El cierre de GM y Chrysler habría costado 2,6 millones de empleos en EE.UU.:

El cierre de GM y Chrysler habría costado 2,6 millones de empleos en EE.UU. 1
Agencia EFE10 dic 2013
Un estudio dado a conocer hoy señala que el rescate gubernamental de General Motors y el Grupo Chrysler en 2009 salvó 2,6 millones de puestos de trabajo en EEUU y evitó la pérdida al Gobierno de 105.300 millones de dólares.

Además, las pérdidas evitadas a individuos habrían sumado 284.400 millones de dólares.

El Center for Automotive Research (CAR), una organización estadounidense sin ánimo de lucro, dijo que estas cifras justifican el rescate de los dos fabricantes de automóviles incluso si el Departamento del Tesoro no recupera la totalidad del dinero invertido en GM y Chrysler.

Las autoridades estadounidenses inyectaron un total de 50.384 millones de dólares en General Motors entre finales de 2008 y junio de 2009 para reestructurar el mayor fabricante de automóviles de Estados Unidos y evitar su quiebra.

Además, el Gobierno de Canadá inyectó 13.700 millones de dólares en los dos fabricantes y todavía está en posesión de acciones en las dos compañías a cambio de esa aportación.

CAR dijo que el Departamento del Tesoro ha recuperado unos 37.200 millones de dólares de esa cifra y podría recaudar casi 2.000 millones de dólares con la venta de las acciones de GM que todavía posee, lo que supone una pérdida neta de 11.800 millones de dólares.

Precisamente hoy, el secretario del Tesoro estadounidense, Jack Lew, dijo que Washington puede deshacerse del resto de sus acciones en GM, alrededor de un 2% del total del accionariado de la empresa, a finales de diciembre.

El anuncio impulsó las acciones del fabricante a casi 41 dólares.

En el caso de Chrysler, las pérdidas para el Tesoro estadounidense se estiman en 1.900 millones de dólares.

'CAR está segura que en los próximos años, esta intervención en el sector privado de Estados Unidos será vista como una de las intervenciones más exitosas en la historia económica' del país, dijo en un comunicado el economista jefe de CAR, Sean McAlliden.