Ford S-Max TDCI: Deportividad en familia

Diego Zotes23 jul 2007
Analizamos a fondo el monovolumen más deportivo de Ford, el S-Max, que "maximiza la deportividad" con una agresividad patente, un interior muy práctico, unas maneras claramente deportivas y un 2.0 diésel lleno de fuerza. ¡Max-imizate!
Deportividad en familia
Entre los productos más actuales de Ford se encuentra uno de los vehículos que más éxito está cosechando actualmente en el mercado, dada la demanda de espacio y las necesidades de capacidad por el público, el monovolumen de tamaño medio S-Max. Este monovolumen llegaba a principios de 2006 a colocarse por tamaño, flexibilidad y capacidad por encima del monovolumen compacto Focus C-Max de 5 plazas, ofreciendo dos plazas más y mucho más espacio interior, además de una conducción con una clara orientación deportiva. Posteriormente, con la aparición del Galaxy de 7 plazas, sobre la plataforma del S-Max con la carrocería alargada, éste se colocaría en un escalón superior a nuestro protagonista dejando aún más espacio y un maletero de gran capacidad con las siete plazas habilitadas. El S-Max se convierte así en la opción ideal para quien realmente utilice los asientos de la tercera fila de forma esporádica y que además busque una apariencia y un comportamiento deportivo, con una serie de cualidades que hacen de su conducción un placer para toda la familia.

a fondo :: Ford S-Max TDCI 1

a favorDiseño moderno y atractivo.Habitabilidad y ergonomía.Comportamiento.en contraSuspensión algo rígida.Calidad de algunos plásticos.Sin rueda de repuesto (Kit antipinchazos).
El S-Max está caracterizado principalmente por la nueva expresión de diseño de Ford, el Kinetic Design, que orienta su filosofía hacia la deportividad y el dinamismo, como el resto de los nuevos modelos de la gama. De hecho, el S-Max fue el primer modelo que interpretó fielmente este estilo de la marca enfocado hacia el diseño en movimiento, desarrollando como un concepto de vehículo híbrido que combinase elementos de coche deportivo con los típicos de monovolumen, no dejando a nadie indiferente. Poco después en el tiempo, apareció el modelo Galaxy, y detrás fueron llegando el Focus y, más recientemente, el renovado Focus C-Max. Basado en el prototipo SAV Concept, visto por primera vez en el Salón del Automóvil de Ginebra de 2005, muestra un descarado diseño vanguardista y atractivo que también recogía el prototipo deportivo Iosis, con un frontal que transmite una gran agresividad y un perfil vitaminado con pasos de rueda ensanchados y detalles propios de deportivos de raza, como las branquias laterales en las aletas o las llantas de 18 pulgadas. Al estilo del Focus o del Focus C-Max, el S-Max presenta una línea arqueada de techo muy aerodinámica que favorece la imagen de dinamismo. El lateral también presenta una línea de cintura ascendente hacia la parte trasera de las ventanillas.
La gran modernidad y sofisticación interior es un fiel reflejo de la deportividad exterior, envolviendo al conductor en una atmósfera deportiva con una consola cromada muy fluida y atractiva y unos asientos deportivos de gran sujeción. A pesar de este enfoque dinámico, cuenta con un gran espacio interior destinado a los pasajeros y a la carga. De hecho, respecto al Ford Galaxy de la anterior generación se ha aumentado la longitud total en 127 mm, la anchura en 60 mm, mientras que la altura total del vehículo se ha reducido en 83 mm, dejando aún así mucha más amplitud interior para el desahogo de los pasajeros. Además, existen 32 posibilidades de configuración para albergar opcionalmente hasta 7 pasajeros gracias al sistema de organización Fold Flat System (FFS), que permite con sencillos movimientos convertir las cinco plazas traseras de la segunda y tercera filas en una superficie plana de carga. Otra característica fundamental de este inmenso habitáculo es la gran calidad que invade el habitáculo, con materiales de muy buena apariencia y terminación.
Entre la competencia, encontramos monovolúmenes de tamaño medio en gran cantidad de marcas comerciales y de prestigio, pero ninguna con una apariencia tan deportiva como la del S-Max. Lo que llama tremendamente la atención es que estos rivales son también los de su hermano mayor Galaxy, que sobre la misma plataforma ofrece únicamente algo más de capacidad interior, gracias a una longitud superior. Entre ellos figuran el Renault Grand Scenic o incluso el Espace, el Mitsubishi Grandis, el Citroën C8 o el Grand C4 Picasso, el Kia Carnival, el Fiat Ulysse, el Lancia Phedra, el Peugeot 807, el Chrysler Voyager, etc. Sin duda todos ellos muestran una orientación más familiar, mientras que el S-Max se dirige más a un padre de familia joven de espíritu más jovial y dinámico. El precio de nuestro S-Max 2.0 TDCi de 140 cv Titanium se coloca en los 31.060 euros, un término medio en el conjunto del segmento, tirando a económico si observamos que su acabado Titanium incluye de serie muchos sistemas de confort, seguridad y lujo.
Imagen agresiva
Todo en el S-Max rezuma deportividad. Los más jóvenes se sentirán atraídos inmediatamente por una estética muy atrevida para tratarse de un monovolumen de gran tamaño. Con el cambio de rumbo del diseño exterior de la marca del óvalo hacia el dinamismo y la jovialidad, denominado Kinetic Design, gran cantidad de rasgos que sugieren deportividad recorren la carrocería del S-Max.

