Opel rememora su tradición de ‘concept car’ creadores de tendencias

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El recuerdo al trabajo realizado en los ‘concept’ viene al hilo de la presentación en la próxima edición del Salón de Fráncfort, la número 65, el próximo mes de septiembre, de un nuevo ‘concept car’ con el que se propone indicar el diseño futuro de la marca.

Se trata del concepto Opel Monza, que además del diseño, exhibirá su eficiencia y conectividad, dos materias que son la máxima prioridad del fabricante alemán de General Motors para los próximos años.

Además de mostrar la visión de futuro de Opel, este ‘concept car’ continúa la larga tradición de Opel en presentar coches avanzados de concepto en el Salón de Fráncfort (IAA).

Entre todos los fabricantes de coches europeos, Opel tiene la más larga historia en presentar coches de concepto incorporando ideas futurísticas e innovadoras, aunque no ha habido un nuevo coche de concepto en cada edición de la IAA.

El primer coche de concepto de la historia vino de GM, la compañía matriz de Opel. En 1938, GM Design fabricó el Buick ‘Y-Job’, un vehículo que no estaba destinado a la producción en serie, sino a poner en escena nuevas tecnologías e ideas de diseño.

Mientras que en Europa hasta entonces sólo los carroceros habían construido y presentado diseños futuristas de carrocerías, Opel fue el primer fabricante de coches en demostrar su poder de innovación con un concepto creado completamente en sus instalaciones de diseño.

Este fue el Experimental GT que se presentó en el Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt en 1965. Marcaba tendencia para un deportivo y asequible coche de ensueño y en 1968 el Opel GT fue el primer coche de concepto europeo en pasar a la producción en serie y en ser un modelo a imitar para la industria.

En 1969 el fabricante alemán presentó el Opel CD en la IAA, un Gran Turismo basado en la tecnología del Opel Diplomat. Este concepto también fue más desarrollado y finalmente fabricado en pequeños volúmenes de producción.

Durante la primera fase de los coches de concepto de Opel, el papel principal lo ocuparon emocionales coupés, pero la primera crisis del petróleo en 1973 cambió el foco de atención a nuevos aspectos, como el consumo de combustible, la aerodinámica y la eficiencia en general, incluyendo la seguridad y el interior.

Estos criterios se vieron por primera vez en el Opel GT2, que sorprendió a los visitantes del Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt de 1975 con su futurista forma de cuña y sus puertas deslizantes.

El interior también se adelantaba a su tiempo, ya que los asientos baquet estaban construidos en componentes individuales de plástico y foam, y el habitáculo consistía en módulos intercambiables con pantallas digitales y había incluso un ordenador de a bordo.

El vehículo de investigación TECH 1 fue un desarrollo más avanzado que hizo en la IAA de 1981. Con el frontal delantero y la fluida silueta que inspiraron la primera generación de Omega, que fue presentada cinco años después, el TECH 1 estableció un record aerodinámico con un coeficiente de 0,235.

A principios de los años 80, los diseñadores, ingenieros y expertos en marketing comenzaron a fijarse en pequeños coches asequibles que pudieran atraer a nuevos clientes y así en el Salón de 1983, se presentó el coche de concepto Opel Junior, con 3,41 metros de largo (21 centímetros) más corto que la primera generación de Corsa, que había sido lanzada un año antes.

Como fue anunciada para Europa una nueva y exigente normativa de emisiones (como la norma Euro 4 para 2005), los Departamentos de Ingeniería y Diseño Avanzado de Opel idearon como sería un futuro coche compacto más limpio y presentaron su primer resultado 1999, en el Opel G90 Concept de emisiones ultra bajas. El G90 pesaba sólo 750 kilos, presentaba un coeficiente aerodinámico de 0,22 y sus emisiones eran de 90 gramos de CO2 por kilónmetro.

En 2001 Opel desafió descaradamente las reglas de los coches pequeños convencionales con el ‘atrevido, fardón y cool’ Concepto Frogster. No tenía un techo habitual, sino una firme persiana eléctrica, y con los cuatro asientos abatibles individualmente, el conductor podía convertir el Frogster en un roadster, en un descapotable o en un pick-up con sólo pulsar un botón.

Dos años más tarde, en 2003, Opel presento un concepto completamente nuevo de vehículo con el Insignia. Este lujoso coche de concepto dio más que su nombre a la nueva generación del modelo tope de gama en 2008.

Los últimos coches de concepto de Opel han estado muy centrados en la movilidad eléctrica, de forma que en 2007, el Concepto Opel Flextreme, fue un hito en el desarrollo de la propulsión eléctrica con su arquitectura E-Flex.

La idea básica fue que los ciudadanos pudieran viajar hasta 55 km en modo completamente eléctrico y sin ninguna emisión de CO2 con la batería de ion de litio del coche.

Luego, un pequeño motor diesel facilita la producción de electricidad para ampliar la autonomía del coche, permitiendo cubrir muchos cientos de kilómetros sin necesidad de parar.

El Concepto Flextreme fue diseñado para emitir 40 gramos de CO2 para un consumo de sólo 1,54 litros/100 km.

El grafismo frontal del Concepto Flextreme inspiró el Opel Ampera que fue lanzado en 2011 y elegido ‘Coche del Año en Europa’ en 2012 gracias a su similar tecnología.

El último capítulo de coches de concepto de Opel en el Salón Internacional del Automóvil de Frankfurt, hasta la próxima edición, fue el RAK e de 2011. El vehículo experimental con una inteligente construcción ligera mostraba que con mínimos costes de energía, la movilidad eléctrica atractivamente presentada, también posible y asequible para conductores jóvenes desde los 16 años.

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