Mazda CX-7 diésel: ¡Por fin, el diésel!

a fondo Mazda CX-7 diésel 1
Diego Zotes15 oct 2009
Probamos a fondo la nueva edición del Mazda CX-7 que se presenta más deportivo, lujoso y equipado que nunca, además de con un refinado motor diésel 2.2 litros de 173 cv de excelente rendimiento que lo hace aún más atractivo.
El fabricante japonés de automóviles funcionales y prácticos de orientación deportiva, Mazda lanza una nueva edición de su SUV de tamaño medio CX-7 tras su lanzamiento inicial allá por el año 2007 con un diseño actualizado enfocado hacia un mayor dinamismo y una percepción más premium acompañado, ¡por fin!, por su reciente motor diésel de cuatro cilindros y alta potencia que ya mueve a su berlina media Mazda 6, un 2.2 litros de 173 cv de potencia. Esta acción seguro que revitaliza sus ventas en el mercado europeo, donde es tan apreciado el combustible diésel para este segmento, y le permite plantar cara con una excelente mecánica diésel a marcas de prestigio como las alemanas BMW y su X3, Volvo y su XC60, Mercedes con su GLK o Audi con su Q5, o más comerciales y superventas en el segmento como al RAV4 de Toyota, al Kuga de Ford o al Tiguan de Volkswagen.
Hasta la fecha, el CX-7 sólo se podía adquirir con una mecánica de gasolina de alto rendimiento, el 2.3 litros de inyección directa DISI turboalimentado de 260 cv que compartía con las versiones vitaminadas MPS del Mazda 3 y el Mazda 6, que continúa a la venta tras una actualización de su mecánica para rebajar sus cifras de consumos y emisiones y cumplir la normativa Euro V.
Ahora, tras el exitoso desarrollo de una nueva mecánica diésel de alta potencia 100% Mazda para su berlina, un 2.2 CRTD con common rail y turboalimentación de geometría variable que entrega 185 cv, se ha adaptado al crossover urbano de tamaño medio CX-7 para entregar una potencia de 173 cv y un par motor de 400 Nm, muy por encima de sus rivales naturales del segmento para conseguir el mejor comportamiento Zoom-zoom de diversión al volante. Va asociado siempre a un cambio manual de 6 velocidades muy preciso y bien escalonado para extraer todo el rendimiento del motor, sin posibilidad de cambio automático. Las cifras de consumo no son de las más bajas del segmento, quedándose en el entorno de 7,5 litros a los 100 km en ciclo de conducción combinada, pero sí suficientemente reducidas para presentar al CX-7 diésel como una de las mejores opciones en relación calidad/precio del segmento SUV. Además del filtro activo de partículas sin mantenimiento que incluye de serie, incorpora un nuevo catalizador de óxido nitroso (NOX) denominado Ad Blue que reduce estas partículas casi al completo mediante microinyecciones de urea,reponiéndose el depósito en cada revisión de los 20.000 kilómetros.
El chasis, asimismo, también se ha adaptado y mejorado para ofrecer un comportamiento aún más dinámico y estable, aumentando la rigidez de torsión del chasis en un 5% y adaptando la suspensión totalmente multibrazo para lograr el mejor compromiso entre confort y deportividad. Un confort que se ve incrementado mediante una mejor insonorización del habitáculo. El sistema de tracción total continúa ofreciendo un reparto activo del par entre los ejes de forma electrónica, pudiendo llevar hasta el 50% de la fuerza al eje trasero, y garantizando bajo cualquier superficie el comportamiento más equilibrado y seguro.
En cuanto al diseño de nuevo desarrollo que ofrece el CX-7 renovado destaca una imagen general mucho más deportiva y expresiva, mediante la inclusión de unos nuevos paragolpes delante y detrás más llamativos, con mayores aberturas de refrigeración frontales al nuevo estilo familiar con la nueva parrilla de cinco puntas, que potencia igualmente la elegancia y el refinamiento en las versiones superiores con cantidad de detalles cromados a lo largo de la carrocería, los paragolpes y el portón trasero. Desde los acabados básicos las llantas son de aleación en 18 pulgadas y muestra un nuevo alerón trasero más deportivo.
El interior también ha mejorado notablemente su calidad empleando materiales de mejor apariencia y tacto sobre el salpicadero y los guarnecidos, así como incorporando una nueva pantalla multifunción de serie ubicado en un plano elevado sobre el salpicadero que, excepto en la versión básica, alberga además el sistema de navegación con los mandos de manejo colocados en el volante multifunción y con función de conexión telefónica Bluetooth. Nada más subirnos al interior del nuevo CX-7 se percibe el ambiente deportivo de refinamiento y buena calidad que desprende todo el habitáculo. Además, esto se acompaña de la habitual funcionalidad y polivalencia que siempre ha ofrecido este SUV para sus cinco pasajeros.
Entre el completo equipamiento de seguridad y confort de serie del CX-7 figuran sistemas de ayuda a la conducción como el ABS, distribuidor electrónico de la frenada EBA, el control de tracción TCS o el control dinámico de estabilidad DSC, ocho airbags, ordenador de a bordo, la tracción integral electrónica o las llantas de aleación de 18 pulgadas. Entre el nuevo equipamiento que podemos encontrar desde el acabado básico Active, encontramos elementos como el nuevo sistema de encendido automático de emergencia en fuertes frenadas, la pantalla multifunción o el alerón trasero, mientras que añade el navegador con cámara trasera y Bluetooth, el sensor de presión de neumáticos y el espejo fotosensible en el Active +, y equipo de audio Bosé, tapicería de piel, faros de xenón, llantas de 19 pulgadas, o el asistente de cambio de carril RVM en la versión Luxury. En opción sólo queda disponible la pintura metalizada y el techo solar.
Los precios son bastante ajustados para el lujo, las prestaciones y el equipamiento que ofrece. La gama queda así:
-CX-7 2.2 CRTD Active: 30.200 euros
-CX-7 2.2 CRTD Active +: 33.450 euros
-CX-7 2.2 CRTD Luxury: 36.450 euros.
El único gasolina existente de 2.3 litros turboalimentado con 260 cv sólo se puede adquirir en versión Luxury por un precio de 39.400 euros.