Mini Cooper S y Cooper S Clubman: Cuestión de espacio

Diego Zotes06 mar 2008
Tras la llegada del atípico Clubman, en Autocity hemos querido enfrentarle con su hermano de gama convencional para comprobar sus cualidades...
En los últimos tiempos está muy de moda la reinterpretación moderna de los coches que han creado una gran leyenda a su alrededor, como ocurriera allá por el año 1999 con el Volkswagen New Beetle o apenas dos años más tarde, en el 2001, con la reedición del Mini, el protagonista de nuestra prueba, que aún sigue dando mucho de qué hablar. De hecho, a finales del año 2007 se presentó la nueva versión Clubman del Mini, que recrea una versión especial, algo más práctica, que se hizo del pequeño modelo durante los años 60.

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La realidad es que estos coches no son tan útiles en la vida diaria como otros más comerciales de su segmento, puesto que realmente no buscan ese objetivo. Lo que pretenden es convertirse en automóviles exclusivos y de capricho para todos aquellos conductores amantes del modelo desde tiempos ancestrales o nuevos conductores que encuentren en ellos una forma de diferenciarse del resto con una genética propia de otras épocas.
Así, el Mini que nos ocupa ha procurado desde su creación reinterpretar fielmente los rasgos característicos de su antecesor, como un reducido tamaño para moverse con la mayor agilidad por ciudad y tramos virados, una conducción muy directa para permitir a su piloto disfrutar de la conducción como si pilotase un kart y una inconfundible imagen atractiva exterior e interior que muestra una gran exclusividad dentro del segmento. Para la ocasión, con motivo del reciente restyling que ha experimentado toda la gama Mini, fundamentalmente en su diseño para actualizarlo tras varios años en el mercado, y debido al reciente lanzamiento del nuevo modelo Clubman de Mini, que también recoge un diseño y unas ideas ya vistas en el pasado, hemos decidido enfrentar ambos modelos en sus versiones Cooper S para comparar las cualidades dinámicas de cada uno y comprobar la diferencia de espacio interior disponible para los pasajeros y la calidad de su acceso al habitáculo, valorando si realmente merece la pena el desembolso de algo más de 2.000 euros por la misma versión Clubman de 5 puertas.
Estudiemos sus principales cualidades paso por paso
Parecidos, pero distintos
El argumento más fuerte de la gama Mini es el diseño, gracias a sus llamativos rasgos generales que sugieren de primeras aplomo y deportividad. Sobre todo en las versiones deportivas altas de gama Cooper S que analizamos en esta ocasión. La silueta de los dos modelos es exactamente igual hasta la mitad del coche, donde la corta longitud de la versión convencional deja paso a una carrocería alargada para terminar en un portón trasero plano, mostrando claramente una mayor funcionalidad en el Clubman.

