupé representa la solución más atrevida de Peugeot en su reciente historia, ofreciendo una opción tan original como el techo rígido retráctil en un modelo de gran serie, a un precio competitivo y con unas prestaciones -en este 2.0- de auténtico GTI.
Resulta superfluo decir que este 206 CC tiene de entrada todas las bazas para ganar. Por precio y dimensiones, es único en su categoría, creando su propio nicho de mercado, el de los cabrio-coupés polivalentes, para todo uso en todo tiempo gracias a su techo rígido plegable automáticamente, del que ya Peugeot fue precursor en los años 30 (el 302 Eclipse del carrocero Dallmart).

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El 206 CC comparte la plataforma de la berlina, reforzada en los bajos y los pilares del marco del parabrisas (que sirve de barra antivuelco) para lograr descapotado la misma rigidez del modelo cerrado. Refuerzos que añaden 50 kg extra a cambio de lograr una resistencia a la torsión equivalente a la del 206 GTI, su versión de referencia con el que comparte motor, ruedas y suspensiones.
Interior
HABITABILIDAD, JUSTA PERO LOGRADA

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Al volante -forrado en cuero, lo mismo que el pomo del cambio- nos sentimos igual que en un 206 "normal", salvo por la inclinación del marco del parabrisas, muy prolongada y retrasada, lo que para conductores altos (más de 1,80 m) supone cierto estorbo, al quedar la parte superior de la cabeza justo al ras del mismo, con riesgo de tocarlo (es imprescindible ajustarse bien el cinturón de seguridad), lo que les obliga a retrasar al máximo su butaca, en detrimento de las dos plazas traseras, sólo utilizables si las delanteras las ocupan personas de talla media. El acceso a las mismas se logra basculando los respaldos delanteros y corriendo su banqueta a la vez, aunque sin "memoria" de posición. Y entre las dos tenemos incluso un portabotellas, muy bien disimulado en el resalte central del respaldo, sin que se note para nada.
Una vez instalados, se disfruta de unas butacas cómodas y envolventes, más duras que las de la berlina, y de un correcto dominio de las dimensiones del coche, igual de largo y de ancho que el 206 berlina, aunque un poco más bajo (1,37 m). Rodando descapotado se aprecia pronto su buena aerodinámica, sin grandes turbulencias (eso sí, con los cristales subidos) hasta los 130/140 km/h, con un aceptable nivel de ruido. Cerrado, la rumorosidad es mínima, incluso a muy alta velocidad, donde ni siquiera silban los retrovisores. La climatización (tanto de calefacción como de aire acondicionado frío) ha sido pensada también para su uso a coche abierto. En verano, jugando con el climatizador, se puede lograr una conducción bastante fresca a condición de no elegir las horas de máxima insolación.

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Techo
UN TECHO DE QUITA Y PON

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Llegado el caso, la manipulación del techo rígido retráctil resulta rápida y sencilla. Todo es automático, salvo el bloqueo y desbloqueo de los ganchos del parabrisas, que hay que hacer a mano, pero que se hace de modo muy fácil y sencillo, ajustando en su sitio a la perfección. Luego, basta con apretar la tecla situada sobre el túnel central (hacia atrás para descapotar, hacia adelante para cerrar) y el cabriolet abierto se transforma en un coupé cerrado, mientras las cuatro lunas suben simultáneamente y la tapa del maletero se desliza hacia atrás para dar salida al techo con su luneta replegada, antes de cerrarse de nuevo hacia adelante.
Con el techo puesto tenemos un maletero de 345 litros oficiales -que son casi 390 reales según nuestra medición- muy superior al del 206 berlina, gracias también a la sustitución de la rueda de repuesto por un doble aerosol de espuma sellante. Con el techo plegado, el volumen útil bajo la cortinilla de protección baja a 175 litros, que aún permiten alojar un par de maletas, pero con peor acceso.

