Dossier Gasolinas: La nueva súper

Diego Zotes04 ene 2002
En este reportaje pretendemos analizar por qué era tan necesario el plomo y qué podemos hacer desde la desaparición de este compuesto; los consejos y las precauciones a tomar para que nuestro veterano automóvil pueda seguir funcionando normalmente.
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¿NOS TIMAN CON LA NUEVA SUPER?

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Desde que el pasado mes de agosto las compaas petrol᭭feras decidieran sustituir la gasolina súper de toda la vida por una de nuevo compuesto (sin plomo), mucho se ha hablado sobre los daños que ésta podría causar en los vehículos no preparados para funcionar con gasolina sin plomo (en términos generales, los fabricados antes de 1988).
Por lo que hemos podido comprobar, las gasolineras no informan al usuario del compuesto que utilizan para sustituir al plomo, ya que tampoco están obligadas por ley a servir uno específico. Sí hemos podido averiguar que las grandes compaas que operan en Espa᭱a (Repsol, Cepsa, BP...) han elegido un compuesto de potasio, pero esto no significa que lo tengan que usar siempre. Algo más de control existe en la cantidad de aditivo servido en cada litro de combustible, pues por ley se exige una proporción de entre 8 y 20 mg/kg en caso de que el aditivo sea el potasio, aunque los sistemas que se usan para combinarlos no parecen muy fiables. Lo cierto es que, aunque en principio no tiene porque dar problemas el uso de la nueva gasolina súper, todavía no se ha comprobado su resultado a largo plazo y la tranquilidad aún no ha llegado a los conductores.
En este reportaje pretendemos analizar por qué era tan necesario el plomo y qué podemos hacer desde la desaparición de este compuesto; los consejos y las precauciones a tomar para que nuestro veterano automóvil pueda seguir funcionando normalmente durante varios años.
Enrique Marco, Autocity.
4 de enero de 2002
¿QUE HACIA EL PLOMO?

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La gasolina aditivada con plomo (tetraetilo de plomo) comenzó a emplearse en los años 20 por dos motivos principales: proteger los asientos de las válvulas y elevar el octanaje. Fundamentalmente, el plomo dejaba unos depósitos sobre los asientos de las válvulas, que hacían las veces de capa protectora o, mejor dicho, que ejercía de almohada entre las válvulas y sus asientos para minimizar el desgaste.
Pero la luz de alarma saltó cuando se descubrieron los efectos nocivos del plomo, que dañaban considerablemente el medio ambiente. Por ejemplo, al inhalar los gases producidos por la combustión del plomo aparecían diversas complicaciones, pues el plomo respirado puede permanecer hasta 10 años en los pulmones y afectar a órganos vitales.
¿Qué ocurre con la gasolina sin plomo? Pues que sin este aditivo, al golpear las válvulas con sus respectivos asientos cada vez que abren y cierran, se produce un rápido desgaste de dicho asiento, debido a que el material de las válvulas y culatas de los motores no preparados para funcionar con gasolina sin plomo son más blandos. En principio, otros compuestos, mucho menos perjudiciales para el medio ambiente,  como el potasio, el manganeso, el sodio o el fósforo tienen unas propiedades similares, aunque los resultados a largo plazo está todavía por determinar.
Problemas y soluciones
PROBLEMAS Y SOLUCIONES