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Ambas versiones presentan una musculosa imagen muy simpática. Se caracterizan fundamentalmente por una altura reducida y unos pasos de rueda de plástico ensanchados. El frontal presenta detalles muy originales como unos faros redondos con marco cromado, en ésta última generación más separados y con intermitentes integrados, y una doble parrilla de formas trapezoidales también enmarcada en cromo, sugiriendo elegancia y distinción. En las versiones deportivas Cooper S, lo que más llama la atención es la abertura sobreelevada en la zona superior del capó, que permite una mayor entrada de aire al filtro de su motor turboalimentado.
Lateralmente, la silueta del modelo convencional dibuja una imagen más compacta, muy cercana al suelo y con una línea de techo en descenso hacia la zaga que transmite un gran aplomo y deportividad. Por su parte, el Clubman, presenta una carrocería alargada con una línea de techo más plana, de color distinto al resto de la carrocería, que permite más espacio a los ocupantes de las plazas traseras, como si de una versión familiar del Mini se tratase, eso sí, en menos de 4 metros de largo. Los 24 cms más de longitud y los 8 cms extra de distancia entre ejes en el Clubman se reflejan en la zona trasera con una gran ventanilla en el lado izquierdo y una pequeña puerta de apertura asimétrica denominada Clubdoor en el lado derecho que permite un acceso más cómodo a las plazas traseras, eso sí, siempre que se abra primero la delantera, al estilo del Mazda RX-8. Las bonitas llantas de aleación de 17 pulgadas opcionales de ambos modelos también recogen gran parte del peso del diseño.
La zaga en ambos modelos también es bien distinta, con un portón inclinado coronado por un pequeño spoiler opcional y una doble salida de escape central cromada en el modelo convencional, mientras que el Clubman presenta dos pequeñas puertas de apertura lateral denominadas Splitdoor, reflejando el espíritu de sus antecesores Countryman, Traveller y Clubman Estate en los que se inspira, flanqueada por dos columnas verticales del color del techo que integran los faros, un discreto apéndice aerodinámico integrado en el techo y una doble salida de escape a cada lado que sugieren fuerza y dinamismo.
El interior de los dos Mini que probamos presentan un salpicadero y una zona de asientos delanteros común, mientras que donde encontramos los principales cambios estructurales es en la banqueta trasera y en el espacio para el maletero. De hecho, mientras que el convencional ofrece una banqueta trasera para dos pasajeros exclusivamente, el Clubman permite elegir de fábrica la opción de asientos de 2 ó 3 plazas. En esta línea, mientras el convencional ofrece un espacio de maletero de 160 litros que puede llegar hasta los 680 litros abatiendo los respaldos de la segunda fila, el Clubman despliega 260 litros en el cofre, pudiendo llegar a albergar hasta 930 litros. El Clubman mejora el acceso de los pasajeros a la segunda fila, gracias a la pequeña puerta lateral y al asiento también abatible, así como la habitabilidad en esas plazas una vez dentro.
El habitáculo muestra una imagen muy original y fashion con materiales de gran calidad evidente que permiten muchas posibilidades de personalización, dejándose notar que está dirigida por BMW y que militan en el ámbito Premium del segmento de los utilitarios. Nos encontramos con un salpicadero simétrico con terminaciones de excelente calidad que combinan plásticos de tacto agradable, con detalles de las mejores pieles en diferentes colores y elementos metálicos auténticos. El reloj redondo central Center Speedo , heredado del Mini clásico, se convierte en el protagonista absoluto, mientras el climatizador automático cuyos botones imitan la imagen del logotipo de la marca, los aireadores redondos giratorios de ventilación o los mandos metálicos de palanca en la zona inferior y el techo ponen la nota chic al conjunto. El nuevo volante deportivo de tres radios está adornado con una moldura de plástico en color plata e incluye mandos para controlar el equipo de audio, el control de velocidad y el sistema de telefonía, si dispone de él. Los asientos deportivos de toda la gama Mini ofrecen una gran sujeción lateral, mientras que los de cuero negro opcionales de nuestra unidad del Mini convencional lo hacen aún más elegante y deportivo. Sin embargo, a pesar que los del Clubman están realizados en tela, tienen una apariencia fantástica y ofrecen una sujeción lateral tan buena o mejor que los de piel, además de permitir cantidad de regulaciones que nos brindan fácilmente la mejor postura al volante.
El equipamiento en ambos modelos es completísimo, con un nivel de personalización que ofrece millones de combinaciones posibles. Entre el equipamiento de serie común a ambos modelos en las versiones Cooper S encontramos elementos como los faros antiniebla, inmovilizador, volante deportivo de cuero, asientos deportivos de tela con ajuste en altura el del conductor, radio CD con 6 altavoces, climatizador, espejos retrovisores a elegir en color carrocería, negros o blancos, y llantas de aleación de 16 pulgadas, entre los más representativos. El Clubman permite elegir sin coste alguno una banqueta trasera para 2 ocupantes en lugar de la de 3 de serie, así como optar por un diferencial autoblocante delantero que aumenta la seguridad en la conducción más deportiva en cualquier Mini. Otros elementos extra que montan nuestras unidades de prensa eran faros de xenón con encendido automático de luces y sensor de lluvia, volante multifunción, suspensión deportiva, alarma, control de distancia de aparcamiento, revestimientos interiores de aluminio cepillado combinado con piel de color azul, las líneas de decoración exterior y techo plateados para el Clubman y asientos de cuero Punch en color negro en el Mini.
Los precios de los modelos que hemos probado poco tienen que ver con los precios de base de los modelos, puesto que el Mini Cooper S con los extras que incluye tiene un valor de 33.200 euros, mientras que nuestro Clubman costaba 30.350 euros, puesto que el equipamiento es algo menor y no lleva cambio automático, además de que las opciones para el Clubman son algo más baratas.
Motor y prestaciones similares
La versión que hemos elegido para enfrentar a estos modelos es la potente y deportiva Cooper S que monta un propulsor de gasolina de 1.6 litros turbo con sistema Twin-Scroll, que tras la reciente renovación de la gama desarrolla nada menos que 175 cv de potencia a 5.500 rpm. Este motor en ambos modelos empuja con fuerza desde bajo régimen, puesto que gracias a su sistema de doble entrada de aire en el turbo e inyección directa de gasolina entrega lo mejor de sí con sólo acariciar el acelerador. El par motor puede llegar hasta los 260 Nm a tan sólo 1.600 rpm con la función overboost, lo que nos da una idea de cómo entrega este pequeño gran coche su fuerza.

