Laia Sanz cumple el sueño de su vida en el Dakar con Arcarons de "mochilero":

Agencia EFE06 ene 2011
La española Laia Sanz, diez veces campeona del mundo de trial, cumple el sueño de su vida al participar en el Dakar 2011, donde la acompaña un "mochilero" de lujo como Jordi Arcarons, que conoce todos los secretos del rally y vuelve a competir ocho años después de su retirada.

"Correr el Dakar es un sueño que tengo desde hace muchos años. Soy una persona bastante aventurera y siempre me ha llamado la atención. Además, me gusta hacer cosas fuera de lo normal", reconoce a Efe la joven motorista.

A los 25 años, Sanz domina a su antojo la disciplina del trial, donde ha conseguido diez campeonatos del mundo y nueve de Europa.

Sin embargo, parece no ser suficiente para ella y ya hace años que tenía el Dakar entre ceja y ceja. "Como todos los críos que andan en moto, soñaba con correr el Dakar, pero me parecía imposible".

Para convertir este sueño en realidad, Sanz conocía a la persona indicada: Jordi Arcarons, el piloto español que más etapas ha ganado en los Dakar.

"Desde que Laia tenía 15 o 16 años ya me decía que era una apasionada del Dakar cuando yo era piloto. Me decía "algún día iré a correr el dakar" y yo le contestaba que aún era muy joven", explica Arcarons a Efe.

Con el paso de los años, y ante la insistencia de la joven, Arcarons le recomendó que se iniciara en el mundo del enduro para ver si estaba capacitada para afrontar un Dakar.

"Vi que llevaba la moto de enduro muy bien y la técnica del trial le funcionaba. Le dije que el día que tuviera una oportunidad de montar un equipo para el Dakar, lo intentaríamos", dice Arcarons.

Sanz hizo algunas pruebas de rally raid en España y Marruecos con resultados muy satisfactorios, lo que terminó por convencer a su mentor de que estaba lista para dar el gran paso.

En el rally del año pasado, ya con la decisión tomada de correr en 2011, Sanz visitó la caravana del Dakar en algunas etapas en Argentina, aunque aún faltaban por definir algunos detalles, como el equipo, la moto y el "mochilero".

De todo esto se encargó Arcarons, aunque ni él mismo imaginaba que sería el escudero de su pupila. "Alguien un día dijo que por qué no podía ser yo el mochilero. A mí ganas no me faltaban, pero he tenido que ponerme un año en manos de un dietista y preparador físico", admite Arcarons, que ha perdido seis kilos.

Para Sanz, las primeras jornadas del rally han sido totalmente satisfactorias. "Tengo muy buenas sensaciones", reconoce la piloto, que marcha en la posición 53, segunda en categoría femenina por detrás de la experimentada sueca Annie Seel.

A pesar de las diferencias entre el trial y el rally, reconoce que los conocimientos adquiridos durante toda una vida sobre dos ruedas le son muy útiles en el Dakar.

"El trial es la base de cualquier disciplina de motor y ayuda mucho, aunque la moto de trial pesa la mitad que la del rally, aquí hay velocidad y en el trial no", explica.

Uno de los puntos en los que está trabajando duro es la navegación, una de las claves, si no la más importante, para finalizar un Dakar.

Arcarons ha sido capaz de meterle en la cabeza que debe ser una buena navegante. "Siempre dice que es lo más importante, que si sigo el libro de ruta y leo bien los peligros iré mucho más segura", dice Sanz.

La experiencia del ex piloto, que consiguió seis podios en el Dakar aunque no pudo ganarlo nunca, está siendo fundamental para la catalana.

"Me da mucha confianza ir con Jordi. Tiene muchísima experiencia y tenerlo aquí, aunque solo fuera para comentar la jugada cada noche, ayuda mucho", señala.

Arcarons, por su parte, reconoce que está gratamente sorprendido con el papel de la joven piloto en su primer Dakar.

"Ha llevado un ritmo que ha desconcertado a mucha gente", dice Arcarons, que confiesa que en algunos momentos tiene que "pararle los pies".

En el campamento, Arcarons asesora a Sanz y preparan conjuntamente la etapa siguiente. En la pista, como buen "mochilero", la sigue de cerca, al acecho de lo que pueda necesitar.

"No tengo un gran ritmo de carrera pero para lo que Laia necesita es suficiente. Mi trabajo es estar siempre detrás suyo, porque si estoy delante no la puedo ayudar, es el trabajo del "mochilero"", dice Arcarons.

La joven piloto asegura que su único objetivo en su primer Dakar es llegar de vuelta a Buenos Aires sobre la moto y que no piensa en la clasificación.

Annie Seel, que comanda la clasificación femenina, tiene muchos años más de experiencia y Sanz no quiere preocuparse por eso, consciente de que "cuando quieres recuperar tiempo es cuando te vas al suelo".

Al preguntarle si cambiaría un mundial de trial por un primer lugar en el Dakar, se queda pensativa unos instantes. Tras meditarlo mucho dice, entre risas, que tan solo cambiaría uno de los diez trofeos que figuran en las estanterías de su casa.

Probablemente algún día lo consiga.