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El plegado y desplegado se puede hacer a motor parado aunque es mejor hacerlo en marcha para castigar menos la batería, e incluso rodando si no se superan los 10 km/h (si no, se para). De su fiabilidad hablan claro los 10.000 ciclos por unidad realizados en los vehículos de preserie, sin registrar fallos. El maletero lleva una cortinilla enrollable que divide el espacio que requiere el techo plegado en el mismo del restante útil, y que si no está puesta impide el funcionamiento del sistema, a fin de evitar plegarlo con bultos que excedan del hueco permitido, provocando su consiguiente aplastamiento (o, peor, el atasco del conjunto).
Motor
MOTOR POTENTE Y BRILLANTE

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Ya cerrado, podremos aprovechar mejor el rendimiento de su motor, el mismo dos litros de 138 CV del 206 GTI o del nuevo 307 2.0 SX, con el que supera oficialmente los 200 km/h. Es un bloque muy brillante, de un gran rendimiento para su cubicaje gracias a sus 16 válvulas y a una compresión bastante alta (10,8:1), con un par de casi 20 mkg a 4.000 rpm. Con desarrollos más bien cortos (poco más de 33 km/h a 1.000 rpm en 5ª), pese a ser ligeramente más largos que los del 206 GTI, emula de cerca los cronos de su hermano deportivo. Nuestra unidad de pruebas, con más de 8.000 km al inicio de la misma, estaba ya muy "suelta" (pese a cierto maltrato acusado por la transmisión izquierda, el embrague y las reacciones del par en la dirección), por lo que ha superado holgadamente los cronos oficiales, logrando 208 km/h de velocidad punta (y ¡182 descapotado!).
Esta brillantez no exige demasiado en el consumo, no muy exagerado para un dos litros, aunque tampoco bajo, habida cuenta de su peso y aerodinámica (Cx de 0,35). Nuestra mediciones arrojan cifras, que si bien se disparan en conducción deportiva (y más aún descapotado), se mantienen sobre los 6,8 en carretera (90/100 km/h) y 7,6 en autovía (120/130 km/h), con techo cerrado (pero con el aire acondicionado puesto), subiendo a 10,5 en ciudad. A techo abierto viene a gastar entre medio litro y un litro más por debajo de 120 km/h, tope a partir del cual la velocidad descapotado se vuelve muy cara en términos de consumo.

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Comportamiento
COMPORTAMIENTO; BUENO PERO EXIGENTE

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Dotado de más rueda que el propio GTI (que se conforma con la 185/55 VR 15, como el 1.6 CC) este 206 CC 2.0 monta de serie unas llantas de aleación de 7x16 pulgadas con neumáticos 205/45 WR 16, francamente excesivos, con los que el confort se resiente frente a la más equilibrada monta del CC 1.6. El comportamiento general es muy bueno, al nivel del 206 berlina, aunque con dos salvedades: una, que sobre mal piso los rebotes son molestos, provocando en curva reacciones de la zaga traducidas en ligeros desplazamientos laterales, y otra, que el tren delantero sobrecalzado "manda" más que el trasero en plena tracción, haciéndole más sensible a los cambios de gas.
Si a ello añadimos una unidad de pruebas muy suelta y potente, pero de amortiguación algo desfalleciente y evidente maltrato manifiesto en sus holguras de transmisión, el resultado es un coche más "nervioso" que el 206 que exige trazar bien las curvas cuando se va deprisa, so pena de tener que contravolantear rápido a la salida si nos pasamos al retener a la entrada. Es muy ágil y divertido pero ya un poco exigente para la mayoría de los conductores. Con las ruedas y motor del 1.6 sus reacciones son más nobles, siendo la opción más racional, porque 110 CV para apenas 1.200 kg sigue siendo una excelente relación peso/potencia.

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En cuanto al cambio, se muestra aceptable por precisión y tacto, aunque sus recorridos pecan de demasiado largos para ser un deportivo, y respecto a los frenos, resultan muy eficaces, con sus 4 discos y un ABS bien tarado, con distancias de frenada equivalentes a las del 206 GTI, compensando por más goma el ligero mayor peso.
Finalmente, el equipamiento de serie está francamente cuidado, (ABS+EBD, cuatro airbags, climatizador, faros antiniebla, retrovisores y elevalunas eléctricos, telemando de puertas y maletero, salida cromada de escape, tapón "sport" de depósito de gasolina, llantas de aleación, radiocassette con mando al volante, etc). Sólo se echa de menos el ordenador de a bordo. Pero claro, por 3.138.000 pesetas ¿qué más se puede pedir a un cabrio coupé como éste?.