La batalla de Sainz en el Dakar'16: "Este año sí podré atacar y divertirme"

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Raúl Toledano23 dic 2015
A pocos días de partir hacia tierras argentinas, punto de salida y llegada del Dakar 2016, el piloto español Carlos Sainz y su copi Lucas Cruz apuestan por su renovado Peugeot 2008 DKR como candidato a la victoria final, devolviendo la gloria a la marca francesa 26 años después.
El tándem Carlos Sainz-Lucas Cruz arranca el 2 de enero, en Buenos Aires, su participación en el Rally Dakar 2016. Una edición con un total de 9.154 kilómetros, prácticamente la mitad de ellos cronometrados, que les llevarán por el norte de Argentina y Bolivia, en un trayecto de condiciones cambiantes y con su Peugeot 2008 DKR profundamente modificado para intentar un imposible: recuperar el cetro para la marca francesa 26 años después con un equipo (Peugeot Total) con apenas dos años de experiencia.
A pesar lo difícil que suena, 'El Matador' mira con optimismo al Dakar 2016, principalmente por la puesta a punto de su buggy, el Peugeot 2008 DKR. "Era un reto difícil por la cantidad de modificaciones realizadas; se puede hablar de un coche prácticamente nuevo", apuntó. Después de la complicada edición 2015, a la escuadra Peugeot Total le tocaba mover ficha. Hasta agosto, con el mismo Sainz al frente, ha estado evolucionando un coche que ahora es más largo, ancho, tiene el centro de gravedad más bajo, ha engordado unos cuantos kilos, y cuenta con unos neumáticos más ligeros y estrechos."Se puede hablar de un coche completamente nuevo", apuntó el madrileño
"Al final un coche es un conjunto de cosas. Pero el año pasado no podía realmente atacar ni divertirme y este año sí. El Rally de Marruecos lo demuestra. Pero no es solo una cosa, es todo ese conjunto lo que hace que el coche sea más competitivo", sentenció Sainz, cuya experiencia en Marruecos fue muy útil porque afrontó "un 'mini-Dakar'. "Estuvimos delante, luego los deberes se habían hecho bien", remarcó.
Todas esas mejoras necesitan de un factor común para ganar el Dakar, la fiabilidad. Casi ninguna marca ha conseguido ganar en su primer o segundo año de participación, ya que, según Sainz, "requiere un proceso de fiabilizar todo el coche". "Es cierto que es muy difícil ganar un Dakar en tu segundo año de experiencia", apuntó. El reto de ganar con un equipo de corta experiencia
Otro de los aspectos a ponderar en esta edición del Dakar es el cambio de recorrido, con menos kilómetros de arena y dunas y más de caminos y pistas rápidas, una circuntancia que en principio beneficia a los 4x4 de Mini o Toyota y no tanto a los tracción simple como los Peugeot. Sin embargo, Sainz prevé sorpresas: "Nuestro coche, aparte de la arena, en terreno roto es donde mejor se defiende. Todo el mundo piensa que este año va a haber mucho camino, y creo que la segunda semana puede ser muy favorable a nosotros. Tenemos que tener paciencia y esperar el momento donde el terreno nos favorezca. Va a ser un Dakar duro y con sorpresas", valoró.
Desligado Chile del recorrido, el altiplano boliviano toma el protagonismo, con tres etapas consecutivas en altitud donde no se bajará de los 3.500 metros, alcanzando cotas de hasta 4.500 en tramos cronometrados, y no sólo en enlaces como en años pasados. Este exigente trazado ha motivado que Sainz se haya preparado a conciencia físicamente, simulando condiciones de altura y de temperatura (se anuncian superiores a 50 ºC) como las que se va a encontrar en Sudamérica. "Lo que hago para combatir le calor es hacer bicicleta dentro de la sauna, algo que resulta bastante incómodo y con lo que se te queda cara de tonto", comentó.La altura y las elevadas temperatuas pueden decidir la carrera
"'¿Qué narices estoy haciendo aquí sudando?'. Al final tienes que inventarte algo. Lo que más se puede parecer a esas condiciones es estar fastidiado", valoró. "En cuanto a la altura hay dos formas. O te vas a vivir dos semanas a una altura de 3.000 metros o haces entrenamiento en hipoxia. Tienes un aparato que te simula la altitud y entrenas en series de hipoxia tres minutos y en hiperoxia un minuto. Eso se hace tanto en reposo como en ejercicio", indicó el ganador del Dakar 2010.Sainz ha entrenado en condiciones, cuanto menos, peculiares
Sobre los candidatos al título, Sainz no se autodescarta, pero pone en primera fila a los Mini y advierte del peligro de los Toyota. "Los Mini son favoritos porque han ganado las últimas ediciones. Hablamos de un Mini que realmente no es un Mini, que tiene el inicio de desarrollo de un coche que puede tener diez o doce años, con el X3 y el X5, y que ahora lleva la caperuza de un Mini. Año a año sufre una evolución para ser más rápido y fiable. Son claros favoritos", destacó.
Preguando por nombres propios, Sainz reconoció que el pasado ganador del rally, Nasser Al Attiyah, es uno de los elegidos "por lo rápido que va, aunque a veces comete errores", sin olvidarse de su compatriota Nani Roma, también del equipo Mini, ni de sus propios compañeros de equipo, Stéphane Peterhansel y el debutante Sebastien Loeb con el aura de sus nueve títulos mundiales en el WRC.
UN EQUIPO DE ESTRELLAS FRANCESAS
Al piloto madrileño no le preocupa la condición de franceses de Peterhansel y Loeb
ni que ambos vayan a contar con el favoritismo de la matriz gala Peugeot. "Confío plenamente en el equipo y en tener igualdad de material que los demás. Quiero recordar que el equipo ha confiado en mí para la puesta a punto del coche. Mientras que los demás pilotos estaban en China, el que estaba rodando con este coche era yo. No tengo dudas de la profesionalidad de Peugeot", concluyó.
Confía en la profesionalidad de Peugeot y que no haya favoritismos