Mitsubishi Outlander 220 DI-D Motion 4WD: El todocamino más maratoniano

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Raúl Toledano11 sep 2013
Nos colocamos al volante del Mitsubishi Outlander, concretamente de su versión con tracción total 4WD y el nivel de acabado Motion con siete plazas, que en conjunto potencian sus virtudes como todocamino maratoniano brillando por un excelente confort y estabilidad de marcha y un motor diésel 220 DI-D tan ahorrador como respondón.
Ante la demanda inusitada en la última década de todocaminos de todos los tamaños, precios y concepción, los viejos rockeros de la categoría responden y se adaptan a los nuevos tiempos. Mitsubishi, célebre por sus sistemas de tracción total, actualizó a finales de 2012 su SUV de tamaño medio Outlander con una tercera generación de claro carácter asfáltico, por diseño y comportamiento dinámico en carretera, y familiar, gracias a un mejor aprovechamiento del espacio interior, con las siete plazas de serie en los acabados superiores, lo que en conjunto le otorgan un plus de polivalencia que le posiciona, también, como una alternativa a los más clásicos monovolúmenes.
a favor- Comportamiento en asfalto- Consumos- Modularidad interior- Relación equipamiento/precioen contra- Tercera fila para adultos- Lectura de instrumentalización- Pérdida carácter off road
El nuevo Outlander, que mantiene la misma plataforma, distancia entre ejes (2.670 mm) y longitud total (4.665 mm) de su predecesor es un vehículo muy diferente a éste. A simple vista por su diseño, con patrones más modernos, como esa parrilla vanguardista cromada con el nuevo emblema de Mitsubishi, unos faros que parecen que llegan directamente de un salón del automóvil en lugar de la cadena de producción de una factoría, o una aerodinámica mejorada (de 0,36 a 0,33 Cx) que en combinación con una reducción del peso del 10% (de más de 1.700 kg a 1.590 kg) y una ligera rebaja de la altura de la carrocería, le dotan, ya no sólo de un aspecto más moderno y urbano, sino también de una agilidad en carretera que antes no tenía.
De cualquier manera, el Mitsubishi Outlander que pasa por la redacción de Autocity corresponde a la versión 4WD (tracción a las cuatro ruedas) y al acabado intermedio (Motion), un binomio que por precio, equipamiento e incluso consumo (según la homologación de la marca, las versiones 4WD consumen seis décimas más que las 2WD) puede ser realmente interesante (35.290 euros, 3.500 € más que el Outlander 2WD pero mucho más equipado) por los elementos de seguridad que monta de serie (control de velocidad adaptativo, mitigación de daños en colisiones frontales, o la alerta de cambio de carril involuntario) y el plus en estabilidad dinámica que aporta la tracción total.3.500 euros más caro que el 2WD, el Outlander Motion 4WD incluye de serie el sistema de tracción total, 7 plazas, y asistentes de seguridad dinámica
Esta unidad que probamos encuentra su competencia en modelos como Mazda CX-5, Honda CR-V, Kia Sorento (sin opción de versión 4x4), Nissan X-Trail (actualmente con todas las versiones 4x4) o, Hyundai Santa FeChevrolet Captiva, estos dos últimos, como el Outlander, las dos únicas alternativas que día de hoy incluyen siete plazas en su habitáculo.
En este contexto de habitabilidad, Mitsubishi aprovecha el espacio interior ligeramente mejor que antes para un coche del tamaño y volumen de este Outlander. En los dos butacones delanteros, el espacio rebosa: es uno de esos vehículos que entre el conductor y el acompañante dista un abismo; la segunda fila de asientos, que se puede desplazar longitudinalmente en 25 centímetros, es notable para dos adultos, incluso suficiente para un tercero que se aprovecha de una plaza central con el piso prácticamente plano; en la tercera fila, la principal dificultad es el acceso por la altura de la carrocería y lo bajo que están situadas las dos butacas, incomodando la posición de cualquier adulto de tamaño medio. Por su parte el maletero es, junto al consumo de combustible, el otro perjudicado por la tracción total 4WD, perdiendo espacio en configuración de 5 plazas (de 550 se reduce a 519 litros) y de 2 plazas (de 1.700 a 1.669 l).

