Mazda 3 MPS: Un Robin Hood de 260 CV

a fondo :: Mazda 3 MPS 1
Raúl Toledano04 sep 2009
El Mazda 3 MPS ya está en el mercado y nosotros hemos tenido la oportunidad de probarlo, con la satisfacción de haber conducido un notable coche deportivo y con equipamiento de serie extraordinario
Un Robin Hood de 260 CV
Klaus Stortebeker (1360-1401) nació en Lubeck y se dedicaba a devolver a los pobres de las aldeas los terrenos y las escasas pertenencias que los señores feudales, inmisericordes y soberbios, los robaban impunemente. Se le conocía como el Robin Hood de Lubeck, donde Mazda más concretamente en una localidad cercana, llamada Timmendofer Strand, con la inmaculada fachada del Mar Báltico- presentó la segunda generación de su Mazda 3 MPS, un modelo de imagen más que de volumen, como se reconoce en el seno de la marca, y que viene con más fuerza que nunca cargado hasta los topes en cuanto equipamiento, un diseño más agresivo y un motor que empuja sin paliativos; todo por un precio de lanzamiento de 29.750 euros, descuento incluido, desde este mes de septiembre- para desbancar a los ricos del segmento, el Golf GTI de Volkswagen, el S3 de Audi o el 130i de BMW. A falta de una prueba más a fondo, las sensaciones que transmite este buque insignia de Mazda, son palabras de su consejero delgado en España, Ignacio Beamud, son notables cuanto menos y muy a tener en cuenta para los amantes de la velocidad.
El Mazda 3 ya despertó gran admiración por su robusto y atlético aspecto, que evidentemente se sobredimensiona y de qué manera- en el MPS: toma de de aire sobre el capó al estilo de los Subaru de competición- para refrigerar el intercooler, parrilla delantera de cinco puntos y defensa delantera ambas en color negro metalizado- con unas faros bi-xenon cilíndricos y unos antinieblas delanteros especialmente rediseñados para este MPS, unos guardabarros poderosos con unas llantas de 18, unos spoilers laterales más bajos ayudando a que el coeficiente aerodinámicos se fije en 0,32- y un cierre de tronío: un alerón flotante y una doble salida de escape. Es espectacularmente bello.
La idea, sin embargo, que sostiene Jeffrey H. Guyton, presidente de Mazda Europa, es que el MPS es un coche deportivo puro, pero que ofrece la comodidad y el confort de un coche familiar. Ya en marcha, las duras suspensiones, unos asientos semi bucket no excesivamente cómodos- ponen en cuestión este planteamiento. Si bien es cierto que comparativamente, el MPS es de todos sus rivales el que ofrece un mejor equipamiento de serie. Sirva como tecla todas las incorporaciones que Mazda incluye en esos 29.750 euros en comparación con el anterior MPS: sensor de aparcamiento, faros bi-xenon adaptativos, asistente de cambio de carril, aviso de parada de emergencia, testigo de presión de neumáticos, climatizador bizona, pantalla multifunción + navegador, conexión iPod Bluetooth, botón de arranque, retrovisor central fotosensible, espejos eléctricos plegables e iluminación interior activa. Ningún otro compacto deportivo, con el equipamiento de serie que aporta el MPS, es más barato. Eso sí, estirando un poco más el bolsillo, hasta los 35.000 euros sin la aplicación de descuentos- te puedes quedar con un Focus RS de ¡305 CV! El Seat León Cupra -que es el que más se aproxima al MPS-, el Opel Astra OPC 2.0, el Honda Civic 2.0 Type R y claro está, el Golf 2.0 GTI, el Audi S3 o el Serie 1 130i, todos, superan el desembolso por un MPS.
Con un diseño interior del salpicadero y cabina orientados hacia el conductor, su habitáculo está presidido por un color negro con elementos gráficos en rojo e indicadores del logotipo MPS repartidos por todos los rincones. Hay espacio de sobra, tanto en las plazas delanteras como traseras, y un maletero superlativo para un compacto, nada nuevo con respecto al Mazda 3 de calle. Después de este repaso, tocó abrocharse el cinturón, sentir el bramido del motor y volar por las carreteras del norte de Alemania para comprobar las mejoras y evoluciones que ha sufrido el nuevo MPS.
Una criatura rebelde
A falta de un contacto más prolongado en el que se estruje al chasis y motor del MPS por un terreno revirado, el comportamiento por vías rápidas es excelente, certero y prominentemente deportivo. Hablan los responsables del desarrollo del chasis del coche de criatura rebelde. Y qué verdad. Con un par motor de 380 Nm disponible a 3.000 rpm y una potencia máxima de 260 CV entregada a las 5.500 vueltas, el coche en ocasiones es algo peleón, por lo que se agradecen el control de gestión del par sobre el eje delantero en las tres primeras velocidades, un control en el ángulo de dirección (a mayor movimiento del volante, menor es el par que se traslada a la transmisión delantera; nos fue imposible comprobar su eficacia debido al terreno lineal y sin curvas por el que desarrolló la prueba), por supuesto los controles de estabilidad ABS y DSC y un superdiferencial autoblocante delantero que evita que el coche patine.

a fondo :: Mazda 3 MPS 2

Limitada su velocidad punta a 250 km/h y con una entrega de la potencia más escaldada y menos visceral que en la anterior generación, el MPS es generoso desde cualquier punto del cuentarrevoluciones, empuja (acelera de 0-100 km/h en 6,1 segundos) sin miramiento y alcanzar velocidades superiores a los 200 km/h casi se convierte en una obligación con permiso de los radares, que en Alemania brillan por su ausencia- gracias a su motor 2.3 litros DISI turbo de inyección directa que fija el gasto medio en 9,7 litros cada 100 kilómetros.
Con unos frenos delanteros que han crecido, travesaño reforzado y cojinetes optimizados, y 25 kilos más ligero que su antecesor a pesar de la mayor rigidez de la carrocería, el MPS con una caja de cambio manual de seis velocidades se confirma como un coche orientado hacia la conducción deportiva (su comportamiento y aspecto así lo corroboran) y con nuevos elementos de confort y seguridad que por un precio inferior a los 30.000 euros lo elevan a categoría de muy apetecible.