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El frontal presenta un morro muy agresivo y angulado, con varios rasgos muy característicos que definen la personalidad de este monovolumen, como unas tomas de aire en forma de escamas en los laterales del paragolpes que se combinan con una grande central en forma de U invertida, unos faros exageradamente rasgados que afilan su mirada y unos faros antiniebla reubicados hacia el interior del paragolpes, junto a los grupos ópticos principales, que presentan una estampa que delata sus intenciones.
El lateral transmite asimismo esta imagen dinámica, con una carrocería musculosa con los pasos de rueda ensanchados, una silueta muy aerodinámica favorecida por su línea de cintura marcada, tallada sobre las puertas, y el arco dibujado por su techo. Subrayan esta imagen los paragolpes delantero y trasero muy robustos, unas agresivas branquias laterales de refrigeración y unas llantas de aleación de 18 pulgadas de diseño muy moderno. La amplia superficie acristalada permite una gran cantidad de luz en el interior y la mejor visibilidad. Estamos ante un monovolumen con ambiciones deportivas, algo que queda claro con un simple vistazo a su carrocería. Las medidas de longitud y altura también se hacen eco de esa deportividad, con una longitud de 4.768 mm, 50 mm más corta que su hermano mayor Galaxy, y una altura total rebajada en 69 mm respecto a aquel, unas cotas que no desmerecen en absoluto su capacidad interior.
La zaga, como todo buen monovolumen, presenta un portón de grandes dimensiones con una luneta trasera amplia que facilita la visibilidad. El aspecto de los grupos ópticos redondeados y la inclinación del portón es la nota diferencial con el tremendo Galaxy, mostrándose más envolvente y menos cuadrado que los clásicos monovolúmenes. La zona inferior del portón abombada simula parte del paragolpes, permitiendo un bajo plano de carga y facilitando esa tarea. Destacan los carenados de las ópticas con los intermitentes blancos y la zona correspondiente a las luces de posición y freno en un color rojo fuerte.
Lujo y deportividad
La sensación de calidad en el habitáculo es muy buena, gracias al empleo de materiales de alta calidad y tacto suave, con unas terminaciones muy buenas para evitar la fricción de los elementos. Los mandos imprescindibles para la conducción están ubicados en una zona bien diferenciada de la consola central muy a la mano del conductor, que se encuentra como en la cabina de un avión. Cantidad de detalles en color plata satinada rodean el habitáculo, desde la consola central, hasta los paneles de puertas o el interior del volante. En la consola se encuentran agrupados los sistemas electrónicos de confort, como el sistema de audio o el de climatización, así como la palanca de cambios o el freno de mano electrónico (EBP), de nuestra unidad Titanium, ubicados en una posición algo más retrasada en el túnel central.

