Ford Focus TDCi 136 cv: Crece en todos los sentidos

Diego Zotes23 may 2005
Llega con la difícil tarea de reemplazar a uno de los modelos de referencia de los últimos años en el segmento C. Aporta una gran solidez, la experiencia de Ford en este campo e innegables cualidades, pero por el camino ha perdido parte de su personalidad. Eso sí, el motor diesel de 136 caballos aporta un dinamismo y funcionamiento desconocido para su antecesor.
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CRECE EN TODOS LOS SENTIDOS

a fondo :: Ford Focus TDCi 136 cv 1

Llega con la difícil tarea de reemplazar a uno de los modelos de referencia de los últimos años en el segmento C. Aporta una gran solidez, la experiencia de Ford en este campo e innegables cualidades, pero por el camino ha perdido parte de su personalidad.
p>   Nunca ha sido fácil para una marca renovar un superventas. En el caso de Ford, además, el reto era reemplazar el Focus, un modelo al que debe sin duda su resurgimiento en Europa en los últimos compases de la década de los 90. Un vehículo del que se han vendido millones y que ha puesto a la marca del óvalo de nuevo en los puestos de referencia del segmento C. El Focus fue el rival a batir durante años, tanto en calidad objetiva como en ventas, y eso obligaba a Ford a desarrollar un sustituto que tomara lo más convincente y lo readaptara a los tiempos que corren.
p>Así, el nuevo Focus, presentado a finales de 2004, aprovecha las líneas maestras creadas en 1998 bajo el concepto de diseño New Edge, pero en general suavizándolas, aburguesándolas lo justo para parecerse a su antecesor sin tener su garra y su personalidad. La demostración más clara de esta nueva vida más serena del Focus está en el interior, donde el tablero de líneas oblícuas y secantes de la primera generación deja paso a un concepto mucho más germánico (y por tanto aburrido) de líneas cuadradas y simétricas.

25 de Mayo de 2005
Detalles

DETALLES

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Donde se ha notado más la evolución ha sido en el trabajo de bastidor del nuevo Focus. De entrada, el coche visualmente parece más fofo y es en gran medida al aumento de cotas, tanto de anchura de vías como de longitud total, altura y batalla. Este ensanche ha beneficiado la calidad de rodadura, permitiendo un conjunto más tranquilo a altas velocidades y más estable en curvas. Es innegable que el punto de partida anterior ya era muy alto, y en esta edición el Focus apuesta claramente por atraer a un público más deportivo, sobre todo con el tarado firme de la suspensión de esta versión Titanium. Y para satisfacer aún más a ese público joven y exigente, el Focus permite modificar mediante un menú en el tablero la dureza y rapidez de la servodirección eléctrica. Lo nunca visto.
El otro punto fuerte del Focus que hoy probamos es su propulsor. Fruto de la colaboración entre Ford y PSA, el Duratorq 2.0 de 136 CV que hemos probado busca ser el concepto medio entre la vigorosidad de los TDi de Volkswagen y la progresividad de los Multijet de Fiat. Es enérgico cuando se le solicita gracias a una potencia constante y decidida que aparece con fuerza ya desde bajos regímenes (y que parece ser mayor de los 136 CV anunciados) y sumamente suave y discreto en conducción relajada. Las vibraciones y el ruido simplemente no existen.
Más de 115.000 nuevos Focus ruedan ya por las carreteras de toda Europa, en apenas medio año de comercialización. Junto al C-Max, las carrocerías Sedán y familiar están acompañadas ahora por el nuevo ST de altas prestaciones y el coupé cabriolet Vignale que se lanzará en 2006. Son las credenciales de un éxito más basado en la continuidad que en la revolución.