Mini Countryman JCW: El kart más familiar

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Raúl Toledano11 jun 2014
Con cinco versátiles plazas, un maletero de hasta 450 litros, pegatinas por doquier, y un motor gasolina turboalimentado de 218 cv estamos ante el Mini más capaz, molón y rápido para conducir diariamente, tomarse alguna licencia en carretera de montaña y ser prácticos en viajes familiares. Es el Mini Countryman JCW.
Ya hemos probamos diferentes versiones del Mini Countryman, el crossover de cinco puertas y tamaño subcompacto (una longitud de 4,13 metros) derivado del original Mini hatchback y con el que la marca de origen británico está cosechando grandes resultados comerciales desde que debutase en 2010. Anunciado un ligerísimo restyling para el próximo mes de julio, hemos tenido la oportunidad de conducir durante una semana el Countryman más radical, que como bien sabréis los seguidores de Mini, se codifica con las siglas JCW (John Cooper Works).
a favor- Conducción muy dinámica- Imagen racing- Carrocería versátilen contra- Precio- Peso y consumos- Sin opciones 4x4
¿Cómo congeniarán los 218 cv de potencia del motor 1.6 turbo del JCW con la práctica y voluminosa carrocería Countryman? Elevar un coche, hacerlo más grande, y en consecuencia, más pesado puede poner en cuestión incluso las prestaciones de esta colosal mecánica que hemos testado en otros Mini. La unidad de prueba que pasa por el garaje de Autocity corresponde a la versión tope de gama del Countryman: cambio automático Steptronic de seis velocidades (convertidor de par) y siempre, en este JCW, con la tracción a las cuatro ruedas All4, cuyo precio base es de 39.492 euros, extras aparte. Siempre con tracción All4, nuestro Countryman JCW monta una caja automática de seis marchas por 1.700 euros más
Para muchos acérrimos de la marca, el Countryman ya es un sinsentido de lo que es un Mini, pero para papá BMW este modelo ha sido fundamental para reflotar la firma y hacerla viable. Y han coronado la gama con un Countryman JCW que apenas encuentra rivales en otras marcas, y menos premium: versión de nicho y prohibitiva, conceptualmente es un GTI 4x4 único en el mercado que podrá arrastrar a la compra de otros Countryman más económicos. El Nissan Juke Nismo RS (218 cv), presentado en el último Salón de Ginebra, y el VW Polo R WRC (220 cv), que se vende en una tirada limitada y con tracción delantera, podrían ser otras dos alternativas marginales.

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Un Mini Countryman Cooper S All4 automático (184 cv) cuesta 6.000 euros menos, utilizando el mismo bloque motor (menos apretado, claro) y con una estética muy parecida sin variar las dimensiones exteriores (1,79 m. de ancho y 1,55 m. de alto). Visto por fuera, existen diferencias, por ejemplo, las protecciones de plástico en la parte baja de ambos paragolpes son más pronunciadas en el JCW (ojo con los bordillos al aparcar), las dos salidas de escape independientes a cada lado son exclusivas de esta versión, no faltan las chapas JCW en la parrilla, portón y en la prolongación del pilar A hacia los pasos de ruedas carenados, y por supuesto la combinación de colores chillones principales (nuestra unidad de rojo exclusivo JCW para la carrocería y el negro para techo, pilares y retrovisores) con los clásicos sticker recorriendo las puertas, el portón y el capó. Las llantas de 19 pulgadas (opcionales) con pinzas de freno de color rojo ponen el colofón a un diseño agresivo tradicional en todo GTI que se precie.

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El interior es reconocible desde cualquiera de sus tres caras: como Mini (instrumentación circular, botonería minimalista y plásticos duros pero de calidad), como Countryman (cinco plazas independientes, las delanteras colocadas en una posición más alta que otros Mini y las tres traseras modulabes 13 centímetros en longitud y reclinables dando lugar a un maletero que oscila entre los 350 y 1.170 litros) y como JCW (ambiente casi de competición con tonalidades negras y rojas, también presentes en los asientos de piel).
El Mini más práctico de la historia no es, sin embargo, un SUV de garantías para circular fuera de asfalto con él. Aunque su carrocería se levante 15 centímetros del suelo y cuente con la tracción total, el Countryman no está conceptualmente preparado para estos cometidos. Menos en esta versión JCW con unos neumáticos de perfil bajo 225/40 con llanta de 19 pulgadas y la suspensión deportiva que ofrece un recorrido muy limitado y tiene una amortiguación de un tarado firme. Por otro lado, su maniobrabilidad en ciudad es buena, aunque con matices: los retrovisores exteriores están tapados parcialmente por las puertas; para un coche de su tamaño el radio de giro es más bien limitado; y la suspensión, sin ser seca, tiene una configuración que repercute negativamente en el confort en ciudad.

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El Countryman JCW está siempre asociado a la tracción integral ALL4, y por 1.700 euros más nuestra unidad de prueba equipa el cambio automático con levas tras el volante. Seguramente, la caja manual hubiese sido mejor, por precio, por sensación general de pilotaje y objetivamente por aprovechar todo el potencial del motor que se esconde bajo el capó: el 1.6 litros turbo gasolina de BMW-PSA (presente en modelos como los Peugeot RCZ, Citroën DS3 o BMW Serie 1) que en esta oportunidad se dispara hasta los 218 cv de potencia y los 300 Nm de par motor, acelerando de 0 a 100 km/h en 7 segundos y alcanzado una velocidad punta de 223 km/h. Estas prestancias son admirables en un coche que se antoja demasiado pesado para ser considerado un GTI de pura cepa: 1.505 kg. de peso en vacío que junto a los rodillos que calza y una mejorable aerodinámica disparan el consumo medio real por encima de los 8,5 litros en una conducción tranquila y legal. Si nos dejamos llevar, este dato ronda los 12 litros en un coche con 52 litros de depósito (dando gas, apenas superaría los 400 kilómetros de autonomía).

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Dentro de su traje familiar, el Countryman JCW está muy comprometido con las sensaciones de conducción más deportivas. Se percibe desde un principio ese aroma a kart tan típico de los Mini. El chasis rebajado (1 cm.) con un esquema de suspensiones independiente le aporta una solidez en curva sorprendente para un cuerpo de este volumen y peso. Sujeta bien la carrocería, aunque yendo al límite la descomposición de la trayectoria es inevitable, tendiendo a irse de morro. La dirección eléctrica se endurece progresivamente con la velocidad y una pizca más con el programa deportivo "Sport" activado. Entonces, se vuelve súper reactiva, transmitiendo tanto lo que ocurre bajo el asfalto que si pasamos un bache en mitad de la trazada, la trayectoria se descompone descaradamente, y hay que recuperar la vertical para poder entrar en la curva con tranquilidad. Nervioso y pesado, aunque también ágil y potente, hay mejores JCW en la familia Mini… aunque ninguno con un habitáculo tan práctico y familiar. El motor tiene una capacidad de aceleración muy alta, sobre todo a partir de 3.000 rpm; y la suspensión deportiva compromete el confort en determinas circunstancias