Mazda3 1.6 Diésel: Otro empujón más a una saga ganadora

a fondo Mazda3 1.6 Diésel 1
Raúl Toledano24 nov 2010
El Mazda3 1.6 Diésel mantiene la cilindrada pero incrementa su potencia, de 109 a 115 cv, gracias a retoques que reducen también emisiones y consumos, todo, asociado a una nueva caja manual de seis velocidades
La marca japonesa Mazda, después de la presentación antes del verano del restyling de la berlina Mazda6, cierra el curso con la introducción de un nuevo motor diésel para el Mazda3 (en carrocería cinco puertas y sedán), que ahora, manteniendo la cilindrada de 1.6 litros, rinde seis caballos más (115 cv) y ofrece un par máximo de 230 Nm (+30 Nm), reduciendo mínimamente las emisiones y los consumos, y todo asociado a una nueva transmisión manual de seis velocidades, que sustituye a la anterior caja de cinco recorridos. Por lo tanto, la oferta diésel del Mazda3 en España (60% por 40% de motores gasolina) queda completada con un ascenso en potencia de su propulsor más pequeño, este de 115 cv; el de gama media, un 2.2 CRTD de 150 cv y el superior 2.2 CRTD de 185 cv. A partir del mes de abril de 2011 estará disponible en el mercado español.
Con 183.000 unidades vendidas en toda Europa, Mazda revisa el motor más requerido por los usuarios españoles del Mazda3, el antiguo 1.6 CRTD de 109 cv. A su gran éxito, a pesar de los tiempos difíciles que corren, hay que sumar los esfuerzos para convertir este turbodiésel 1.6 en un motor más respetuoso con el medio ambiente, adaptado a la normativa Euro 5 y que tan sólo consume 4,4 l/km en ciclo combinado (antes 4,5 l/100) y emite 117 g/km de emisiones de CO2 (antes 119 g/km). Esto ha sido posible gracias a un motor más ligero y compacto y a la nueva configuración de éste, con un solo árbol de levas (SOHC), dos válvulas de baja fricción y bloque de aluminio. Este bloque pesa ahora 4 kg menos que su antecesor.
Una vez al volante del compacto de Mazda la primera sensación percibida es un menor ruido al ralentí con respecto al 109 cv, gracias a un nuevo turbocompresor de geometría variable (VGT), mucho más eficiente que antes y con un sonido más limpio. En marcha, y con el motor ya caliente, las diferencias entre ambos motores a nivel de sonoridad son casi imperceptibles, ya que el anterior 1.6 era una mecánica bastante silenciosa para ser un diésel. Entre las novedades de la nueva motorización de inyección directa de common rail destacan los nuevos piezoinyectores, que inyectan el combustible a 1.600 bar. ¿Consecuencias? Menos emisiones, consumos más ajustados y fundamentalmente que disponemos del par máximo del coche durante más revoluciones que antes, entre las 1.750 y 2.700 vueltas, ayudando bastante en maniobras como la de los adelantamientos.
Otra de las virtudes que hemos encontrado en este nuevo 1.6 es que su potencia máxima -115 cv-, además de ser mayor, se obtiene 400 rpm antes, a 3.600 revolucioens por minuto, con lo que el comportamiento dinámico del coche resulta más eficaz al tiempo que confortable. La velocidad máxima y la aceleración de 0-100 de este turbodiésel se mantienen en 185 km/h y en 11 segundos.
Como siempre, Mazda brilla por su abundante equipamiento desde los niveles más bajos. De tal forma que con el paquete Active ya disponemos de un kit de seguridad de lo más amplio, con ABS, asistente de frenada de emergencia, distribución de la fuerza de frenado, control de estabilidad y tracción, airbags delanteros, laterales y de cortina Como elementos de nuevo equipamiento tenemos el filtro de partículas (DPF) que no necesita mantenimiento y la nueva y ya citada transmisión de seis velocidades. Con el acabado Style, ya dispones de volante y pomo en piel, espejos eléctrico plegables y las llantas pasan de 15 a 16 pulgadas. Con el Style Comfort destacan el climatizador bizona, sensor de lluvia y luces, faros antiniebla o elevalunas eléctricos traseros. Y no será hasta entrar en el tope de gama, el Style+, cuando sea una realidad en nuestro Mazda3 disponer de navegador, control de crucero, sensores de aparcamiento traseros y llantas de 17.