Chrysler Crossfire: El hermano americano

Diego Zotes06 nov 2003
Su diseo tiene mucho de americano y algo de europeo, pero la mecánica procede del Mercedes SLK. Un divertido y elegante cupé que auna lo mejor de dos mundos automovilísticos.
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AMERICANO MUTANTE

a fondo :: Chrysler Crossfire 1

¿Quién se atreve a decir que todos los coches son iguales? Al menos en apariencia, el Crossfire es bastante diferente a cualquiera de sus competidores. Estricto cupé biplaza de largo capó matizado por finos nervios y zaga truncada, pero suavemente curvada, en la que se enmarca una pequeña luneta trasera entre dos pilares verticales, llama poderosamente la atención sin llegar a parecer una nave espacial.

a fondo :: Chrysler Crossfire 2

Algunos detalles nos recuerdan su origen "yanki", como las dobles ópticas delanteras o los omnipresentes adornos exteriores. En cualquier caso se trata de una interpretación acertadísima de un SLK con techo fijo y espíritu americano, que sin duda puede tener un notable éxito en cualquier parte del mundo.
  Mecánicamente incorpora el motor 3.2 V6 del Mercedes y mantiene su plataforma, esquema de suspensiones y cambio de marchas de seis velocidades. Los 218 caballos que desarrolla braman por un tubo de escape pletórico de decibelios pero muy agradable al oído y capaz de llevar este elegante Chrysler hasta 100km/h en 7,5 segundos y alcanzar los 242 km/h de velocidad punta.
Un precioso, elegante y divertido cupé que ya está disponible al precio de 44.930€ con cambio manual o 46.615€ con cambio automático secuencial de cinco velocidades. Seguramente las ventas de Crossfire podrían ser bastante significativas en el segmento al que pertenece, pero para 2004 los planes del fabricante prevén un cupo de tan solo 125 unidades para nuestro mercado, bastantes menos que los pedidos que seguramente van a recibir.
Carlos Lera, Autocity.
6 de noviembre de 2003.
Comportamiento
COMPORTAMIENTO

a fondo :: Chrysler Crossfire 3

Durante la toma de contacto que tuvimos ocasión de realizar comprobamos que el carácter del Chrysler Crossfire es mitad europeo y mitad americano. Para empezar sorprende el ronco bramar de los escapes que surgen de la parte central trasera, un sonido de carreras que contrasta con la fuerza tranquila que trasmite el estilo del coche. La posición al volante es bastante baja y con las piernas muy horizontales como se espera en un cupé deportivo, el volante recto y el pomo del cambio a mano.
La caja manual de seis velocidades es la misma empleada en el SLK de Mercedes, una Getrack suave y de cortos pero imprecisos recorridos, unida a un embrague directo y eficaz a la hora de trasmitir la potencia al suelo con la mínimas pérdidas por fricción.

a fondo :: Chrysler Crossfire 4

La dirección es suave pero precisa. Informa muy fielmente de lo que sucede en el tren delantero y el gran diámetro del volante permite mover las ruedas con suavidad. Las suspensiones me parecieron muy acertadas, con tacto firme pero no incómodo, suficientes para absorver baches sin demasiadas molestias a los ocupantes pero con la rigidez necesaria para practicar una conducción deportiva sin contemplaciones; un equilibrio perfecto a mi modo de ver para satisfacer las expectativas del posible comprador.
En curva el Crossfire es bastante neutro y noble, poco dado a perder la trayectoria en el tren trasero sin que por ello tienda a alargar los virajes en exceso. Una copia del SLK pero con mayor rigidez, al tratarse de un auténtico cupé con techo de función estructural.
Detalles
DETALLES

a fondo :: Chrysler Crossfire 5

Tanto por fuera como por dentro está lleno de detalles llamativos y efectistas que combinados con materiales de aperentemente muy buena calidad ofrecen un panorama sugerente.

a fondo :: Chrysler Crossfire 6

El salpicadero y la consola están acabados en pintura plata metalizada, incluso los pulsadores y el excelente equipo de sonido Infinity son de este color. Tiene detalles curiosos como el alerón trasero desplegable, que se levanta por sí solo a partir de 100 km/h o mediante un pulsador situado junto a la palanca de cambios. Ya que hablo del alerón no quiero pasar por alto la escasa visibilidad trasera que ofrece la pequeña y horizontal luneta. Si además llevamos desplegado el postizo aerodinámico esta es casi nula. Es una pena que no tenga sensores de proximidad, porque los paragolpes pintados son carne de aparcamiento.
Los asientos son de cuero, calefactados y con regulación eléctrica y el del acompañante posee anclajes para colocar una silla de niño. El volante también es de cuero y el climatizador manual posee dos zonas diferenciables. La seguridad pasiva se confía a dos airbags frontales y otros dos laterales, mientras que para llegar a tener que confiar en ellos la estabilidad cuenta un la inestimable ayuda del programa ESP, además de ABS y sistema de frenada de emergencia BAS para los frenos. Sin duda la mano de Mercedes Benz, al menos en lo tocante a calidad y tecnología punta, es un avance muy importante para Chrysler.
El Crossfire no posee rueda de repuesto y en su lugar recurre a un sistema antipinchazos que permite ofrecer un maletero decente. Opcionalmente no se ofrece ninguna posibilidad de personalización, aparte obviamente del color y el cambio de marchas.