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La calidad interior del Mitsubishi Outlander da un salto hacia delante. Más que por sus diseños o instrumentalización, por la mejora en las terminaciones y el ajuste entre piezas, así como la apuesta por interesantes equipamientos de confort (sistema de navegación asociado a la cámara de visión trasera, el acceso y arranque sin llave, techo panorámico, asientos delanteros calefactables con regulación eléctrica en el caso del conductor, o por primera vez, la inclusión del climatizador bizona y la regulación longitudinal del volante) que hacen del puesto de conducción un perfecto aliado para aguantar largas rutas por asfaltos de cualquier tipo.Entre los equipamientos nuevos, el climatizador bizona y el volante regulable longitudinalmente
Rebajado el centro de gravedad y con una arquitectura del chasis optimizado basado en una suspensión delantera de tipo McPherson y una trasera independiente de tipo multibrazo, la ecuación es sencilla: este Oultander se mueve con más soltura que nunca. Además la transmisión “4WD” ofrece tres modos de funcionamiento diferentes –“4WD ECO”, “4WD AUTO” y “4WD LOCK”- que el conductor selecciona pulsando sucesivamente un botón situado en la parte baja de la consola central. En “ECO” el Outlander funciona por defecto como un tracción delantera (2WD) y ante la demanda de par por una pérdida de tracción conecta la transmisión al eje posterior; en “AUTO” actúa en modo de tracción total permanente con un reparto de hasta el 50-50 entre ejes; y en modo “LOCK” el bloqueo del diferencial permite una ganancia de par motor en las ruedas traseras en relación al modo “AUTO”.

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La otra pata del banco es el motor, único para toda la gama: 220 DI-D, o dicho de otra manera, un poderoso bloque turbodiésel de 2.268 cm3 y cuatro cilindros en línea que puede ser asociado a una caja de cambios automática o manual, en ambos casos de seis velocidades, y que fiscaliza 150 cv de potencia máxima, 27 cv menos que el modelo saliente al prescindir del sistema de distribución variable “MIVEC”. Nuestro Outlander de prueba apuesta por el cambio manual de seis velocidades, muy a mano, cómodo, de recorridos limpios y agradables, y que te permite obtener una respuesta del motor casi instantánea (se siente lleno), con unas recuperaciones más gratificantes que antes (son 380 Nm de par motor desde 1.750 rpm) y con una notable disminución del consumo (el Outlander manual incluye de serie el sistema “AS&G” de parada y arranque automáticos del motor) gracias a una de las relaciones de compresión de 14.9:1 más bajas en un motor gasoil de su cubicaje, la mejora aerodinámica, los más de 100 kg de dieta y a una sexta velocidad especialmente larga que permite desahogar los consumos en carretera abierta: con unos reales y extraordinarios 6,3 l/100 km con cruceros de 140 km/h.La mejora aerodinámica, la reducción del peso, o la baja relación de compresión, fundamentales para rebajar el consumo a 6,3 l/100 km en autoviía
Y es en esta encrucijada donde el Outlander saca pecho, convirtiéndose en un excelente maratoniano que por confort de marcha, consumos y respuesta del motor, te pide siempre un kilómetro más antes de apurar su autonomía oficial (oficial, repetimos) de 800 kilómetros. En ciudad es un coche que maniobra mejor de lo que aparenta, ayudado por la cámara de visión trasera y por una posición de conducción elevada que permite obtener una gran visibilidad de todos los ángulos. Y, ¿fuera de asfalto? Pues no es un Montero que surque montañas, pero la altura libre de la carrocería al suelo (190 mm), el recorrido de la amortiguación, y la tracción total realizan un trabajo eficaz para evitar pérdidas de adherencia en caminos en mal estado y también dotar al conjunto de una mayor estabilidad (y seguridad) en asfalto mojado.