Jaguar F-Type S V6 Convertible: Nacido para seducir

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Raúl Toledano25 abr 2014
Nos colocamos al volante del F-Type de Jaguar, el biplaza convertible con techo de lona que en su versión intermedia S V6 de 380 cv de potencia logra unas prestaciones excelentes y una eficacia sorprendente, mientras que de sentirnos admirados y envidiados se encargarán su seductor sonido y su imponente estética.
Una de las marcas más célebres de deportivos, Jaguar, ha estado 40 años desaparecida en combate. Y parece que la espera ha merecido la pena, ya que desde 2013 comercializa una estirpe de biplazas bajo las siglas F-Type -primero con la carrocería Convertible y este mismo año también Coupé- que promete codearse con los automóviles más admirados del planeta: los deportivos de dos plazas, a propulsión, categoría huérfana de Jaguar, que hasta hace un año limitaba su oferta de coupés y cabrios de la familia XK, de cuatro plazas, que este mismo verano cesará su producción.
Con el F-Type Jaguar se basta para arrebatar el corazón de los clientes más pasionales, dejando espacio para el público más señorial gracias a una gama de automóviles que crecerá en los próximos meses de la mano de una berlina premium de acceso, XE, y poco después, ya en 2015, con el primer SUV de la marca, basado en el concept car C-X17. Este mapa de exclusividad con polivalentes carrocerías que distan mucho de la imagen clásica de chófer de primer ministro de las últimas décadas que tenía la marca de origen británico, tiene su colofón en el F-Type, curiosamente, el modelo que abrió la senda del cambio.El F-Type, además de arrebatador, ha sido el automóvil que ha cambiado el paso de la marca británica
Durante la semana de prueba con el F-Type Convertible, correspondiente a la versión más equilibrada de 380 cv de potencia, es difícil perder la sensación de ser un privilegiado en algún momento, y desde esa perspectiva de estatus y admiración que despierta conducir un roadster de semejante belleza y exclusividad, tomar distancia y establecer, sino defectos, algunos posibles aspectos a mejorar cuesta más de lo normal que con automóviles más mundanos. En el F-Type cuentas el escueto maletero (más pequeño todavía que el de la mayoría de sus rivales), el retardo con el que se abren las manetas de las puertas (eso sí, al estilo Aston Martín, dejando boquiabierto a más de uno cuando se lo muestras), o el freno de estacionamiento eléctrico que no se activa automáticamente cuando paramos el motor y es algo brusco cuando se suelta.

En fin, pequeños detalles a pulir en un coche que cuesta 98.270 euros -el F-Type V6 de 340 cv que también probamos en Autocity tiene un precio base de 85.170 €-. Dejando al V8 de 495 cv para manos expertas y cuyo precio se eleva hasta los 115.370 €, la cuestión en el seno de la gama F-Type es decantarse entre el 340 y 380 cv. ¿Merece la pena los 13.100 que les separa? Hasta cierto punto sí que es justificable ya que 'nuestro' S V6 incluye llantas de 19 pulgadas por la de 18 de su hermano pequeño, un autoblocante mecánico, frenos más potentes (por cierto, muy eficaces, difíciles de fatigarlos en un uso continuado, y con un tacto muy directo) e incluye de serie el chasis dinámico denominado "Adaptative Dynamics" que, además de modificar la respuesta del acelerador, la dirección y la caja de cambios automática de ocho velocidades, ofrece una suspensión que regula constantemente su dureza en función del terreno y las circunstancias de conducción.
Capítulo aparte, aunque forme parte del sistema "Adaptative Dynamics", es el sonido de escape del motor. Sin ninguna duda, uno de los aspectos más subjetivos de analizar. Dicho lo cual, no es opinable que la forma de bramar de este F-Type S V6 es especial. Activando un botón situado en la consola central, con el grafismo de dos tubos de escape, el sonido mecánico cambia gracias a unas válvulas situadas en la doble salida de escape central -que parecen dos culos de lata de Coca-Cola- que agravan el sonido: ronronea al ralentí y en aceleraciones fuertes las resonancias se desbocan hasta sentir un rugido ciertamente fascinante tanto para el conductor como para los asombrados viandantes que ven perturbada su tranquilidad.
a favor- Estampa y sonoridad- Comportamiento deportivo- Entrega potencia motor V6 Supercharged- Más económico que sus rivalesen contra- Maletero escueto- Funcionamiento manetas y freno de mano
Tan fascinante como su figura exterior, de morro largo y bajo, con esa parrilla delantera dominante escoltada por sendas branqueas dobles a cada lado y unas elegantes y modernas ópticas estiradas hacia arriba y con una tira continuada de diodos de LED en forma de 'L'. De perfil, los recuerdos comienzan a aflorar, con su altura rebajada, su alargada batalla, y unos voladizos minúsculos. Entonces llega la hora de admirarlo por detrás, y el escalofrío inicial se convierte en una imagen evocadora: el F-Type, con esa zaga ondulada de faros estrechos en disposición horizontal, es la reinterpretación del E-Type, el deportivo al que Jaguar no dio continuidad en 1974, cuando dejó de producirlo. Ahora, en un nuevo siglo, con alerón rectráctil y disfusor posterior aerodinámico hijos de los nuevos tiempos por los que atraviesa la industria, el F-Type recupera aquel célebre concepto.
