Fast and Furious 5: Los vídeos de las persecuciones más salvajes

a fondo ‘Fast and Furious 5’ 1
Raúl Toledano29 abr 2011
Te deleitamos con los fragmentos más espectaculares y frenéticos a pocas horas del estreno de la película en los cines españoles
Reportaje
La quinta entrega de la afamada saga hollywoodiense Fast and Furious se estrena este viernes 29 de abril en los cines españoles manteniendo el cóctel de muscle car, persecuciones y explosiones que tan buen resultado han cosechado en la última década. Pocas horas antes de que se vea en la gran pantalla, en Autocity os avanzamos los pasajes de las persecuciones y peleas más salvajes de la película. ¡No te lo pierdas! Después de ver estos fragmentos de frenética locura, todo apunta a que la quinta entrega de la afamada película resultará espectacular de comienzo a fin, sin margen para la pausa, sorprendiendo tanto por sus protagonistas, Vin Diesel y Dwayne "The Rock" Johnson, que se reparten mandobles monumentales en un duelo de estrellas musculosas épico, como por el escenario cinematográfico, la ciudad brasileña de Rio de Janeiro.
En esta ocasión, el actor Van Diesel se desplaza hasta Brasil para rodar gas a fondo una fórmula que no parece cansar a sus más fieles seguidores. Detrás de sus guiones ínfimos y actores cogidos con alfileres, lo que aquí nos interesa es la colección de joyas automovilísticas que se darán cita en la gran pantalla. Y no hay marca más asociada a la locura frenética por la velocidad en Estados Unidos que Dodge. Empezamos por el Challenger 2010, que combina un exterior muy retro, estilo años 60, con una cabina cargada de detalles tecnológicos para hacer de la vida a bordo todo un lujo. Este V8 desprende agresividad por todos sus poros, retomando elementos del pasado como la notoria elevación de su cintura o una línea de capó abombada para incrustar las imponentes entradas de aire que ayudan a refrigerar el motor. En su conjunto se añaden las llantas de aleación de 20, el doble escape cromado, faros de xenón de encendido automático o una parrilla delantera en disposición horizontal con el logo SRT. El Challenger, competidor directo de los musculados Camaro o Mustang, está impulsado por un motor de 6.1 litros de cubicaje con 425 cv de potencia y una transmisión automática de cinco recorridos con levas tras el volante, concediendo una aceleración de 0-100 de 4,8 segundos y con un conjunto de frenos que lo detienen de 100 km/h a 0 en 33 metros.

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Uno de los antepasados en los que se está claramente inspirado el Challenger, es el Dodge Charger 1970, un V6 de 300 cv en su concepción inicial pero que pocos años después, en su variante de competición, denominada Charger SRT-8, alcanzaba unas salvajes cotas de potencia, 427 cv, unidas a un equipamiento muy completo con transmisiones manuales o automáticas; volante, cuadro de mandos y pomo de la palanca de cambios hechos íntegramente en madera y una tapicería de los asientos rematada en cuero. Dodge incorporaba a su gama otro V8 norteamericano de leyenda. De hecho este modelo ha provocado tal frenesí entre los productores de la serie, que estos no se han podido resistir a disfrazar al Charger 2010 de coche de policía, con un armazón delantero anclados a la parte inferior del paragolpes como seña de identidad. Coloso como ningún otro, este Charger fiscaliza hasta 395 cv con un motor V8 de 6.4 litros de cilindrada y unos frenos de alto rendimiento muy comprometidos a la hora de evitar las típicas fatigas en caso de uso continuado.
Tampoco falta a esta cena de caballos, gasolina y bramidos, el invitado japonés de turno: el Nissan 370Z 2009, con tracción a las ruedas traseras y una mecánica de 3.7 litros V6 y 330 cv. Todo un caníbal de curvas, puertos de montaña y circuitos. Una unidad pensada para el disfrute extremo, con un esquema de suspensiones y unos parámetros de dirección, transmisión y frenos orientados a la competición, asumiendo que para trayectos largos por vías rápidas se siente en exceso el paso de los kilómetros y su aspereza mecánica. Y es esto último, el ruido, su genética mecánica que transpira por la doble salida de escape independiente, lo que le hace un ser indomable, una fiera de cuerpo y alma ideal para la saga Fast and Furious. También del lejano oriente nos llega un clásico del mundo de los rallys, el Subaru Impreza STI, un auténtico deportivo, con motor bóxer de 2.5 litros turboalimentado y 301 cv de potencia, por prestaciones, capacidad de tracción, adherencia y sensaciones que transmite al conductor.
El constructor sueco de superdeportivos Koenigsegg también tiene su espacio en el filme con su Agera, que apareció más portentoso que nunca en el Salón de Ginebra 2010, con una genética más adecuada a lo que exige el mercado actual: diseño un poco más orgánico, aerodinámica más trabajada, grupos ópticos con tecnología LED, y un interior más avanzado y habitable. A nivel tecnológico el coche que nos presenta el director Justin Lin ha evolucionado en detalles como las llantas, cuyo diseño de turbina ayuda a refrigerar los discos de freno carbonocerámicos. Por su parte, el motor, que ahora rinde 910 caballos, abandona la sobrealimentación por compresor volumétrico a cambio de turboalimentadores. El silbido mecánico deja paso a un par estratosférico desde muy bajas vueltas. En total, el Agera acelera de 0-100 km/h en 3,1 segundos, su velocidad punta es de 395 km/h de velocidad punta y ofrece una capacidad para soportar aceleraciones centrífugas de hasta 1,6 G (15,68 metros por segundo cuadrado).
Para concluir un guiño al mercado de los todoterreno, que en Estados Unidos sigue siendo un segmento muy valorado por el cliente y la crítica, apoyándose en el ideal de vehículo para todo pero sin por ello renunciar a sensaciones frenéticas al volante. En Fast and Furious aparece el todopoderoso GMC Yukon, el rival por excelencia del Cadillac Escalade. Su motor es un V8, asociado en las últimas renovaciones no en la unidad de la película- a un motor eléctrico que conjuntamente desarrollan 332 cv y un par máximo de 500 Nm. Con tracción trasera y ocho plazas útiles, el Yukon ofrece un consumo medio homologado según el ciclo americano de 11,2 l/100 km en ciudad y de 10,3 l/100 km en carretera. Según General Motors, este modelo presenta las prestaciones de un V8 pero con los consumos de una berlina V6.