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Existen varias soluciones para hacer que un vehículo veterano es decir, de los que no están preparados para la gasolina sin plomo- pueda seguir funcionando sin problemas. Antes de pasar a analizar cada caso, diremos que en los vehículos que únicamente se utilizan para pequeños paseos sin forzar la mecánica (menos de 3.000 rpm) es muy difícil que aparezcan problemas aunque repostemos gasolina sin plomo y no esté preparado para ello. En ese caso, tanto el empleo de la nueva súper como de la sin plomo no tendría que acarrear inconvenientes y tan solo convendría retrasar el encendido, una operación sencilla y económica que cualquier mecánico puede practicar. Se trataría de actuar sobre el distribuidor y modificar el grado de encendido, todo con el fin de compensar en menor octanaje de la gasolina sin plomo y evitar así los petardeos, el funcionamiento irregular y una bajada del rendimiento.
Pero quien desee disfrutar de su coche plenamente, deberá optar por una de estas tres opciones: repostar la nueva gasolina súper, añadir aditivos por su cuenta a la gasolina sin plomo o modificar la culata. La primera solución es la más cómoda pero se deben de tener ciertas precauciones. En primer lugar existe el peligro de que en una gasolinera de otro país o de una pequeña compaa nos sirvan un combustible aditivado con otro compuesto que no sea el potasio. Esto es posible y, en tal caso, la reacci᭳n química que se desencadenaría al combinar dichos compuestos podría dañar seriamente nuestro vehículo. Otro problema que puede surgir es el de la preparación de la mezcla, pues si ésta no se realiza en la proporción adecuada (esto sí está regulado por ley, pero el modo empleado para mezclar en las gasolineras no nos parece muy fiable y puede fallar) el efecto lubricante del aditivo podría disminuir, resultando negativo tanto el exceso como el defecto de aditivo.
Por otra parte, decantarse por la gasolina sin plomo y añadirle algún aditivo por nuestra cuenta puede ser una opción válida, pero también conlleva diversos inconvenientes como son: el engorro de tener que echar el bote de compuesto cada vez que repostemos, la incompatibilidad de unas marcas con otras (debido a su composición), la escasez de aditivos homologados disponibles en las estaciones de servicio y el incremento del precio del litro de combustible, que rondará los 0,12 (20 pesetas).
En cualquiera de estos dos primeros casos existe una regla de oro: no mezclar; ni unos aditivos con otros, ni unas gasolinas súper que lleven potasio con otras que lleven manganeso, sodio o fósforo, ni aditivos con las nuevas gasolinas súper. Es decir, hay que escoger una opción y mantenerse fiel a ella.
Por último, lo más recomendable aunque también lo más costoso, es modificar la culata. Esta reparación, que puede costar más de 1.500 (250.000 pesetas), consistiría en endurecer los asientos de las válvulas, algo que significa varias horas de trabajo. De todo modos, elegir esta última opción tiene otra ventaja: que se puede optar por  olvidarnos de todo, circular normalmente utilizando cualquier gasolina y cuando el coche comience a dar muestras de bajo rendimiento decidirnos a realizar la reparación.
Estudios
ESTUDIOS

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Hay un colectivo especialmente sensibilizado con este tema, y es el de los amantes a los vehículos clásicos. Por este motivo, la Federación Británica de Clubs de Vehículos Históricos (FBHVC) se ha preocupado de llevar a cabo diversos estudios para orientar a los usuarios en cómo deben actuar desde el fin de la gasolina con plomo. Lamentablemente, ninguna compaa permiti᭳ que se analizaran sus gasolinas sustitutivas del plomo, por lo que nos es imposible especificar que compuesto utilizan y en que proporción. Sólo nos cabe confiar en que es cierto que las grandes compaas utilizan el potasio y que sus instrumentos de mezcla funcionan debidamente para introducir la proporci᭳n adecuada.
En cuanto a los fabricantes de aditivos, sí hubo algunos (la minoría) que se prestaron a que sus productos fueran analizados. Los resultados fueron positivos en una buena parte de los casos, pero lo que la FBHVC recomienda es no mezclar los que lleven diferente composición, pues podrían producir efectos químicos muy negativos. Uno de los medios especializados en clásicos (www.escuderia.com) publica el estudio completo de esta organización.
Por último, existe un aparato denominado Fuel-Cat que anuncia unos resultados muy satisfactorios. Este invento es como un catalizador que se instala en el sistema de alimentación y trata el combustible con el fin de que la combustión se realice correctamente. En cualquier caso, no tenemos ningún estudio que confirme su propiedades.