Kia Carnival 2.9 TDi: La fiesta del espacio

Diego Zotes27 jun 2001
Nunca siete cómodas plazas y un buen maletero habían irrumpido con semejante relación precio/equipamiento. Ya no hay que gastarse una fortuna para viajar en familia.
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LA FIESTA DEL ESPACIO

a fondo :: Kia Carnival 2.9 TDi 1

Nunca siete cómodas plazas y un buen maletero habían irrumpido con semejante relación precio/equipamiento. Ya no hay que gastarse una fortuna para viajar en familia.
Aunque es cierto que los vehículos de la marca coreana Kia atacan por el flanco del precio al resto de competidores de segmento, no es menos cierto que la calidad y el equipamiento de los vehículos de su catálogo merece un juicio sin atropellos. Buen ejemplo de ello es el monovolumen que nos ocupa en esta ocasión, el Carnival, un vehículo de generosas dimensiones casi a caballo entre un vehículo comercial y un gran vehículo familiar. Sus casi 5 metros de longitud lo ponen en el vértice en tamaño de los monovolúmenes de nuestro mercado, a la par que representan todo un desafío a la hora de maniobrar con él: debido a su batalla de casi 3 metros y a un ángulo de giro de las ruedas más bien reducido, el Carnival resulta algo torpón entre callejuelas.

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Ernest Viñals
COMODIDAD Y ECONOMIA

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Todo ese espacio entre ejes no es sino en pro de una habitabilidad interior sin parangón: siete plazas sin ahogos de ningún tipo, cuatro de ellas en butacas individuales. Las dos butacas centrales se regulan en sentido longitudinal y giran sobre su eje vertical para adaptarse a prácticamente cualquier gusto. Por si fuera poco, su respaldo es reclinable y cuentan con apoyabrazos en ambos lados. La banqueta corrida posterior quizás no sea tan cómoda como los asientos centrales; su posibilidad de regulación longitudinal y del respaldo, sin embargo, le permite convertirse en cama en breves segundos.
Cada asiento cuenta con una luz de lectura independiente en el techo, complementarias de la luz central en las plazas delanteras y desactivables desde el tablero. Junto a ellas, y para refrescar el ambiente, las plazas traseras cuentan con salidas de ventilación, cuyo control es independiente al de las plazas delanteras (atrás no hay aire acondicionado, pero sí calefacción eléctrica). El acceso a tan notorio salón no es menos confortable: dos grandes puertas laterales correderas facilitan la entrada a las plazas traseras del Carnival sin apenas encogimientos. El único inconveniente es la ausencia de cristales practicables centrales; tan sólo se abren en compás las lunas posteriores.

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PROPULSOR MULTIVALVULAS

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El motor turbodiésel de inyección directa que mueve el Carnival cuenta con una culata de 16 válvulas accionadas por doble árbol de levas en cabeza, lo que representa todo un alarde tecnológico para un vehículo supuestamente dirigido a un segmento económico. La unidad probada estaba quizás aún demasiado nueva (recién estrenada) para poder apreciar la potencia del motor. Sin embargo, se deja notar una monstruosa entrega de par ya desde abajo (más de 300 Nm), que aún ha de mejorar con el paso de algunos miles de kilómetros. Lo que no tiene visos de mejorar con el tiempo es el manejo del cambio, poco nítido y hasta ruidoso. Tampoco el consumo, tirando a elevado para tratarse de un diesel de inyección directa.
Finalmente, hagamos un rápido apunte al equipamiento del Carnival, que por menos de 4 millones de pesetas nos ofrece todo lo imprescindible, con la única salvedad del ABS (185.000 ptas) y las llantas de aleación (92.000 ptas), con las que mejoraría el rendimiento de los frenos, algo justos para controlar en según qué ocasiones las 2 toneladas del conjunto.

a fondo :: Kia Carnival 2.9 TDi 6