MG TF 160

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UN CLASICO RENOVADO

El MG TF es un rodaster de concepción clásica, es decir, de propulsión trasera y con motor central-trasero, pero convenientemente puesto al día en materia de seguridad, confort y estética. En el techo de la gama se sitúa el TF 160, que con su motor 1.8 VVC de 160 cv proporciona al deportivo británico unas prestaciones de primera fila.

Para descubrir las sensaciones que da al volante un vehículo de estas características, realizamos una prueba a fondo con el MG TF 160, test del que salió con una nota muy alta. Sólo un habitáculo estrecho y algo anticuado le penalizaron, pues por motor, estabilidad y frenos resultó ser una auténtica gozada. La verdad es que por menos de 30.000 euros pocos coches logran entusiasmar de la manera que lo hace el TF 160.
Enrique Marco, Autocity
25 de junio de 2002
DISEÑO Y EQUIPAMIENTO

El TF es un deportivo biplaza descubierto que tiene mucho de tradicional, aunque los cambios a los que fue sometido esta primavera han logrado un resultado de lo más satisfactorio. Las modificaciones en la carrocería del nuevo MG TF han tenido dos objetivos, por un lado darle un aire más deportivo y agresivo y por el otro mejorar su aerodinámica. Ambas cosas se han logrado. Respecto a la estética, es la parte frontal la que presenta mayores cambios, recordando claramente al superdeportivo que pudimos ver en el pasado Salón de Frankfurt, el MG X80.

Proyectores delanteros, rejilla, parachoques delanteros y traseros o una discreto alerón trasero son la principales novedades que se pueden observar en la carrocería. Sin embargo, por lo que se refiere al interior, los cambios han sido mínimos y tan sólo unas combinaciones de tapicería y tonalidades nos indican que estamos ante un nuevo modelo. Precisamente, el habitáculo es el único aspecto criticable del nuevo MG pues, aunque los asientos son cómodos y la postura al volante correcta, resulta bastante estrecho y, además, el salpicadero se ha visto superado tanto en diseño como en calidad por sus más directos oponentes.
Las medidas del roadster británico son bastante contenidas, pues se conforma con 3,94 metros de largo, 1,63 m de ancho y 1,26 m de alto. El maletero, con sus 210 litros de capacidad, es suficiente para un ligero equipaje de dos personas, aunque conviene no llevar en él objetos que puedan estropearse con la temperatura alta, ya que el calor que desprende el motor, situado en la parte trasera, es elvado. El equipamiento del MG TF 160 incluye dos airbags, aire acondicionado, llantas de aleación de 16 pulgadas, dirección asistida y doble salida de escape de acero inoxidable, volante de cuero, palanca del cambio en aluminio y tapicería en combinación tejido y piel.
CONDUCCION

El MG TF es un biplaza descapotable puesto al día para cumplir con todos los requisitos necesarios actualmente, como los referidos a la seguridad, comodidad o contaminación, pero que conserva elementos que los amantes del automovilismo, y más concretamente de los deportivos, saben valorar. Hoy día, un MG TF es una pieza casi única y de colección, pues un roadster con propulsión trasera y motor central-trasero es algo difícil de encontrar. Con esta configuración, con un potente motor al que ‘le gusta subir de vueltas’, con unas suspensiones efectivas y sin controles de tracción ni de estabilidad, podemos decir que estamos ante un deportivo puro. Por todo esto, aunque los rivales más directos por carrocería y precio serían los Mazda MX-5, Audi TT, BMW Z3 o Mercedes SLK; otros más exclusivos como los Porsche Boxster, Opel Speedster o Lotus Elise podrían entrar igualmente entre los competidores por su especial configuración. Solo el Toyota MR2 es el que más se le asemeja por configuración, potencia y precio.

Si pasamos a analizar las reacciones del MG TF 160, descubrimos un aspecto que destaca por encima todo: el excelente trabajo realizado en las suspensiones. Si el anterior MGF no destacaba por ofrecer un comportamiento dinámico muy bueno, el actual modelo ha ganado muchos enteros en este apartado y se sitúa al más alto nivel. El paso del viejo sistema Hydragás a un esquema más convencional (muelle helicoidal y amortiguador de gas), pero también más evolucionado, ha dado sus frutos. A la hora de atacar carreteras de montaña a un ritmo fuerte, la sensación de seguridad que da su efectivo bastidor, sus firmes amortiguadores y sus anchos neumáticos es total, y si se trata de detener en escasos metros el vehículo, los frenos responderán perfectamente. El no poseer controles electrónicos ni de tracción ni de estabilidad no es ningún inconveniente para la seguridad, pues además de tener el encanto de la conducción pura, el límite de estabilidad y de capacidad de tracción es altísimo. Sólo si exprimimos el motor y provocamos al eje trasero aparecerá el clásico derrapaje. La dirección también ayuda al agrado de conducción, y mucho, pues es muy directa y precisa. Sin embargo, el manejo del pedal del embrague y del cambio de marchas, no es todo lo suave que desearíamos, aunque una vez acostumbrados tampoco se traduce en un problema a tener en cuenta.
En cuanto al motor se refiere, 160 cv de potencia para poco más de una tonelada de peso ya nos da una idea de que el MG TF corre, y mucho. De hecho, la velocidad máxima es de 220 km/h y la aceleración de 0 a 100 km/h se realiza en 7,6 segundos. En la práctica, observamos como el propulsor 1.8 VVC es de los que se sienten más agusto rodando altos de revoluciones. Casi se puede hablar de doble personalidad, pues hasta 4.500-5.000 rpm el biplaza británico se mueve con soltura pero sin hacer alardes, pero en el momento de pisar a fondo y situar la aguja del cuentavueltas en torno a las 6.000 rpm la sensación de empuje es ya importante, sensación acompañada de un agradable sonido del motor. Por último, y para completar un brillante resultado mecánico, los consumos son muy ajustados, quedándose en unos escasos 5,7 l/100 km en carretera y 7,5 l/100 km como media.

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