Cursos de conducción: Saber no ocupa lugar

Diego Zotes07 nov 2005
Salimos de la autoescuela y apenas sabemos desenvolvernos entre el tráfico, pero pasan unos años y unos cuantos miles de kilómetros y nuestra confianza aumenta. ¿Pero estamos preparados para cualquier situación de riesgo?
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EL SABER NO OCUPA LUGAR
Salimos de la autoescuela y somos conscientes de que apenas sabemos manejar el coche y desenvolvernos entre el tráfico, pero pasan unos años y unos cuantos miles de kilómetros y nuestra confianza aumenta hasta el punto de pensar que somos unos excelentes conductores; ahora bien ¿estamos preparados para cualquier situación de riesgo? Lo más probable es que no. Y es que como para cualquier otra actividad, su dominio requiere un periodo de aprendizaje, y para aprender a controlar las reacciones de un automóvil en situaciones límite más nos vale que no nos de por practicar en carretera abierta, pues nos jugamos nuestra seguridad y la de los demás.
  La opción más acertada si deseamos mejorar nuestro nivel de conducción y adquirir unos conocimientos que nos permitan salir airosos de una situación de peligro es acudir a una escuela de conducción donde nos enseñarán prácticas que quizá un día puedan salvarnos incluso la vida. En la actualidad la oferta es variada, pues casi todos los circuitos permanentes y los organismos o clubs automovilísticos poseen su propia escuela de conducción. En todos estos sitios disponen de cursos básicos que se imparten en un día y abordan la teoría y la práctica de las maniobras de peligro más comunes en la vida real (a partir de 180 euros), la mayoría de ellos ofrecen una segunda opción de perfeccionamiento para los ya iniciados.
Tampoco es difícil encontrar cursos de pilotaje, los cuales en un fin de semana nos permiten conocer las características de la competición y experimentar con verdaderos coches de carreras, algunos de ellos con monoplazas (alrededor de 600 euros). Y para los más entusiastas que tengan una economía bastante saneada, existe la posibilidad de conducir verdaderos monoplazas de Fórmula Uno, eso sí, en este caso el día nos puede salir por más de 3.000 euros.
Además de los cursos dirigidos a todo tipo de conductores, están los específicos destinados a cuerpos de seguridad, escoltas privados, vendedores de concesionarios, etc, que son lago más completos y enseñan en unos casos la conducción evasiva y en otros el funcionamiento de los últimos avances tecnológicos. También están en alza los de conducción 4x4, ya que la mayoría de propietarios de todoterrenos no saben de lo que son capaces sus vehículos.
Y por último las propias marcas –principalmente las de prestigio y/o las de vocación deportiva- disponen de cursos específicos para clientes. En Autocity tuvimos el privilegio de asistir a uno de ellos, impartido por la Escuela de Conducción Audi, y tras la cual pudimos extraer claras conclusiones de lo positivo que resulta tomar una de estas clases. Varias pruebas que recrean situaciones que nos pueden suceder en la conducción real, tales como frenadas de emergencia, trazada de una curva en mojado entrando algo “pasados” o esquiva de un obstáculo a alta velocidad.
En definitiva, que es una lástima que estos cursos no estén subvencionados y que a nuestros dirigentes no les lleguen a convencer (en ocasiones se llegó a decir desde la DGT que podían resultar contraproducentes porque enseñaban a conducir más rápido o a practicar maniobras más arriesgadas). En otros países, como por ejemplo Alemania, al presentar un diploma de estos cursos se pueden obtener bonificaciones en los seguros de automóvil.
Enrique Marco, Autocity.
7 de Noviembre de 2005
El curso realizado

