Luthi le echa una mano a Márquez y doblega a Bradl en Sepang:

Agencia EFE23 oct 2011
El suizo Thomas Luthi (Suter) le echó una mano involuntariamente al español Marc Márquez (Suter) al doblegar al alemán Stefan Bradl (Kalex) en el Gran Premio de Malasia de Moto2 que se disputó en Sepang y que se detuvo dos vueltas antes del final como consecuencia de la caída del español Axel Pons (Kalex).

Pons se fue por los suelos en el giro número dieciocho y quedó tendido en medio de la pista, lo que obligó a entrar en la misma a las asistencias sanitarias y la carrera tuvo que ser detenida de inmediato, por lo que la clasificación final se estableció en función de la anterior vuelta, la última completa de todos los pilotos, que daba el triunfo a Luthi, su primera victoria en Moto2 y desde 2005, cuando fue campeón del mundo de 125 c.c.

La segunda plaza de Bradl le impide proclamarse matemáticamente campeón del mundo hasta el Gran Premio de la Comunidad Valenciana, en donde Marc Márquez podrá reaparecer, aunque además de ganar, para ser campeón necesitará que el alemán no mejore la decimocuarta posición.

En la salida el suizo Thomas Luthi (Suter) se mostró como el más acertado, pero el alemán Stefan Bradl, que era segundo en los entrenamientos, enseguida se colocó tras su estela, sabedor de que una victoria en Sepang le daba matemáticamente el título mundial ante la ausencia del español Marc Márquez (Suter).

Márquez llegó en la mañana del domingo al circuito de Sepang para pasar el correspondiente control médico, aunque sabedor de que su estado físico no era el apropiado para disputar la carrera malaya pasó muy poco tiempo antes de que se confirmase su baja para la carrera de Sepang.

En el primer giro y tras Luthi y Bradl se colocaron el japonés Yuki Takahashi (Moriwaki), que luego se pasó de frenada a final de recta y poco más tarde se cayó, y los españoles Aleix Espargaró (Kalex) y Pol Espargaró (FTR), pero en el inicio del segundo giro el alemán dio buena cuenta del piloto suizo para intentar escaparse.

En apenas dos giros y con vuelta rápida incluida, Stefan Bradl logró abrir un hueco sobre el grupo perseguidor, en el que marcaron el ritmo inicialmente Luthi y los dos hermanos Espargaró.

En la cuarta vuelta se produjo una caída de los italianos Simone Corsi (FTR) y Claudio Corti (Suter), al caerse el primero y llevarse por delante al segundo y aunque los pilotos quedaron en la pista, pudieron abandonar la misma por su propio pie.

Bradl intentó aumentar su ventaja pero apenas llegó a los 1,2 segundos en la quinta vuelta, aunque su tirón provocó una primera criba en la que se quedaron Luthi, que se fue acercando a él poco a poco, y los hermanos Espargaró como los únicos que podían inquietarle.

Luthi fue el único capaz de enjugar la ventaja adquirida por Bradl y décima a décima logró colocarse nuevamente tras el rebufo del líder del mundial, quien en la vuelta diez miró por primera vez atrás para saber cual era la situación real de la prueba.

Sólo Luthi le separaba del título mundial.

A tres vueltas del final y tras estar agazapado todo el tiempo, el suizo pasó a la acción y superó al alemán al final de la primera de las dos rectas con una derrapada de la rueda trasera espectacular, pero la Kalex de Bradl se pegó a la rueda de la Suter de Luthi a la espera del momento propicio para intentar superarlo.

Pero ese instante no llegó al producirse un giro después la caída de Áxel Pons, que al quedar tendido en medio de la pista obligó a mostrar bandera roja y al haberse cumplido los dos tercios de carrera que establece el reglamento se dio por válida la última vuelta completa de los pilotos.

Así, Thomas Luthi se impuso con algo menos de dos décimas de segundo sobre Stefan Bradl con el español Pol Espargaró (FTR) en la tercera posición, mientras que su hermano Aleix, que llegó a estar en el grupo de cabeza, se vio relegado a la octava posición, con Esteve "Tito" Rabat (FTR), décimo y, paradójicamente, Áxel Pons acabó decimosexto, a pesar de su caída, fue decimosexto.

Más atrás concluyeron Joan Olivé (FTR) y Jordi Torres (Suter).

Por Juan Antonio Lladós.