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Esta ubicación de los mandos, junto con unos asientos muy deportivos de gran sujeción realizados en tejido mixto de alcántara y piel y con cantidad de regulaciones eléctricas, brindan una ergonomía de conducción realmente destacable. Las cotas interiores se han mejorado notablemente frente al Galaxy de la generación anterior, puesto que la carrocería tiene 127 mm más de largo y 60 mm más de ancho, enfocándolo más a las facetas de transporte de pasajeros y de carga. El acceso al interior es realmente sencillo y cómodo, gracias a un piso bajo respecto al suelo y una apertura de puertas mucho más amplio, mientras que una vez dentro del habitáculo, el espacio para las piernas de los pasajeros es de una amplitud líder en su categoría, pudiendo desplazar la segunda fila de asientos hasta 50 mm.
El interior muestra asimismo su evidente enfoque de transporte de pasajeros, resultando muy espacioso y modular gracias a un sistema de asientos muy flexible denominado Ford Fold Flat System (FFS), que permite hasta 32 sencillas configuraciones de los asientos en configuración 2+3+2 (ó 5+2), cuando lleva la opción de 7 asientos, que con tan sólo un simple movimiento, los de la segunda y tercera filas se pliegan individualmente dejando un suelo plano de carga sin obligar a extraerlos. En principio, con los siete asientos habilitados, el espacio del maletero alcanza 285 litros mientras que, si se abaten las dos filas traseras, el espacio máximo cargando hasta el techo es de 2.000 litros diáfanos. Si se optase por la versión de cinco asientos, se obtendría un suelo de carga deslizable para facilitar la carga del maletero. Los asientos independientes de la segunda fila pueden deslizarse individualmente hacia delante o hacia atrás hasta 50 mm para priorizar el espacio de carga o el de los pasajeros, además de que también permiten una ligera reclinación muy cómoda para viajes largos. Por otra parte, la tercera fila permite acomodar con facilidad a personas de gran tamaño de hasta 1,80 metros. Como detalle con los pasajeros, para poder dejar todos esos molestos objetos mientras se desplazan, ofrece 26 huecos portaobjetos repartidos por el habitáculo.
Seguridad y confort total
El nivel de equipamiento de serie del S-Max es muy amplio, sobre todo en el acabado Titanium de nuestra prueba, con elementos tecnológicos muy modernos de confort como el climatizador multizona, ordenador de a bordo, asiento del conductor con ajuste eléctrico, encendido automático de faros y limpiaparabrisas y retrovisor fotosensible, el sistema de mandos en el volante denominado HMI (Human Machine Interface) que establece un diálogo sencillo y rápido entre estos mandos y sistemas como la radio, el navegador, el teléfono o el control activo de velocidad de crucero, los faros antiniebla, el volante de cuero con mandos de control de audio y control de velocidad, radio CD con cargador frontal de 6 cd´s, asientos deportivos realizados en tela, el sistema de organización de asientos Ford Flat System (5+2 asientos), entre otros muchos elementos destacados. Nuestro S-Max tenía algunos elementos opcionales como la tercera fila de asientos, que da cabida cómodamente a dos personas más de hasta 1,80 cm de altura, freno de mano electrónico EBP, que sustituye al de serie de tipo palanca de avión y deja más espacio en la zona central, control de velocidad, así como un sistema V2C de control por voz y Bluetooth sin soporte de teléfono.