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Estas cualidades son comunes a ambos modelos, lo que les confiere unas prestaciones sorprendentes, pero la diferencia principal estriba en que el Mini monta cambio automático de 6 velocidades mientras que el Clubman incorpora un cambio manual de 6 velocidades, que consigue que el mayor volumen y peso y peor aerodinámica del Clubman no represente un problema perceptible. El Clubman con sus 1.280 kg supera a nuestro pequeño Mini en sólo 50 kg (1.230 kg), penalizando ligeramente al modelo de 5 puertas en cifras aceleración. El Mini automático logra el 0 a 100 km/h desde parado en 7,3 segundos mientras que el Clubman se demora 0,3 segundos más completándolo en 7,6 segundos. Sin embargo, en el dato de velocidad máxima es el Clubman el que vence en la medición con una punta de 224 km/h por los 220 km/h del Mini automático, mientras que con cambio manual alcanza 225 km/h. En cuanto a las cifras de consumo y emisiones también son en este caso más reducidas para el Clubman, puesto que gracias a su cambio manual de 6 velocidades obtiene unas cifras de 8 litros a los 100 km en ciudad, de 5,3 litros por carretera y de 6,3 litros en ciclo combinado, con unas emisiones al medioambiente de 150 gr/km, mientras que el Mini con cambio automático obtiene unos consumos de 9,7 litros en ciudad, 5,3 litros por carretera y 6,9 litros de consumo medio, con unas emisiones de 165 gr/km.
El comportamiento en ambos modelos de Mini es realmente dinámico y divertido, sin existir apenas diferencia en agilidad de conducción entre uno y otro, puesto que ambos presentan unas características generales muy similares: tracción delantera, un bajo centro de gravedad, un gran ancho de vías y las ruedas colocadas en los extremos. El chasis es muy rígido, con una suspensión de gran resistencia en la versión Cooper S, sobre todo con el kit de suspensión deportiva opcional, con unas llantas opcionales de 17 pulgadas y neumáticos deportivos de 205 mm de ancho y a una dirección electromecánica de exquisito tacto, lo que genera unas reacciones sumamente directas. Para la suspensión se ha optado por una configuración McPherson delante y un sistema multibrazo trasero, ambos con ligeros brazos de aluminio, apoyados por barras estabilizadoras de gran diámetro que mitiga la inclinación lateral. A pesar de que el comportamiento es muy similar, los reglajes de los elementos mecánicos se han adaptado al mayor peso y longitud del Clubman. Los 8 cms extra del modelo Clubman se dejan notar en una agilidad algo menos destacable en tramos virados y a bajas velocidades, aunque se convierten en una ventaja cuando viajamos a alta velocidad por carretera.
En cuanto a los sistemas de ayuda a la conducción de serie que incorporan ambos modelos se encuentra el control dinámico de la estabilidad DSC combinado con el sistema antipatinamiento y control de tracción ASC+T, el ABS con repartidor electrónico de la frenada EBD, asistente a la frenada de emergencia, el control de frenado en curva CBC y el sistema de arranque en pendientes Hill Assist, sólo con el cambio manual. Estos sistemas colaboran con un buen equipo de frenos que consta de discos ventilados de 294 mm delante y de 259 mm detrás.
Entre los sistemas de seguridad pasiva que el Mini incluye de serie, que le permite al Clubman alzarse con las 5 estrellas EuroNCAP y el Mini conseguir 4 estrellas, encontramos 6 airbags (frontales, laterales delanteros y de cortina delanteros y traseros), anclajes Isofix para las sillas de niños y una carrocería reforzada en varios puntos en ambos modelos para minimizar los daños en caso de accidente.
Y el ganador es...
Mini Cooper S:

A favor:
-Proporciones más equilibradas
-Mayores dosis de agilidad
-Precio base más económico

En contra:
-Diseño menos exclusivo
-Rigidez general
-Espacio de maletero muy escaso Mini Cooper S Clubman:

A favor:
-Exclusividad y distinción
-Polivalencia muy superior
-Comportamiento excelente

En contra:
-Proporciones extrañas
-Detalles de la tercera puerta a mejorar
-Apertura del maletero difícil al aparcar en línea

Cualquiera de los modelos de la gama Mini son, para cualquier aficionado al automóvil, una verdadera leyenda en lo que a comportamiento deportivo y sensaciones de conducción se refiere, encontrándose muy por encima en diversión del resto de competidores del segmento. Y el que no lo sienta así es que no se ha subido en uno, o cuanto menos, no lo ha pilotado a fondo...

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Con esta premisa debemos valorar desde Autocity con cuál nos quedaríamos si tuviéramos que elegir uno de los dos contendientes de esta comparativa, con lo que la cosa se pone bastante difícil, puesto que tanto el Mini de siempre como el nuevo Clubman tienen unas capacidades dinámicas excelentes y ambos nos permitirán pasar un rato verdaderamente divertido a sus mandos. Aún con todas estas similitudes y cualidades, el menor peso, la menor distancia entre ejes y el diseño convencional de toda la vida, que tanto agrada a los amantes puristas de la marca, nos hace declinarnos por el Mini convencional. Por supuesto, siempre desde el punto de vista jovial de pensar siempre en el disfrute al volante que nos permite una situación personal de soltería, sin hijos y sin apenas responsabilidades.

Si por el contrario, tú eres padre de familia, con uno o dos hijos, sueles ir sólo en el coche, excepto en algunas ocasiones, y no quieres prescindir de la diversión al volante, además de permitirte llevar algunos bultos que traen los niños consigo, las capacidades dinámicas del Clubman tampoco te defraudarán y te permitirán disfrutar plenamente de la conducción. Además, los 2.000 euros de diferencia entre ambos a mismo nivel de equipamiento y motor, en contra del Clubman, no creo que sean un obstáculo cuando se trata de adquirir un coche del entorno de los 30.000 euros. Lo que sí te podemos asegurar es que con cualquiera de los Mini de nuestra prueba te vas a divertir sin restricción.