Circuitos abandonados: En la nada más absoluta

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Raúl Toledano17 jun 2009
Circuitos que en su día fueron míticos ahora son la nada más absoluta por falta de recursos económicos y escasa seguridad
El asfalto que en su día estuvo cuidadamente pavimentado, el graderío hermoso e imponente en el que se agitaban las banderas de las escuderías, el pit lane bello y con el olor a neumático gastado y a gasolina quemada, toda aquella gloria automovilística que parecía infinita ahora es la nada más absoluta. Sólo el recuerdo. La historia. La tradición. Porque, por falta de recursos económicos, por la competencia desleal de otros trazados más modernos y sofisticados, o por las escasas medidas de seguridad, numerosos circuitos de carreras tuvieron que bajar la persiana. Un adiós para siempre.
No tenemos que irnos muy lejos. Barcelona, Montjuic, la montaña mágica. Para los más nostálgicos, el circuito urbano más mítico de la historia. Curvas cerradas, una parrilla de salida fijada entre dos curvas, en forma de S, velocidades endiabladas. Coches, motos, pilotos de leyenda. El indomable Ángel Nieto, entre ellos. En 1932 se inauguró, en 1969 albergó el Gran Premio de España de F1 alternando cada año con el circuito del Jarama-, en 1975, el principio del fin. En la vuelta 26 de aquel gran premio, el piloto alemán Rolf Stommelen perdía su alerón trasero, su monoplaza voló, chocó brutalmente contra los guarda raíles, donde cuatro personas dos periodistas y dos bomberos-, atrapados entre éstos y la valla, murieron al instante. La FIA dijo basta. Ni una carrera más en Montjuic, donde las medidas de seguridad eran escasas y la velocidad de los bólidos cada vez más elevada. La FIM (Federación Internacional de Motociclismo), sin embargo, abogó por la celebración de carreras de 125cc, pero sobre todo de las cilindradas pequeñas, 80 y 50cc- hasta el año 1982. Barcelona se expandió y lo que en su día fueron las curvas infernales del trazado urbano ahora son calles y avenidas de la gran ciudad. En 2004, el ayuntamiento de la Ciudad Condal señalizó el antiguo circuito, y en ocasiones puntuales, se celebran carreras conmemorativas.
También en Cataluña, en Sitges, se levantó en 1923 el primer circuito permanente en España. El autódromo de Sitges-Terramar. Cuatro millones de las antiguas pesetas costó. Era un óvalo peraltado en el que se celebraron carreras de coches, de motos y hasta de coches contra avionetas. Todo un espectáculo con el que nació el primer Gran Premio de España. A pesar de que el proyecto sonaba más que bien, las deudas económicas que contrajeron los dueños del circuito hicieron imposible pagar a los ganadores de las carreras y la FIA prohibió la celebración de carreras de prestigio allí. Ahora, en mitad de un secarral y escoltado de vegetación, permanece escondido el Autódromo de Sitges, cuyos terrenos pertenecen a un campesino que se niega a vender.
Soledad y abandono, palabras que encarnan a la perfección el hoy del circuito de Reims. En 1925 nacía un trazado triangular con tres rectas infinitas y tres ángulos cerrados que provocaban el vértigo hasta de los más intrépidos. Acogió las competiciones más célebres, incluida la Fórmula Uno desde 1959. Vio sobre su asfalto a los pilotos más capaces: Fangio, Hawthorn, Ascari y compaa. En 1966 inici᭳ su declive, disputándose la última carrera oficial. Seis años después, el bramido de motores hiperpotenciados y la admiración de un público entregado, desapareció súbitamente por la falta de presupuesto. En la actualidad, únicamente se pueden apreciar las tribunas, la línea de boxes o los carteles publicitarios.
El fin de trazados pioneros
Nurburgring-Nordschleife era tan inmenso, 28,3 kilómetros, que tuvo que cerrar buena parte de su trazado para aumentar la seguridad de los participantes y garantizar la cobertura televisiva. El primer Gran Premio de motociclismo se disputó en este mítico trazado, en 1927. Aquello era tan monstruoso, tan revirado, tan imposible, que los pilotos que consiguieron recordar cada curva y ganar fueron llamados Ringmeister ("maestro del circuito"). Pero lo que impulsó definitivamente a Nurburgring fue la llegada de la F1 a su asfalto. Fue en el año 1951. Stirling Moss, Juan Manuel Fangio, Jackie Stewart o Alberto Ascari fueron los nuevos Ringmeister. Ellos, que salían de sus monoplazas con el miedo dibujado en sus rostros, hablaban de circuito mortal. En 1976, era un circuito totalmente obsoleto e inseguro. Niki Lauda, uno de los mayores oponentes del trazado alemán, sufrió un tremendo accidente en el que se quemó buena parte del rostro. Entre 1981 y 1984, se reconstruyó el circuito, en parte sobre el antiguo trazado, con una longitud reducida a 4,5 km. El gigantesco Nurburgring-Nordschleife había muerto para las competiciones oficiales.

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El circuito de AVUS (Automobil Verkehrs Und Ubungs Strasse), situado al noroeste de Berlín, fue abierto en 1921. Fue el primer trazado donde los automóviles de competición se alinearon para tomar la salida. En 1937 se batió el récord de velocidad punta, 260 km/h. Acogió F1, DTM y F3 alemana. Con la reconstrucción en el año 2000 del circuito EuroSpeedway de Lausitz, el AVUS tuvo que cerrar sus puertas, con lo que en la actualidad la torre de control es un restaurante y las gradas son un monumento protegido.
A primeros del siglo XX, Gran Bretaña era la cuna del motor en Europa. En 1907 fue construido el circuito de Brooklands, que fue la primera pista peraltada permanente del mundo y que en algunos tramos llegaba a tener 12 metros de peralte. En la II Guerra Mundial fue utilizada como pista para que los aviones despegasen. El circuito, de cuatro kilómetros de longitud, fue abandonado tras la contienda y actualmente, propiedad de Daimler UK, apenas se conservan algunas zonas asfaltadas que son monumento nacional.
El circuito de Crystal Palace, al sur de Londres, cerró sus puertas en 1974. Fue casi medio siglo de vida (vio la luz en 1927) y debido a la II Guerra Mundial su ritmo de competiciones disminuyó notablemente. Al igual que Brooklands, el ministerio de defensa británico tomó las instalaciones durante la contienda y hasta 1953 apenas se celebró ningún acontecimiento deportivo. En la década de los 70, el circuito, que atravesaba una zona residencial, fue considerado zona peligrosa, a pesar de las mejoras que experimentó. La última carrera se celebró en septiembre de 1972.