Con la vuelta al 'cole': ¿Cómo llevar a mis hijos más seguros?

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Autocity02 sep 2014
Se acaban las vacaciones de verano y comienza otro año escolar. Es hora de arreglar todo para la vuelta al cole, y los padres se preguntan ¿cómo puedo llevar a mis hijos al colegio de forma segura? Con el siguiente reportaje queremos recordar a los padres la importancia de la normativa en el transporte escolar.
Desde la Fundación CEA se recuerda sobre la forma más segura de llevar a los niños a colegio, tanto en la ruta escolar como en vehículo particular o a pie. Es importante recordar a los padres la normativa en el transporte escolar, de modo que conozcan las normas y la forma de comportarse durante los trayectos al colegio. Es necesario crear conciencia sobre la importancia de la seguridad vial, pues entre todos podemos ayudar a reducir la siniestralidad infantil. Según los datos de la DGT, las principales causas de accidentes de autobuses escolares, son la velocidad inadecuada y las distracciones. Para evitar que esto siga ocurriendo, y bajar el índice de siniestralidad, tanto los padres, como los niños y conductores deben saber y cumplir las normativas antes, durante y después del trayecto.
Según Tráfico, el autobús es el medio más seguro y usado para los niños en España. Cerca de 17.000 buses (40% privado) realizan servicios de transporte escolar. La normativa reguladora de éste tipo de transporte está compuesta por el Real Decreto 443/2001 del 27 de abril, y sobre ésta se han hecho posteriores modificaciones.

En cuanto a las normas y condiciones técnicas que deben cumplir éste tipo de vehículo se encuentran:

- No rebasar los 16 años de antigüedad contados desde la matriculación del inicio del correspondiente curso escolar.
- Tiene que ir señalizado con el indicativo de transporte escolar en la parte anterior y posterior del vehículo.
- Debe superar una inspección técnica anual, si tiene menos de 5 años, y semestral en caso de superar tal antigüedad.
- Debe contratar un seguro obligatorio y un seguro complementario que cubra sin limitación alguna de cuantía la responsabilidad civil por daños y perjuicios sufridos por los ocupantes.
- La empresa a la que pertenece tiene que contar con una autorización especial de transporte escolar.
El autobús debe tener plazas para minusválidos. La abertura practicable de las ventanas no podrá exceder de 1/3 superior de las mismas. El vehículo debe estar dotado de martillos rompe cristales (protegidos para su utilización, sólo en caso de emergencia), así como de un botiquín de primero auxilios y extintores. El piso del vehículo no puede ser deslizante y los bordes de las escaleras deben ser de colores vivos. En las salidas de emergencia se tiene que poder leer de manera clara y visible, desde el interior y exterior, la expresión “Salida de emergencia” o “Salida de Socorro”. Las puertas del autobús sólo podrán ser operadas por el conductor, y la abertura de las mismas deberá ser señalizada con las luces de emergencia (puesta en funcionamiento de los todos los intermitentes). Las puertas de servicio disponen de barras para facilitar las operaciones de subida y bajada. En cuanto a los asientos, es importante resaltar el uso del cinturón. Los asientos ubicados frente a huecos de escalera, o aquellos que no estén protegidos por el respaldo de otro, deben contar con un elemento fijo de protección. Si estos asientos van ocupados por niños de cinco a once años, los cinturones tendrán tres puntos de anclaje y dispondrán de cojines elevadores.
Respecto al trayecto, la duración máxima del tiempo de viaje en cada sentido no debe exceder 1 hora. Los recorridos y las paradas deben estar previamente autorizados, y siempre debe circular a una velocidad 10km/h menor que la establecida en la vía. En la ruta escolar es obligatorio que el conductor disponga del carné de conducir correspondiente al vehículo que lleva. De igual forma, es obligatoria la presencia de un acompañante cuando el 50% de los alumnos transportados tengan menos de 12 años o se trate de un centro de educación especial. El acompañante debe llevar chaleco reflectante, y es quien asigna las plazas a los alumnos. En las bajadas y subidas de los niños al vehículo, el acompañante debe bajar primero y comprobar la seguridad del acceso. La mayor parte (90%) de los accidentes se producen cuando los niños suben y bajan del autobús, lo cual se puede prevenir con la presencia del acompañante. También las paradas deben ser más seguras, tras la instrucción emitida por la DGT el pasado año para que se elaboren informe que consigan una homogeneización de los mismas y aseguren una realización del transporte escolar en adecuadas condiciones de seguridad vial para los dos colectivos implicados: vehículo-autocar y peatones-escolares.

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Si el traslado de casa al colegio no es en ruta escolar, siempre hay otras opciones que el padre puede considerar. El niño puede ir al colegio en un vehículo particular o a pie, por lo que se deben considerar algunas normativas para la prevención de accidentes. Cuando se trata de un vehículo particular, es imprescindible que el niño vaya correctamente sentado sujeto con el cinturón de seguridad o con los sistemas de retención homologados. Según datos de la DGT, no llevarlo aumenta por cinco las posibilidades de sufrir lesiones mortales. 9 de cada 10 lesiones infantiles pueden evitarse con el uso de éstos dispositivos.

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Hay que recordar que por muy corto que sea el trayecto, es muy importante que todos los ocupantes del vehículo utilicen los sistemas de seguridad adecuados, ya que estos salvan vidas, y en caso de colisión, a una velocidad de 50 km/h, un niño de 20 kilos de peso que viaje sin ningún tipo de sujeción, se golpearía contra el parabrisas con una fuerza equivalente a 500 kilos. Si los niños van caminando al colegio, deben ir acompañados de un adulto que les enseñará a cruzar siempre por los pasos de peatones, mirando a ambos lados de la calzada, a prestar mucha atención a la hora de cruzar la calle, para que no salgan corriendo, saltando o jugando, pues corren el riesgo de caerse en medio de la carretera. Cuando caminen por la acera, el niño debe ir por el lado interno, lo más alejado posible de los bordillos, prestando atención a las entradas y salidas de los garajes. Nunca se debe caminar entre vehículos estacionados, el riesgo de un accidente es alto, ya que la visibilidad es reducida tanto para los peatones como para los conductores, debido a que su campo de visión abarca sólo 120º.A una velocidad de 50 km/h, un niño de 20 kilos de peso que viaje sin ningún tipo de sujeción, se golpearía contra el parabrisas con una fuerza equivalente a 500 kilos