EL CURSO REALIZADO

Audi es una de las marcas más activas en investigación y desarrollo de sistemas tecnológicos para la conducción, y también en la creación de departamentos que ayuden a la seguridad vial. Dirigido principalmente a clientes de la marca, la Escuela de Conducción y Seguridad Audi –creada en 1994- se traslada por las principales ciudades españolas, y bien se instala en circuitos permanentes o bien en zonas adecuadas y delimitadas, como aeropuertos o grandes superficies despejadas.
El curso al que fuimos invitados, el básico, consistía en una primera parte teórica donde el instructor ayudado de diapositivas nos explicaba conceptos como el subviraje o sobreviraje, cómo trabaja la tracción Quattro, las fuerzas físicas que inciden en el neumático, etc, y una segunda parte práctica. Y algo no menos importante fue la explicación de donde poner la vista en la conducción, la sensibilidad al volante y la diferenciación e importancia de dos aspectos clave: la actitud y la aptitud.
Tras una provechosa hora de teoría nos lanzamos a la práctica, que consistió en tres zonas con una maniobra concreta a realizar en cada una de ellas. Los coches dispuestos fueron todos A4 Avant Quattro, unos 3.2 FSI y otros 2.0 TFSI. Repartidos por grupos, primero nos sentamos de copilotos y captamos el ejercicio en sí, para luego pasar nosotros a hacer la maniobra unas cuantas veces. Por supuesto, antes de empezar se nos aconsejó sobre la forma ideal de sentarse para que las piernas y brazos actúen de forma idónea, así como de la colocación de las manos al volante y la manera de moverlo rápidamente.
En la primera prueba de trataba de trazar una curva con el asfalto mojado entrando un poco pasados y frenando en curva. Y es que se supone que a velocidad prudente todos íbamos a superar la prueba sin problemas, por lo que debíamos provocar una situación en la que supuestamente nos habíamos despistado y nos presentábamos en la curva a una velocidad superior a la aconsejable, una imprudencia que de forma involuntaria a casi todos nos ha sucedido alguna vez. Este ejercicio lo realizamos tanto con el ESP conectado como desconectado y nos ayudó a asimilar conceptos como la intensidad de la frenada, el ángulo de giro, las transferencias de masa e inercias que ambos puntos provocan, dónde situar la vista al trazar la curva, etc. Al final, tras varias pasadas, todos sabíamos trazar algo mejor.
La segunda prueba, también sobre suelo mojado, trataba de acercarse a 90 km/h a un obstáculo y evitarlo sin frenar. Aquí es donde pudimos comprobar perfectamente la ayuda que supone en ESP, pero por supuesto también que el ESP no es un “salvoconducto”, pues si trazamos mal o entramos mucho más rápido de la cuenta no hay ayuda electrónica que nos valga.
Para finalizar, la típica frenada de emergencia, pero teniendo que girar hacia izquierda o derecha según se encendiese una luz en un carril u otro. Esto con un vehículo sin ABS hubiera requerido más destreza, pues para que el coche girase hubiera habido que dosificar con mucho tacto la frenada, ya que como todos saben si se bloquean las ruedas en coche no gira. Gracias a la electrónica ya podemos pisar a fondo y con fuerza, que los sensores son lo que se encargan de dosificar y así nosotros podremos concentrarnos únicamente en girar hacia el carril adecuado.
En definitiva, una mañana en la que además de aprender uno se divierte, gracias también a la entretenida dinámica de los monitores (profesionales preparados en exclusiva por Audi en Alemania). La Escuela de Conducción y Seguridad Audi también imparte cursos de un nivel superior, otros de pilotaje, y como opción más excitante y curiosa sus cursos de conducción en nieve, donde se asimila mejor el funcionamiento del sistema de tracción total Quattro. La pista elegida está en el Pirineo, en el área de Soldeu El Tartet, y se haya a 2.250 metros de altitud.
Nota: Agradecemos la invitación para el curso realizado en la Base Aéra de Zaragoza al concesionario oficial de Audi: Solano.
Otras opciones

OTRAS OPCIONES

No todos poseemos un coche de una marca que “mime” a sus clientes con cursos de conducción, pero todos tenemos acceso a los diferentes cursos que se dan en circuitos o en zonas habilitadas para ello por clubs automovilistas. Existen cursos a partir de 180 euros, de nivel básico y que se realizan en una mañana; también de un segundo nivel para avanzados –a un precio similar- y ya algo más caros son los de pilotaje, ya que se realizan siempre en circuito y en la mayoría de ellos se puede conducir un coche de competición (estos ya suelen rondar los 600 euros).
Como hemos dicho antes, llamando a los diferentes circuitos repartidos por nuestra geografía o a los clubs automovilistas, nos informarán del programa que más se ajuste a nuestras necesidades y presupuesto, pero vamos a citar algunas de las escuelas más conocidas, como la del circuito de Valencia, la veterana TAC, la de algunos clubs como CEA o RACE, la de Paco Costas, etc.
Otros cursos van dirigidos a profesionales, como bomberos, policías, Guardia Civil, escoltas privados, etc, donde se tratan aspectos concretos de su profesión. Pero lo más “chic”, aunque también lo más caro, que se puede hacer en España es trasladarse hasta el encantador circuito andaluz de Ascari, donde pagando entre 3.000 y 5.000 euros podemos recibir un curso de pilotaje conduciendo diversos vehículos de competición y acabando con un verdadero Fórmula Uno, un lujo que no está al alcance de todos.