Mercedes-AMG S 65 Cabriolet: Descapotable de altos vuelos

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Raúl Toledano14 dic 2015
Ni es el más rápido ni el más radical, y sin embargo su colosal motor V12 de 630 CV y su inmensa eslora de más de cinco metros, hacen del último embrión AMG, el S 65 Cabriolet, un descapotable de gran exclusividad y altos vuelos sin paragón en el mercado actual.
La comunión de las siglas Mercedes y AMG en lo que constituye una especie de submarca de gran lujo y súper prestaciones dentro del fabricante alemán sigue produciendo automóviles en la cúspide de la exclusividad. El último en presentarse es el Mercedes-AMG S 65 Cabriolet, un brutal descapotable de techo retráctil de lona y cuatro plazas interiores recogidas en una carrocería infinita de 5,03 metros de longitud. Sin embargo, esta imponente puesta en escena pasa a un segundo plano al hablar de lo realmente noticiable del modelo: la joya de doce cilindros en V y 6 litros que esconde bajo el capó.
El Mercedes-AMG S 65 Cabriolet rinde 630 CV de potencia entre las 4.800 y 5.400 revoluciones por minuto, mientras que su par motor es de 1.000 Nm y está disponible entre 2.300 y 4.300, números obtenidos con el auxilio de un sistema de sobrelialimetación mediante dos turbocompresores. Combinado con el cambio automático AMG SPEEDSHIFT PLUS 7G-TRONIC de siete velocidades que transmite toda esa potencia a las ruedas traseras, el V12 consigue disparar la masa del S 65 (2.108 kilogramoss) de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos, dos décimas sin embargo más lento que el Mercedes-AMG S 63 Cabriolet con motor V8 y tracción integral 4Matic.Acelera de 0 a 100 km/h en 4,1 segundos
Esta circunstancia no es contradictoria con el posicionamiento de buque insignia del S 65 Cabriolet. Como mejor ejemplo, una velocidad máxima, que aunque limitada electrónicamente a 250 km/h de serie, puede incrementarse hasta los 300 con la contratación del paquete opcional AMG Driver's Package. De cualquiera de las manera, su consumo de combustible homologado se sitúa en los 12 litros, lo que no es desorbitado para un descapotable de semejante tamaño y potencia (de serie cuenta con el Start and Stop), tan sólo una décima por encima del S 65 Coupé.Hasta los 300 km/h con el AMG Driver's Package
Derivado del resto de versiones S Cabriolet de las que toma prestados equipamientos de alta exclusividad para conseguir el mayor confort en la conducción a cielo abierto (Aircap, un sistema automático de protección contra el viento con un deflector sobre el parabrisas y otro tras los asientos traseros; la bunfanda de aire caliente Airscarf del reposacabezas del asiento; el climatizador Thermotronic de 12 sensores; o los reposabrazos y volante calefactados), este S 65 cuenta con elementos distintivos pensados para aumentar su dinamismo, como: la suspensión rebajada Airmatic con ajustes AMG, las llantas de 20 pulgadas de serie, los neumáticos de 255/40 ZR20 y 285/35 ZR20, los discos de freno de 420 milímetros delante y 360 milímetros detrás, o una cubierta de motor fabricada en aluminio y fibra de carbono.
Por dentro, el Mercedes-AMG S 65 Cabriolet destaca por la exquistez en sus acabados y un diseño perfectamente reconocible en todala Clase Sde Mercedes. Sin embargo, para la ocasión, AMG ha puesto el enfásis en diferenciarse de sus hermanos de gama con un cuadro de mandos que cuenta con dos grandes pantallas TFT y un grafismo específico con distintivos AMG y V12 biturbo, agujas en rojo y plata, y un velocímetro que marca hasta los 360 km/h.Grafismo específico con distintivos AMG y V12 biturbo
Se pone a la venta el 4 de abril, aunque no será hasta el próximo mes de mayo cuando comiencen las entregas. Antes conoceremos su precio. Sirva como referencia que el Mercedes-AMG S 65 Coupé cuesta 290.000 euros.