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En el S-Max se ha puesto especial hincapié en la seguridad, incorporando el avanzado Sistema de Protección Inteligente (IPS) que integra toda la electrónica de asistencia a la conducción como el ABS, el control de estabilidad ESP, el control de tracción TCS y toda una batería de airbags para la protección de los pasajeros en caso de accidente, incluso el de rodillas para el conductor. Este sistema se combina con el IVD (Intelligent Vehicle Dynamic) opcional que controla estos sistemas mediante la gestión del motor y añade suspensión inteligente autonivelante. En el plano de la seguridad, nuestro S-Max Titanium llevaba en opción faros bi-xenon adaptativos AFLS de iluminación en curva, con lo que aumenta notablemente la seguridad y la visibilidad nocturna. Vemos así que por derecho se ubica en el segmento Premium de los monovolúmenes, con un equipamiento a la altura de las mejores berlinas.
Motor y comportamiento deportivos
El S-Max que hemos elegido para la prueba llevaba montado el motor turbodiésel 2.0 TDCi con 140 cv que monta también el grande Galaxy, que se muestra suficiente para regalar unas sensaciones bastante deportivas gracias a su gran aceleración y a sus buenas prestaciones, consiguiendo por el contrario, dejar los consumos en unas cifras muy bajas. El alto par motor de 340 Nm a tan sólo 2.000 rpm contribuye notablemente a lograr una aceleración de 0 a 100 km/h en tan sólo 10,2 segundos, una cifra muy buena si tenemos en cuenta que pesa 1.736 kg en vacío. El consumo en ciclo mixto se queda en 6,4 litros a los 100 km, contando con que además lleva Filtro de Partículas Diésel.

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Estas prestaciones se consiguen gracias a su sofisticado y refinado sistema de inyección directa por common rail, que facilita unas sensaciones de conducción muy agradables mediante una entrega de potencia muy suave. El cambio de 6 velocidades de accionamiento suave y preciso también tiene algo que ver con el refinamiento general y las prestaciones del S-Max. Muestra gran vigorosidad en todo el régimen, mientras que la rumorosidad que se escucha en el interior es muy reducida.
Para mejorar el comportamiento en primer término y, en consecuencia la seguridad, se ha desarrollado una estructura ultra rígida de chasis para soportar una conducción de orientación más deportiva y el transporte de hasta 7 pasajeros. Las suspensiones se han adaptado a los requisitos de transporte y deportividad de este monovolumen, haciéndose de serie más rígidas y ofreciendo, opcionalmente, tanto una suspensión activa inteligente con control continuo de la amortiguación que se adapta al tipo de conducción y del trazado, como una suspensión deportiva y otra trasera autonivelante para el transporte de grandes pesos, así como las llantas son ahora de 17 pulgadas con neumáticos de 225 mm con 50 mm de perfil, facilitando una conducción más dinámica y una mayor capacidad de respuesta a movimientos rápidos.
Se incorpora un optimizado Sistema de Protección Inteligente (IPS) que ahora ofrece un airbag más para las rodillas del conductor y un nuevo sistema de plegado de la columna de la dirección. Es una combinación de seguridad activa y pasiva la estructura rígida, con un diseño para soportar choques y con ayudas electrónicas para que el conductor pueda evitar accidentes, además de varios sistemas para minimizar las lesiones de los ocupantes, como los airbags frontales, de rodillas, lateral delantero y de cortina en todas las plazas.
Los sistemas activos que incorpora de serie el S-Max son los conocidos e indispensables ABS, sistema de Distribución Electrónica de la Frenada EBD y un Programa Electrónico de Estabilidad ESP, que opcionalmente se puede completar con el sistema IVD (Interactive Vehicle Dynamic) adaptativo más evolucionado que incluye suspensión inteligente, control de estabilidad y control de tracción en combinación con el ABS y la gestión electrónica del motor. También opcionalmente, se pueden adquirir sistemas como los faros con iluminación adaptativa, bixenón, Control de Crucero Adaptativo ACC, Sensor de Presión de Neumáticos TMPS, llantas de 17 pulgadas con neumáticos antipinchazos, Avisador de Proximidad Frontal FA o sistema de Mitigación de Colisión por Frenado CMbB.
Todos estos sistemas de seguridad activa y pasiva le han servido al Ford S-Max para convertirse, además de en el monovolumen de orientación más deportiva con unas grandes dosis de funcionalidad, en uno de los más seguros del mercado, puesto que le ha valido para hacerse con las 5 estrellas EuroNCAP en lo que a protección de ocupantes se refiere.