Dodge Challenger SRT8: Muscle Car

Enrique Marco08 feb 2008
Vuelve el clásico deportivo americano con motor V8 de cilindrada descomunal, 6,1 litros, y 425 cv. Un mito de los saltos que volaba más de lo que corría en la serie "Dos chalados y muchas curvas". ¡Vuelve el General Lee!
Muscle car
En el Salón del Automóvil de Chicago se ha podido ver la reedición de uno de los “muscle car” americanos más representativos de los años 70. Estamos hablando del Dodge Challenger, modelo que vuelve a las calles 35 años después con una edición limitada denominada SRT8. Llegará a los concesionarios estadounidenses en abril, y es una verdadera pena que no se haya contemplado la comercialización para Europa, ya no sólo por su espectacular carrocería, sino por su imbatible relación entre precio y prestaciones, pues su coste en USA es de sólo 37.995 dólares ¡poco más de 25.000 euros al cambio!

a fondo Dodge Challenger SRT8 1

Acelera de 0 a 100 km/h en unos 5 segundos y supera ampliamente los 250 km/h. El consumo es lo de menos en este auténtico “dragster” de 1.878 kilos de peso y más de cinco metros de largo. Sus características son, simplemente, impresionantes. Evidentemente se trata de un coche de propulsión trasera, y para transmitir la potencia al suelo a través de su caja automática Autostick de cinco velocidades cuenta con unos neumáticos Goodyear F1 Supercar en medida 255/45 R20 (en el tren delantero lleva 245/45 R20).
Tiene un chasis muy largo (2.946 mm de distancia entre ejes) que le posibilita unas medidas mastodónticas para ser un coupé: 5,02 metros de largo, 1,92 metros de ancho y 1,45 metros de alto. Su motor es un V8 de 6,1 litros de cilindrada que genera 425 cv, y para parar a esta bestia se cuenta con frenos de la marca Brembo, con discos de 360 mm delante y 350 mm detrás.
Estéticamente el Dodge Challenger SRT8 destaca por su elevada línea de cintura y, por tanto, gran superficie de chapa que le aporta un claro aire de robustez. Tampoco pasa desapercibido su capó decorado en dos tonos y con dos grandes tomas de aire. Su “mirada” no puede ser más agresiva gracias a la tremenda anchura y estilizada parrilla frontal que recoge los grupos ópticos dobles. En el interior se observan muchos detalles típicos del Grupo Chrysler, con unos acabados sencillos pero que en este caso incluyen navegador y sistema de arranque mediante botón. Además, para completar este espectacular conjunto ¡cómo no! un buen equipo de música, en este caso compuesto por 13 altavoces y amplificador de 322 vatios.