Opel Ampera: Inteligentes soluciones, pero, ¿a qué precio?

a fondo :: Opel Ampera 1
Raúl Toledano13 sep 2010
La firma alemana Opel, perteneciente al consorcio General Motors (GM), lanzará en otoño de 2011 para el mercado europeo el Opel Ampera, cuya baza principal es la propulsión eléctrica de autonomía extendida E-REV
La firma alemana Opel, perteneciente al consorcio General Motors (GM), lanzará en otoño de 2011 para el mercado europeo el Opel Ampera, cuya baza principal es la propulsión eléctrica de autonomía extendida E-REV de la que viene acompañado, concediendo una autonomía final de 500 kilómetros sin emisiones, con una potencia de 150 cv y un par motor de 370 Nm. Con el precio final del artilugio por confirmar, el coche de preserie que pudimos probar durante algunos minutos en el INTA (Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial) es un clon, a nivel de diseño y aplicaciones de soluciones tecnológicas para una conducción más ecológica, del Chevrolet Volt (también de GM), cuyo precio en Estados Unidos es de 41.000 dólares.
A diferencia de las unidades híbridas que Toyota (Prius y Auris), Lexus (por ejemplo, RX 450h) o Honda (Insight), donde los motores eléctricos sirven de apoyo al térmico, o de los prototipos eléctricos BEV de limitadísima autonomía, el Ampera se mueve única y exclusivamente por un motor eléctrico, de 60 kilómetros de autonomía. Según los responsables de la marca germana, la mayoría de los europeos (un 80%) recorren en los días laborales menos de esa cifra. La energía necesaria para cargar la batería de ion litio se puede obtener de una red eléctrica convencional (230 voltios durante tres horas o 110 voltios en ocho horas). El motor térmico que suministra la energía necesaria al propulsor eléctrico cuando dejamos de conducir en modo eléctrico (a partir de los 60 kilómetros) es el 1.4 gasolina (unos 80-85 cv, según los responsables de la firma) que utiliza el Opel Corsa, con mejoras en el sistema de admisión, de escape y válvulas, y la inclusión de una transmisión automática CVT.
Presentado al mundo entero en el pasado Salón de Ginebra, los caballos del motor de gasolina del Ampera son anecdóticos, ya que nunca que hundimos nuestro pie en el acelerador estos trabajan para impulsar el vehículo. Este motor térmico actúa como generador de electricidad, recargando la batería del Ampera, que, según sus responsables, nunca se agota del todo (hasta el 30% de capacidad) ni se abastece al máximo (hasta el 80%), con el objetivo de garantizar una vida útil del propulsor eléctrico de 10 años o unos 250.000 kilómetros, gracias también a un sistema de refrigeración por agua.
Partiendo de la base que incluso cuando las baterías se abaraten y aumenten su capacidad jamás llegarán a los costes más contenidos de los motores de combustión, Opel afirma que esta tecnología E-REV de autonomía extendida es la solución de futuro, por su refinamiento, aceleración y utilidad diaria, ya que estiman que un kilómetro propulsado eléctricamente en el Ampera costará aproximadamente una quinta parte comparado con un vehículo convencional de gasolina, con los precios actuales de combustible.
La batería de ion litio en cuestión es de 16 kWh, aunque realmante sólo se utilizan la mitad, ocho. La intención de los ingenieros, pues, es no forzar la carga al 100% de la batería mediante el motor térmico, porque son necesarios muchos minutos de motor de combustión para un rendimiento de carga final escaso, y por tanto, poco rentable, ya que no estamos acelerando todo el rato. Así establecen lo que ellos llaman Buffer zone, que consiste en que en fases de velocidad constantes, de frenado o deceleración el motor de combustión ayuda a la recarga parcial de las baterías, disponiendo siempre de los 150 cv de potencia y de un par realmente espectacular, de 370 Nm. Así, aunque los ingenieros admiten que en modo Autonomía Extendida el coche necesita del motor térmico en situaciones extremas, véase cambios de rasante o puertos de montaña, en un entorno urbano el motor eléctrico siempre garantiza la suficiente potencia.
Silencioso y suave, muy suave
Con 4,40 metros de largo (16 cm más que un Astra), 1,80 metros de ancho y 1,43 metros de alto, nos colocamos a los mandos del Ampera. El inicio de la marcha es realmente suave, los únicos ruidos que percibimos durante todo el trayecto (unos 25 minutos) son aerodinámicos, y se deben a que todavía no es el coche final, de producción. Su velocidad máxima es de 161 km/h y su aceleración de 0-100 de 9,5 segundos, con una servodirección asistida eléctricamente que nos permite entregarnos por completo al disfrute del coche. Al tener todo su régimen de potencia a nuestra disposición en todos los casos, el Ampera corre más o menos en función de cómo y cuánto hundamos nuestro pie en el acelerador, ya que no hay variaciones en la curva del par, de 370 Nm, equiparable a un motor gasolina V6.

