Infiniti Q70 2.2d GT Sport: Adiós tópicos

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Raúl Toledano10 nov 2015
Hemos probado un Infiniti Q70 que se atreve con una puesta en escena (diseño) y a punto (de su chasis) más deportiva de lo habitual en este segmento, diciendo adiós a los tópicos de las grandes berlinas sobre una conducción aburrida o un precio desorbitado. Desde Japón, y con motor diésel alemán, llega el Q70 2.2d GT Sport.
Una de las firmas más exclusivas del panorama automovilístico español visita esta semana Autocity: Infiniti. Lanzada como marca en nuestro país en 2008, Infiniti es sinónimo de refinamiento, distinción y elegancia. Después de estos años, y con una nueva reorganización nominativa de su gama de automóviles y todocaminos, estos atributos no sólo se consolidan, sino que evolucionan hacia una exquisitez de primer orden y una pizca de dinamismo como hemos podido comprobar a los mandos del nuevo Q70.
a favor- Diseño con personalidad - Relación equipamiento/precio - Confort a bordo- Consumosen contra- Visibilidad- Aspereza mecánica- Suspensión algo seca- Formas del maletero
Sustituto del anterior Infiniti M, el Q70 mantiene su rango y estatus como berlina de mayor tamaño (4,98 metros de longitud), prestigio y por lo tanto precio (desde 45.400 euros) de la marca de lujo de Nissan. Superando al Q50, que ya probamos en Autocity, comparte con éste, además de rasgos de diseño, una nueva motorización diésel de origen Mercedes de 2.2 litros y 170 CV (además la gama cuenta con versiones híbridas y de gasolina más potentes).Es la berlina más grande y exclusiva de la marca, por encima del Q50
En concreto, la unidad probada es un Q70 2.2d GT Sport, un acabado intermedio con una dotación rica en elementos de confort (el acabado GT Sport Tech aporta un plus en asistentes de seguridad) y que, gracias a la implantación del motor de gasoil de cuatro cilindros, se oferta por un precio más competitivo (53.225 euros) que la competencia alemana, Audi A6 2.0 TDI, BMW 518d/520d o Mercedes E 220 BlueTec (con el que comparte mecánica).
Con permiso de la otra alternativa japonesa del segmento E como es el Lexus GS (que en España sólo se vende con mecánicas híbridas), el Infiniti Q70 es, de largo, el que incorpora a la categoría un diseño más deportivo (esas llantas de 20 pulgadas de serie, las aletas delanteras abombando los laterales del alargado capó o la doble salida de escape a cada extremo del difusor) sin perder la elegancia (los cromados en los marcos de las ventanillas, en la tapa del maletero uniendo las ópticas y en los tiradores de las puertas) y al mismo sin perder personalidad: esa parrilla frontal de nido de abeja es inconfundible (salvo que tengamos al lado a su hermano pequeño, el Q50, 19 centímetros más corto) y una rúbrica perfecta para una carrocería espectacular.
INTERIOR PREMIUM SIN ARABESCOS
Por dentro, Infiniti ha sabido combinar el aroma clásico (cómo van a faltar un reloj analógico presidiendo el salpicadero o una ancha consola central en una berlina de lujo) con la deportividad (por ejemplo en unos asientos en cuero muy envolventes) sin perder de vista la utilización de materiales de gran calidad (abundan la piel, los plásticos blandos y otras aplicaciones en negro lacado), los impecables ajustes y una organización de mandos excelente (con la pantalla superior a color y táctil integrando la navegación, de serie en el acabado Sport) para que el conductor se beneficie de una ergonomía intachable (el freno de estacionamiento de pie, herencia de Mercedes, es la mayor tacha).
Las llaves del Q70 (algo descafeinadas teniendo en cuenta que son las mismas que las de un Nissan Micra) guardan algunos de los mejores secretos de la sofisticación y el lujo bien entendidos. Por ejemplo, de ella derivan la iluminación de bienvenida y despedida del habitáculo (Follow me Home) o el acceso de manos libres y el arranque por botón (i-Key), elementos que no te cambian la vida pero sí te sacan una sonrisa en el día a día (y más si están incluidos en la dotación de serie).
Ahí no acaba el asunto de la sofisticación. La tapa del maletero es parcialmente eléctrica, esto es, que si no la cerramos bien un motorcito se preocupa de terminar la operación por nosotros. Y la sonrisa final, son los asientos calefactados y ventilados (esto último se paga, y muy caro, en la competencia alemana, y en este Q70 GT Sport es de serie) y sobre todo estos mismos asientos, el volante y los retrovisores exteriores que gracias a la función memoria recuperan la posición idónea después de haberte facilitado un acomodo placentero. Todo un lujo que no se paga como extra.Destaca por la cantidad de elementos de serie que en la competencia son equipamientos opcionales
Antes de arrancarlo, un último vistazo, primero desde delante, donde el espacio (sobre todo a lo ancho) es excelente para conductor y acompañante (y más con los 10 ajustes eléctricos con los que cuentan cada uno). La visibilidad no es el punto más fuerte del Q70: hacia atrás cuenta con el auxilio de una cámara (también de serie) y hacia delante de la intuición (ya sabemos que manejamos un coche de casi cinco metros de largo y 1,84 m. de ancho) y de los sensores de proximidad. En los asientos traseros, un túnel prominente inhabilita la plaza central (las laterales son espaciosas y se benefician de salidas de aire propias). Y el maletero tiene 450 litros (pocos en relación a sus dimensiones) y unas formas algo irregulares difíciles de aprovechar.Los ajustes eléctricos en volante y asientos delanteros (con memoria) facilitan encontrar la mejor postura
Mecánicamente, el motor turbodiésel de cuatro cilindros 2.2 y 170 CV se combina con una transmisión automática de convertidor de par y siete marchas (con grandes levas fijas y en magnesio en el bloque de dirección), también de origen Mercedes, y que transmite los 400 Nm de par motor máximo (entre 1.600 y 2.800 rpm) a las ruedas traseras. No es el motor más suave del mundo, por no decir que es algo tosco al ralentí y a bajas vueltas, ni ofrece un empuje destacado por debajo de la horquilla óptima de par. Dicho lo cual, la progresividad con la que sube de revoluciones y la finura (que no rapidez) del cambio contribuyen a una conducción sin brusquedades y placentera.
Con esta configuración del motor/cambio y un peso de 1.897 kilogramos, ya os podréis imaginar que no estamos ante un misil (220 km/h de velocidad máxima y 8,9 segundos en aceleración de 0 a 100 km/h) y sí un excelente rutero. Un depósito de 74 litros de capacidad y un gasto real de gasoil en autovía de 5,8 litros (con kilómetros en ciudad la media ascendió a 7 l.) nos invita a devorar kilómetros a carretera abierta.Lo peor del motor es el ruido a bajas vueltas; lo mejor, lo poco que gasta
En marcha, el Q70 es un gran sedán muy estable. La puesta a punto del chasis aporta a la conducción un extraordinario aplomo y hasta un punto de agilidad muy gratificante, sin inercias significativas, fruto de una tracción trasera, un esquema de suspensiones independiente y una dirección electrohidráulica que en conjunto benefician los cambios de apoyo más rápidos. También colabora a la causa dinámica los enormes zapatos que calzamos, de 245/40 R20, que como contrapartida en determinadas circunstancias (atravesar un badén en ciudad o en asfalto muy rugoso en carretera) compromete el confort pleno y más sedoso de automóviles de esta categoría.
Tiene su 'puntillo' de agilidad en una conducción más dinámica