Jaguar XJ 5.0 V8 Supercharged: El súmmum de las berlinas deportivas

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Enrique Marco26 oct 2012
Una berlina deportiva, por muy grande y lujosa que sea, ha de ser ligera, y así es el Jaguar XJ 5.0 V8 Supercharged, que a pesar de sus 5,12 metros de longitud y gran motor de 510 cv, sólo pesa 1.892 kilos, menos que cualquiera de sus rivales.
Por esta vez vamos a olvidarnos de la famosa crisis y las estrecheces económicas que conlleva. Vamos a subirnos al súmmum de las berlinas deportivas de lujo, al Jaguar XJ 5.0 V8 Supercharged, un automóvil que no tiene nada que envidiar a los ejemplares más exclusivos del mercado, como lo puedan ser el Aston Martin Rapide, el Bentley Continental Flying Spur o el Maserati Quattoporte. Estos serán todavía más caros y difíciles de ver por las calles que nuestro protagonista de hoy, pero el Jaguar incluso les supera en muchos apartados.
a favor-Muy rápido, ágil y cómodo-Presencia elegantísima-Lujo interior y equipamiento tecnológicoen contra-Precio y consumo elevados-Visibilidad trasera escasa
Si lo que pretendemos es situarlo bien en el mercado, puede que los competidores más cercanos sean el Mercedes S63 AMG y el Porsche Panamera Turbo, aunque tanto el BMW 760i como, sobre todo, el recientemente aparecido Audi S8 resultan igualmente recomendables y cercanos al XJ 5.0 V8 Supercharged. Se trata en todos los casos de superberlinas deportivas de 500 cv en adelante con unas excelentes prestaciones, pero sobre todas ellas el XJ destaca con un argumento clave: es el modelo más ligero de todos (1.892 kilos).
La sensación de agilidad y eficacia ya nos la brindó el Jaguar XJ diésel de 275 cv, pero con una puesta a punto más deportiva todavía, algo que requiere un modelo con semejante potencial, el comportamiento de este XJ 5.0 V8 Supercharged es aún mejor, y cuando estamos conduciéndolo en ningún momento pensamos que llevamos un vehículo de más de cinco metros de largo. No sólo se disfruta de la comodidad y del lujo que proporciona, también es posible divertirse muchísimo “pilotándolo”.

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Vamos a situarnos ya en lo que ofrece este Jaguar XJ 5.0 Supercharged. La actual generación del XJ se lanzó a principios de 2010 y supuso una revolución estilística sin precedentes. Su mecánica recurre a un poderoso V8 de cinco litros de cilindrada sobrealimentado mediante compresor, idéntico al del deportivo XKR. Resultado: 510 cv de potencia y 625 Nm de par desde sólo 2.500 rpm. Lo probamos en la carrocería “normal” SWB de 5,12 metros de longitud (hay otra larga LWB de 5,25 metros) y con el acabado Supersport (único para el SWB, mientras que para LWB existe otra opción todavía más lujosa). El precio de nuestra unidad es de 160.446 euros, un coste que le posiciona bien frente a sus rivales de BMW, Mercedes y Porsche; aunque notablemente por encima del competitivo Audi S8.El Jaguar XJ 5.0 Supercharged se encuentra bien posicionado frente a la competencia, y sobre todos los rivales destaca por su ligereza
Estéticamente el Jaguar XJ llama mucho más la atención que los A8, Serie 7 y Clase S, e incluso más que el Panamera; y no por los elementos de esta versión concreta tope de gama, sino por los rasgos característicos de la gama XJ. De hecho, la versión Supercharged sólo se diferencia del XJ diésel por la medida de neumáticos y por la discreta inscripción “Supersport” en los laterales; pero es que la imagen del actual XJ es realmente impactante, moderna y elegante. Puede que la zaga quede un poco cuestionada, pero en general se puede decir que su presencia impone. Es más, impone tanto, que es probable que dicha distinción le perjudique en las ventas, ya que si alguien quiere pasar desapercibido definitivamente éste no es su coche.

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En el interior encontramos todo el lujo y el refinamiento que tradicionalmente ha acompañado a la marca británica, pero además ahora esta elegancia se conjuga con unas soluciones tecnológicas de vanguardia que lo convierten en un vehículo muy moderno. Uno de los elementos innovadores es de serie, la pantalla TFT de 12,3 pulgadas que sustituye al típico cuadro de relojes. En su lugar, el display representa los relojes analógicos clásicos, pero a voluntad del conductor se pueden variar las informaciones que muestra así como su tonalidad dependiendo del modo de conducción seleccionado. La otra primicia hay que pagarla a parte, y es la televisión (1.447 €) con pantalla dual, un sistema muy “futurista” que, dependiendo desde el ángulo desde el que se mira, se proyecta una u otra información. Por ejemplo, si sintonizamos el televisor o ponemos una película de DVD, el copiloto podrá verla, pero no así el conductor, quien sólo verá el navegador o el menú principal con el objeto de que no se distraiga.El display principal TFT de 12,3 pulgadas y la pantalla de TV aportan una moderna imagen, casi futurista
Nada más arrancar ya nos damos cuenta de que su motor es algo especial, pues aunque de forma sutil, el sonido nos anuncia un gran potencial. Con las recientes novedades introducidas en las gamas XF y XJ 2013, ahora la caja de cambios es de 8 velocidades y se asocia al sistema de arranque y parada Start&Stop. Se mantienen las prestaciones, con una aceleración de 0 a 100 km/h en 4,9 segundos y una velocidad máxima limitada electrónicamente a 250 km/h, pero se ha logrado reducir sus consumos casi un litro hasta los 11,3 l/100 km de media. En la práctica es difícil lograr estos registros, ya que el poder de su mecánica V8 sobrealimentada invita a excederse un poquito. En esos momentos el conductor podrá disfrutar de un gran alarde de potencia combinado con un refinamiento ejemplar y una seguridad extraordinaria.

Y es que al volante del XJ todo se siente como en un coche de menores dimensiones, nada de comportamientos “tipo barco” característicos de la mayoría de los coches de este tamaño y que rondan o superan las dos toneladas de peso. Esos 100 o 200 kilos de ventaja que el Jaguar XJ tiene frente a la competencia (incluso 500 kilos de diferencia si lo comparamos con un “mastodonte” como el Bentley) le benefician notablemente. No es que tenga un tacto especialmente deportivo, ya que en la puesta a punto ha primado el confort de marcha, pero sus suspensiones adaptativas funcionan de maravilla y le proporcionan un comportamiento muy dinámico. El cambio automático es una delicia, y puede manejarse en modo manual a través de las levas ubicadas tras el volante. Asimismo, la precisión de la dirección y la fuerza de su frenada nos aporta una gran sensación de seguridad. Recordemos que se trata de un modelo de propulsión trasera –y por ello lleva más neumático detrás (275/35 ZR20) que delante (245/40 ZR20)- pero con los controles electrónicos de ayuda a la conducción, incluido el control activo del diferencial “e-diff” específico de esta versión, todo queda bajo control.

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