Nissan Evalia dCi 110 7 plazas: Transformación familiar

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Raúl Toledano23 jul 2014
Nos colocamos al volante del Nissan Evalia, aspirante a monovolumen práctico, sencillo y económico que se aprovecha de las mejores virtudes de un comercial como el NV-200 del que deriva, incluida una excelente relación espacio/precio que lo transforma en un familiar con posibilidades frente a los turismos más capaces y modernos.
Esto no es un monovolumen pijo ni un familiar estiloso que quiere aparentar ser tan juvenil como el papá conductor que tampoco lo es. Esto es un vehículo versátil, de batalla, simplificado en sus orígenes, de estética parca, y que será estrujado hasta el final de sus días después de una vida útil en la que el ahorro de combustible y su generoso espacio para pasajeros y equipaje marcarán su camino. Esto es la Nissan Evalia (la, porque deriva de la furgoneta comercial NV-200, siglas que no desaparecen del enorme portón trasero) o el Nissan Evalia (él, porque comparte plataforma con otros turismos de Nissan como el Note o el Juke).
a favor- Espacio interior- Capacidad de maniobra- Prestaciones y consumosen contra- Acabados interiores- Estética poco lograda- Dinámica comprometida a alta velocidad
Furgoneta o turismo, el Evalia no esconde sus orígenes (Vanette, Serena, NV-200…). Por su diseño, sobre todo visto de perfil, es un vehículo comercial en toda regla, con sus dos puertas laterales correderas, una altura predominante (1,86 metros) sobre una anchura escueta (1.69 m) y unas llantas ridículas (14 pulgadas sobre neumáticos 175/70), y unas formas muy cuadradas que dejan poco espacio a los detalles sofisticados y atractivos (más allá de la parrilla delantera que se fusiona con los grupos ópticos o las lunas traseras tintadas).
En total, el Evalia mide 4,40 metros de largo, dos centímetros más que todo un Qashqai, y destaca porque en esas dimensiones tan compactas es capaz de ofrecer un interior sobresaliente en lo que a habitabilidad se refiere. El simple hecho de derivar de una furgoneta le dota de un sentido práctico muy superior al de cualquier monovolumen de similar tamaño (VW Touran, Ford C-Max, Citroën C4 Picasso); quizás guarde más similitudes con alternativas ligeramente más pequeñas estilo Skoda Roomster o Ford Tourneo Courier; y por supuesto, por concepto puro y duro, ningunos más parecidos que los franceses de PSA, Peugeot Partner Tepee o Citroën Berlingo Multispace.Como familiar, el Evalia tiene un sentido práctico muy superior al de un monovolumen de última generación
Concretamente, el Evalia se comercializa con versiones de 5 ó 7 plazas. La unidad que pasó por el garaje de Autocity corresponde a esta última, lo que supone 700 euros de sobrecoste. En total, con el motor diésel de 110 cv y el nivel de acabado más alto, su precio oficial es de 25.835 euros. En ese precio entran equipamientos como el climatizador, cámara de visión trasera, navegador, bluetooth, acceso y arranque del motor sin llave, luces y limpias automáticos, mandos en el volante o el ESP (en las versiones básicas el ESP es opcional).Basado en el comercial NV-200, las puertas laterales correderas y el gran portón facilitan maniobras a pasajeros y equipaje
Son elementos que nos trasladan su cara más amable, aunque sentados en el puesto de conducción todo nos recuerda a una concepción más típica de furgoneta que de turismo: asientos delanteros elevados, el volante en disposición diagonal con regulación en altura, el cuadro de instrumentos simplificado hasta desaparecer el cuentarrevoluciones, pedales escalonados, o la palanca del cambio situada en una posición alta dentro de la consola central. Además de todas estas características, el habitáculo está recubierto de rígidos plásticos negros de gran resistencia pero con una apariencia y un tacto de baja calidad.
Los asientos presentan un tapizado en tela mejorable, con un mullido de poco grosor y resultan poco envolventes a la hora de sujetar el cuerpo de conductor y acompañante. Huecos hay, pero no demasiado amplios, ni siquiera las bolsas de las puertas, y todos al descubierto. Por otro lado contar con un suelo completamente plano permite que las tres plazas centrales gocen de una muy buena accesibilidad y unas cotas aprovechables, tanto en altura como rodillas. Las dos últimas plazas se pliegan hacia las paredes laterales, dejando un espacio de carga de 900 litros, ampliables a 2.000 ó 2.900 abatiendo o plegando las butacas centrales, y minimizándose a 55 en configuración de 7 plazas. De cualquier manera, y a diferencia de lo que ocurre con los monovolúmenes más modernos, toda esta modularidad interior queda comprometida por lo complicado del proceso, teniendo que tirar de fuerza bruta para liberar algunos de estos asientos.

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Llegados a este punto no hay que ser un gran especialista en la materia para percatarse que esta Evalia no pretende llamar la atención, sino que a partir de unas dimensiones discretas aspira a maximizar su espacio interior y ofrecer una maniobrabilidad en ciudad ejemplar. Es ágil en los giros (con un radio de 5,3 metros) y cómodo de manejar, asistido por una dirección eléctrica de dureza variable y en última instancia por la alta calidad de imagen de la cámara posterior. La suspensión, con ballestas en el eje posterior, y un centro de gravedad muy alto (típico de furgoneta) son válidos para el medio urbano, pero restan eficacia y seguridad a carretera abierta, donde las inercias de la carrocería comprometen la estabilidad de marcha en diferentes situaciones.Es ágil en los giros (con un radio de 5,3 metros) y cómodo de manejar, asistido por una dirección eléctrica de dureza variable
El motor turbodiésel, un bloque 1.5 litros dCi de origen Renault de 110 cv de potencia y una transmisión manual de seis velocidades, es un aliado perfecto en ciudad, con un aprovechable par motor de 240 Nm desde 1.750 rpm que nos permite acelerar con prontitud y lanza rápidamente a nuestro Evalia. Sin ser elástico, a partir de las 2.500 rpm el empuje decae, el Evalia es capaz de alcanzar los 170 km/h de velocidad punta con cierta facilidad. La otra gran noticia a nivel mecánico es el consumo, oficial de 5,2 l/100 km y en una utilización cotidiana con más kilómetros por ciudad que carretera de 5,9 l/100 km.

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Por el contrario, los ruidos propios de un motor diésel se perciben con demasiada claridad a bajas y medias velocidades, repercutiendo en el confort de los pasajeros, que también sentirán a partir de 90-100 km/h un alto nivel de ruidos aerodinámicos. Lanzados a 110 km/h, los crujidos entre piezas tampoco ayudan a sentirnos como un marajá, pero una sexta velocidad de deshago, permite bajar el régimen de giro del motor y por lo menos que el ruido de éste se perciba en menor medida. La sexta marcha, además de desahogar el consumo, permite rebajar el nivel de ruidos mecánicos, muy altos a bajas y medias velocidades