Ford Streetka: Con estilo propio

Diego Zotes11 jun 2005
Puede decirse en contra suya que lleva ya demasiados años en el mercado, al menos en configuración tres puertas convencional, pero lo cierto es que el diseño del Ka y especialmente el de esta versión descapotable
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ESTILO PROPIO

a fondo Ford Streetka 1

Puede decirse en contra suya que lleva ya demasiados años en el mercado, al menos en configuración tres puertas convencional, pero lo cierto es que el diseño del Ka y especialmente el de esta versión descapotable "street", deja patente su modernidad por el hecho de que muchos años después de su llegada al mercado sigue haciendo girar cabezas en cualquier calle. El StreetKa es un biplaza de ciudad, atractivo y en algunos aspectos incluso exagerado; con unos prominentes pasos de rueda y detalles agresivos que hacen pensar a quien no sabe muy de qué va el coche que se trata de un auténtico deportivo. Y puede que halla algo de eso, porque el motor 1.6 litros de 95 caballos es el mismo que su hermano con techo fijo, el SportKa. En cualquier caso, a nuestro protagonista el rendimiento del motor le va simplemente correcto para mover con dignidad su tonelada escasa de peso a un buen ritmo. Eso sí, el sonido que genera parece corresponder a un motor bien puesto a punto para correr, sin llegar en absoluto a resultar molesto... ¡todo lo contrario!
p>   A la hora de la verdad no corre tanto como anuncia el escape, ni si quiera parece hacerlo como cabría esperar de 95 cv, pero es suficiente para moverse con soltura por ciudad y afrontar desplazamientos por carretera sin ningún complejo. Puestos a buscar ese punto deportivo que estéticamente parece tener el StreetKa, nos damos de bruces con unos asientos de pésimo diseño y muy escasa sujeción lateral, que no ayudan a la hora de pelear contra la fuerza centrífuga en una curva, o con frenos de tambor en el eje trasero -y además pequeños- que no parecen ayudar mucho a sus modestos compañeros delanteros en caso de calentamiento. Las suspensiones por su parte, no son deportivas, pero gozan de un comportamiento bastante estable en apoyo que mantiene en su sitio un bastidor cortito y juguetón, que responde con rapidez a las insinuaciones del volante pero que al final se ve limitado por el balanceo de la carrocería; en ocasiones dispuesta a ofrecer algún ligero y casi inofensivo deslizamiento en alguno de los dos ejes, según la circunstancia.
p>En general el interior del coche no se nota viejo aunque ya tiene casi una década, pero acusa los años en detalles como los acabados empleados en el salpicadero, la ausencia de huecos para latas de bebida o cualquier otro pequeño objeto. El diseño de los aireadores sigue siendo motivo de copia hoy en día (por ejemplo el ultramoderno Peugeot 1007 recuerda más que claramente), pero aspectos como la ausencia de consola central le restan posibilidades de almacenamiento.
p>Una de las cosas que suelen suceder cuando caen los años sobre un coche es que los equipamientos más modernos habituales entre sus competidores "jóvenes" no están disponibles. Es el caso del volante regulable, que en este coche es fijo, o del Control de Estabilidad, que a pesar del pequeño tamaño -o precisamente por eso quizá- no está de más para conductores poco experimentados en conducción sobre agua, donde el StreetKa puede moverse un poco espontáneamente.
p>Tampoco tiene ordenador de viaje que informe de la temperatura ambiente, el consumo medio o la autonomía, que por cierto no es muy grande por culpa de su pequeño depósito, con 40 litros de capacidad. Otro detalle "chungo" del StreetKa es el reducido ángulo de giro. A pesar de su tamaño requiere en ocasiones demasiadas maniobras para aparcar o girar en garajes angostos. Un vistazo a la ficha técnica nos saca de dudas: 11"1 metros de giro entre bordillos, lo mismo que un Ford Mondeo y casi un metro más que algunos rivales. ¡Ah! Y ya puestos, tampoco tiene cerradura en la guantera (más importante en un vulnerable descapotable) ni luneta trasera de vidrio (es de plástico flexible y con el tiempo y el sol se arrugan y pierden transparencia).
p>La capota deja pasar el rumor de la calle, pero sin embargo mantiene bajo control la intrusión de silbidos y ruidos producto del viento en marcha. También ofrece una buena protección frente a la lluvia. Su proceso es un poco engorroso, puesto que es necesario aparcar el coche y bajarse de él para abrir la tapa metálica que esconde la lona cuando está recogida y viceversa. Ya que no tiene mecanismo de plegado automático, al menos deberían haber previsto que sólo haciendo uso de las palancas colocadas sobre el marco del parabrisas fuera posible echarla hacia atrás de un empujón en cualquier semáforo, como sucede con los roadster de similar tamaño de toda la vida. Para el invierno opcionalmente dispone de un techo rígido que se instala entre dos personas en un cuarto de hora o veinte minutos. Evidentemente no tiene las ventajas de los techos duros plegables de sus competidores, pero algo es algo. Precaución por cierto con los puntos muertos: la visibilidad lateral es muy reducida y los espejos no lo enseñan todo.
p>El precio es uno de sus puntos fuertes. Pese a los inconvenientes planteados por la larga trayectoria comercial del modelo que toma como base, y la elección -completamente premeditada y hasta me atrevería a decir que acertada- de contar con lona tradicional, el StreetKa conquista a su conductor por cuestiones menos funcionales pero de primer orden en la elección de un coche de este tipo: es de los más atractivos, el más ligero (y se nota), posee cierto tacto deportivo que en sus rivales hay que buscar en versiones más costosas y gastonas
p>Sus inconvenientes hacen que se venda menos que sus rivales, pero quienes se deciden por el StreetKa creo sinceramente que no se equivocan.
p>DESVENTAJAS
- Capota manual y engorrosa
- Técnica y equipamiento superados
p>VENTAJAS
- Diseño inmejorable
- Comportamiento divertido
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