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Al igual que la dirección, el tacto del pedal de freno es bastante preciso -frenos de disco en las cuatro ruedas, completamente regenerativos para optimizar la recuperación de energía-, aunque nos cuesta distinguir salvo que miremos en el reloj instrumental que nos lo indica- cuándo actúa como sistema de regenerador de energía y cuándo como un freno mecánico de toda la vida. En ello siguen trabajando los ingenieros de Opel, hasta el lanzamiento del coche en aproximadamente 12 meses.
El motor térmico funciona a un régimen de giro regular, salvo que el conductor demande una mayor potencia de la que suministra el motor a ese régimen de giro. Si mantenemos una velocidad constante, la energía sobrante se destina a recargar la batería, que nunca llega al 100%. En régimen alto, es decir, en situaciones que necesitamos un régimen mayor del motor de combustión, el Ampera es bastante más ruidoso. El sistema está preparado para que la batería nunca esté por debajo del 30% de su carga, por mucha potencia que necesitemos en un momento concreto. Una vez arrancado el motor de combustión, es decir, una vez que entramos en modo de Autonomía Extendida, ya no hay posibilidad de circular con él parado hasta que no recarguemos las baterías de ion litio.
Una de las funcionalidades no culminadas aún en el Ampera es el interfaz que Opel ofrecerá para lograr que nuestra conducción sea lo más ecológica y rentable posible. Para ello, aunque en el coche de preserie no lo pudimos comprobar de primera mano, los responsables de Opel aseguran que el conductor del Ampera, que se topará con un entorno ergonómico y legible y una llave inteligente asociada a un botón de arranque, contará con una pantalla táctil sobre el salpicadero para programar la carga, consejos de eficiencia energética y de cómo recuperar mejor energía en fases de frenada; en resumen para mejorar nuestra conducción ecológica. La consola central, tampoco definitiva, cuenta, entre otros muchos botones algo dispersos y difusos-, con uno en modo Sport que simplemente alimentará nuestras sensaciones de velocidad y aceleración, aunque a efectos de potencia real no hay variación alguna.

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El panel de instrumentalización, digital y de aspecto tridimensional, queda ante nosotros en un espacio rectangular mostrando la velocidad, los kilómetros de modo eléctrico que nos quedan, los kilómetros restante en modo de Autonomía Extendida y un barómetro longitudinal en el que se reflejan los momentos de aceleración, velocidad constante y también de frenada. Los colores verde y azul predominan sobre un fondo negro. Con unos paneles de puertas de diseño moderno y tonos rojos, en la parte delantera nos llamó gratificante la atención la palanca del cambio automático blanca, gruesa y con un tirador central para avanzar por P (parking), R (marcha atrás), N (punto muerto) y D (en marcha) con suma comodidad. En la parte trasera, las dos plazas son holgadas y se viaja bastante cómodo, dejando un espacio de maletero de 310 litros.
Este compacto de cinco puertas y cuatro plazas, con unas líneas que marcaran las formas futuras de los automóviles, destaca visualmente por un frontal innovador del que sobresalen unos grupos ópticos que se extienden longitudinalmente en forma de boomerang desde el final del capó hasta su paragolpes de formas redondeadas. El logo de Opel queda encuadrado en una doble parrilla cromada de aspecto minimalista. La línea de capó resulta abombada, con una luneta delantera que queda fijada bastante arriba, y que es ideal a la hora de ponerse al volante para tener todo bajo control, gracias, también, a unos afilados y bien resueltos retrovisores exteriores, que quedan encuadrados en una línea de cintura, que, al igual que los marcos de las puertas, es de color negro. La silueta redondeada que describe su techo concluye en un portón de caída suave que tiene su punto culminante en un alerón trasero de lo más afilado y llamativo. Justamente por debajo, nos encontramos unos faros horizontales con didos de LED, unidos por una franja cromada en la que, de nuevo, queda incrustado el logo de la casa. Las últimas pinceladas del Ampera son una doble salida de refrigeración independiente en el paragolpes trasero-, un difusor trasero y unas llantas de 17 pulgadas montadas sobre unos neumáticos de bajo rozamiento.