Carlos Sainz Jr. al volante: En el Circuito del Jarama

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Raúl Toledano10 oct 2013
Autocity rueda por el Circuito del Jarama con Carlos Sainz Jr. A los mandos de tres coches de competición muy especiales, un Ferrari F430 Challenge, un Fórmula 3 biplaza y una barqueta de 250 cv de potencia, a la cual corresponden las imágenes de la siguiente videonoticia, el madrileño nos deleita con sus destrezas en una mañana pasada por agua.
Gracias a la invitación del equipo CEPSA Sports, uno de los patrocinadores oficiales junto a Red Bull y John Smith del piloto madrileño Carlos Sainz Jr. (1 de septiembre de 1994), los diferentes periodistas acuden raudos y veloces a disfrutar de una experiencia única: ser copiloto del joven Sainz, que a sus 19 años y bajo la tutela del Junior Team Red Bull es uno de los jóvenes talentos con más posibilidades de llegar en un plazo de dos o tres años a la categoría reina, la Fórmula 1. Sainz, que ya sabe lo que es ganar una carrera de Fórmula 3, y nada menos que en el exigente trazado belga de Spa-Francorchamps, y esta temporada 2013 está irrumpiendo con fuerza en las GP3 Series logrando un par de podios y una vuelta rápida en carrera.
Ésta es la carta de presentación de Carlos Sainz Jr., que, como su padre bicampeón del Mundial de Rallys (90 y 92) y ganador del Dakar (2010), es un por encima de especialidades, categorías o series, un aficionado transveral del automovilismo en cualquiera de sus modalidades. Por eso, con 19 años recién cumplidos según su carnet de identidad, baja de la conferencia de prensa previa al GP de España de Camiones, donde le brinda todo su apoyo a Antonio Albacete, compañero del equipo CEPSA Truck Team, y se dirige tranquilamente a uno de los vetustos boxes del Circuito del Jarama, donde vestido con pantalones rojos y camisa blanca y luciendo una barba de tres días, Sainz invita a la prensa a que le acompañen. ¿A dónde? "A enseñaros cómo se pilota esto, aunque yo tampoco estoy muy seguro de saber hacerlo", responde con ironía.
El vehículo en el que se sube es una barqueta de dos plazas (a la derecha la del conductor) de 250 cv de potencia, que dicho así suena a un número que cualquier motor turbo de coche de calle puede alcanzar sin despeinarse. Pero es mucho, se lo podemos asegurar. Este tipo de barquetas, cuyo habitat natural pueden ser tanto el Circuito de Le Mans en pruebas de resistencia como carreras de ascenso a montañas con curvas endiabladas, también se las conoce como Radical. Son tracción trasera y con el motor situado detrás de la cabina abierta, entre ésta y el eje posterior para un mejor reparto de pesos. Pero sus mayores virtudes son la excelente relación peso/potencia de la que presumen (250 cv por 450 kg de peso) y una aerodinámica afilada para cortar el viento. Cuando nos subimos a bordo del bicho, estamos sentados sobre una banqueta fijada a cinco centímetros del suelo y con las piernas completamente estiradas, reduciendo la panorámica frontal a poco más de cuatro metros. Entrar al cockpit es complicado, pero una vez dentro, con el casco colocado, y con la tranquilidad que transmite Sainz, el copiloto sabe que los próximos cuatro minutos que durarán las dos vueltas al Jarama serán frenéticos. BAJO ESTÁS LÍNEAS, EL VÍDEO DEL DELITO.
Con 250 cv se basta para correr gracias a su peso pluma de 450 kg
Pues sí, como acabáis de ver, Autocity tuvo la mala fortuna de no completar la segunda vuelta. Sainz apura la frenada de final de recta -una punta de 240 km/h-, latigazo de la trasera al salir de la curva Fangio que le obliga a contravolantear, a pesar de la humedad del asfalto pasa a fondo Varzi, y entonces empieza a reducir a segunda para encarar Farina, una curva de herradura de la que sale traccionando pero de repente... De repente, Sainz sube de marchas, tercera, cuarta, y la caja de cambios no engrana, ha dicho ¡basta!, teniendo que dejar la barqueta perfectamente aparcada en una escapatoria antes de encarar la parte más técnica del Jarama, con la subida a fondo de la rampa Pegaso y la curva en apoyo de Ascari asomando en el horizonte. De regreso a boxes, andando sin prisas, Sainz nos dice que es la primera vez que prueba un Radical, y que "aunque el asfalto mojado no estaba para grandes cosas", ha notado "un paso por curva rapidísimo, con una carga aerodinámica más parecida a la de un Fórmula 3 que a un Fórmula 1". Después, a bordo de un Ferrari F430 Challenge con motor central trasero V8 de 4.3 litros y 483 cv de potencia, la vida corre más despacio.