Kia Optima Emotion: Una berlina que emociona...

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Diego Zotes26 feb 2013
Nos ponemos al volante del impresionante Kia Optima, que entra de lleno en el segmento D para hacerse un hueco con importantes argumentos. Ostenta un elegante y atractivo diseño de tipo coupé, una habitabilidad y lujo interior sin precedentes en la marca y un comportamiento excepcional.
El cambio de calidad que ha experimentado en los últimos años toda la gama de automóviles coreanos Kia es ciertamente impresionante, no pudiendo explicarse fácilmente con palabras. Cualquier modelo actual se encuentra siempre entre los considerados por todo el público más atractivos dentro de sus segmentos individuales, puesto que todos ellos introducen un nuevo lenguaje de diseño tan atractivo como dinámico. El abanderado de la marca de tanto diseño, estilo y calidad en gama alta es su nuevo Optima, que viene a sustituir en el segmento D al antiguo Magentis que ya era un gran coche pero no se caracterizaba precisamente por un ofrecer diseño embriagador.
a favor-Amplísimo interior de lujo-Consumo muy ajustado-Elegante y deportivoen contra-Boca de carga muy estrecha-Rumorosidad mecánica perceptible-Ciertas terminaciones mejorables
Cuando ves por primera vez este coche con un diseño tan espectacular e impresionante no puedes imaginarte que se trate de un Kia por su exquisita presencia dinámica y elegante, haciendo dudar incluso al más entendido de si es la última berlina de lujo japonesa o alemana con su evidente estilo coupé. Pero no, estamos ante el nuevo buque insignia de la marca coreana, que presenta importantes valores
nuevos de diseño moderno, del que llama la atención a su paso, con un gran cuidado de los acabados y los materiales, y que para la ocasión se acompañan de un motor diésel muy eficiente y con una potencia intermedia muy satisfactoria. Con sus casi 5 metros de longitud, no tiene ningún complejo al enfrentarse a los más fuertes del segmento como el Opel insignia, el Volkswagen Passat, el Honda Accord o el Ford Mondeo.

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Elegancia de berlina, deportividad de coupé
Uno de los principales factores de éxito del nuevo Kia Optima es la combinación magistral de un diseño deportivo y elegante en una carrocería tremenda que llama la atención, con unos rasgos realmente atractivos se mire por donde se mire que demuestran el esfuerzo de los ingenieros para sorprender al público. El protagonismo recae fundamentalmente en un frontal de estética agresiva con unas grandes ópticas rasgadas subrayadas con luces diurnas de led´s, una línea lateral dinámica ascendente y pronunciada en el que destacan determinados detalles cromados y unas espectaculares llantas de aleación cromadas de 18 pulgadas, así como con una zaga elevada, muy voluminosa y estirada hasta los vértices que le otorga gran presencia al conjunto y mimetiza el tercer volumen. En definitiva, dibuja una silueta muy afilada y aerodinámica, con una presencia Premium impensable para Kia hasta la fecha.
Lo más impresionante del Optima es el inmenso espacio en la fila trasera y la cantidad de equipamiento de serie
El interior es otra de las claves de este Optima, puesto que aporta nuevas cualidades excelentes tanto en ergonomía como en acabados que se salen de la normalidad y rompen con lo visto en anteriores propuestas de la marca. Presenta buena una calidad de materiales, predominando en el habitáculo la piel y las molduras símil madera en el salpicadero, el volante y la consola central. Cierto es también que algunos mandos del interior de aspecto pobre deslucen ligeramente un conjunto general tan cuidado y con tan buena presentación. Lo que más sorprende en el habitáculo es el tremendo espacio para los pasajeros existente en las plazas traseras, asemejándose a una auténtica limusina y dejando además una capacidad de maletero de hasta 505 litros. Lo que no es tan bueno es su acceso, con una boca de carga estrecha condicionada por el diseño de una luneta panorámica, que tampoco concede gran visibilidad, que nos complica la introducción de objetos voluminosos.
En nuestro acabado Emotion no falta ni un detalle de equipamiento de serie, con navegador en pantalla táctil de 7 pulgadas, cámara trasera de ayuda al aparcamiento, sistema de aparcamiento automático, los faros de xenón e incluso el doble techo solar. Además, encontramos los más habituales de seguridad como control electrónico de estabilidad ESC y gestión de la estabilidad del vehículo VSM, esta última que ayuda a estabilizar la carrocería en frenadas con distinta adherencia para cada rueda.

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Punto medio entre ecología y prestaciones
El motor que mueve a nuestro Optima es el único disponible hasta la fecha, un 1.7 litros CRDI Eco-Dynamics, con turbocompresor de geometría variable e inyección directa de alta presión por common rail, que más adelante prevé acompañarse de una mecánica híbrida de gasolina. Gracias a la combinación con el cambio manual de 6 velocidades y al sistema de arranque y parada automáticos ISG, este motor es un ejemplo de eficiencia, puesto que entregando 136 cv de potencia y 325 Nm de par motor para dar y unas prestaciones más que buenas, su consumo lo fija en 4,9 litros a los 100 km homologados y las emisiones de CO2 en 128 gr/km.

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Quizás lo que menos nos convence es la cierta pereza que muestra a la hora de acelerar desde bajo régimen y recuperar en marchas largas, puesto que tiene que desplazar un gran volumen y un peso de 1.484 kilos, para los que sus 136 cv se quedan algo justos. Por debajo de 2.000 vueltas hemos de recurrir insistentemente al cambio para extraerle algo de vitalidad. Aun con todo esto, el motor se muestra suave de funcionamiento, aunque no silencioso por una escasa insonorización del habitáculo, resultando muy llevadero cuando no se demandan demasiadas prestaciones.
El Optima resulta una de las berlinas más dinñámicas del segmento, con unas suspensiones de tarado firme que garantizan una conducción muy ágil
El comportamiento se muestra más dinámico que la media del segmento, con unas suspensiones de tarado firme que buscan más un comportamiento deportivo satisfactorio en carretera y tramos virados que la máxima comodidad para los ocupantes, sin obviarla en absoluto. Transmite plena confianza al volante, lo que nos permite hacer una conducción ágil en todo momento con unas reacciones muy nobles y un control de estabilidad nada intrusivo que permanece atento a cualquier insinuación exagerada.