Y que nadie dude, medidas (4,47 metros de longitud y 1,92 m. de ancho), concepto (biplaza a propulsión), precios y prestaciones al margen, que la intención de Jaguar es ser una alternativa a Porsche y su 911. Con el recientísimo Coupé en el mercado, este F-Type Convertible pretende cerrar el paso al 911 Cabrio (más caro y también más rápido), concretamente este S V6 al Carrera S (de 400 cv y 115.000 euros); aunque de una u otra manera podría ser una opción de compra para clientes que estén pensando en deportivos tan dispares como un Corvette Grand Sport Descapotable (más potente), un Audi RS5 Cabrio (más potente y 2+2 plazas), un Mercedes SL (más caro, más largo y con techo duro retráctil) o el más modesto BMW Z4 sDrive35i (menos potente y más corto y económico).
7.450 euros más caro que el F-Type Coupé con idéntica motorización, el F-Type S V6 Convertible ofrece un interior configurado como un biplaza en el sentido más estricto de la palabra: no hay espacio libre ni tras las butacas, conformándonos con dos portabasos en la zona inferior de la consola. Eso sí, los dos asientos tipo baquets forrados en piel y con pespuntes en rojo son amplios, aportan una elevada sujeción, y por su configuración tan baja y encajonada permiten una cómoda posición a conductores de talla alta. Separados por una consola central ancha y terminada en aluminio, con el botón de arranque en color bronce a juego con las leveas del volante, parece como si estuviésemos ante dos asientos de un monoplaza, claro, el del copiloto sin volante.
Por lo demás, las terminaciones en piel se repiten en puertas, las piezas disfrutan de un excelente encaje entre sí, y por supuesto no faltan el buen gusto por los pequeños y sofisticados detalles, como la escamoteable salida de refrigeración central, que se levanta al encender el contacto y se oculta en el salpicadero al apagar el F-Type. Por su parte, la capota de lona negra es una de las más rápidas del mercado (tarda 12 segundos en abrirse o cerrarse completamente), pudiéndose realizar la maniobra a velocidades de hasta 50 km/h. Su calidad textil permite un aislamiento óptimo, y cuando descapotamos, no pierde maletero (algo complicado con sus ya limitados 196 l., por los 315 l. del Coupé), y con las ventanillas subidas y el cortaviento superpuesto, se viaja cómodamente a velocidades de 120-140 km/h, que dicho sea de paso, es un ritmo tranquilo, muy tranquilo, con este F-Type S V6.La capota de lona es una de las más rápidas del mercado, y por supuesto asegura un aislamiento muy alto
De que el ritmo no sea tranquilo y que las pulsaciones se pongan a 200 se encarga el motor de tres litros gasolina V6 "Supercharged", esto es, sobrealimentado con un compresor volumétrico y desarrollando 380 cv de potencia a 6.500 rpm y 460 Nm de par motor a 3.500 rpm. Es un coche veloz, como demuestran sus 275 km/h, y con una capacidad de aceleración desde parado muy notable, 4,9 segundos para alcanzar los 100 km/h. Sin embargo su peso (1.615 kg), aligerado en dos toneladas respecto al XK, le deja un paso por detrás de un 911 Carrera S, que con 400 cv y 75 kg más ligero, es dos décimas más rápido. Además, la forma que tiene de entregar la potencia el F-Type S V6 es más progresiva que contundente, por lo menos hasta superar la mitad del cuentarrevoluciones, cuando la sinergia del cambio ZF de ocho relaciones en modo secuencial (con levas o toques longitudinales en la palanca que suple al mando giratorio de las berlinas de Jaguar) y el modo más deportivo del chasis adaptativo se alían con un motor de giro alto que comienza a sentirse en su salsa: la elasticidad de la mecánica permite rozar el corte de inyección con las 380 'criaturas' empujando con toda su crudeza y consiguiendo velocidades de infarto con un alerón retráctil que a partir de los 110 km/h se despliega automáticamente para no despegarnos del asfalto.
Lo bueno que tiene el F-Type Convertible es que fue diseñado y desarrollado originalmente como un descapotable, viniendo después la versión cerrada. Eso nos permite hablar de un roadster, con todo la potencia de su motor volcada sobre el eje posterior, altamente estable y con una rigidez torsional que, en pleno apoyo, asienta el conjunto sobre la trazada descrita sin apenas pérdidas de tracción y con mínimas correcciones al volante, lo que permite ser bastante rápido en curva, saliendo con bastante tracción y ganando en velocidad a medida que dosificamos las aceleraciones, siempre con una sensación de seguridad bastante alta por parte de un chasis de monocasco construido en aluminio (261 kg) y anclado sobre unas suspensiones delanteras y traseras de paralelo deformable. Su bajo centro de gravedad y un reparto de peso equlibrado al 50% entre ejes ponen el colofón a una pisada de deportivo puro. La dirección con asistencia hidráulica y el trabajo constante de la suspensión adaptativa convierten al F-Type en un coche manejable y cómodo, incluso en carreteras rotas o en ciudad, eso sí, la posición de conducción tan encajonada y su enorme capó nos deberán mantener muy alerta de bordillos y otros relieves urbanos. Y sí, el consumo es alto, alejándose de los 9,7 litros oficiales con demasiada facilidad, y con una cifra real que combinando kilómetros en carretera y ciudad se disparó hasta los 13,2 litros, y eso que cuenta de serie con tecnología Stop and Start.