Carlos Checa celebra su título mundial en su pueblo:

Agencia EFE04 oct 2011
El campeón del mundo de Superbikes, Carlos Checa, celebró hoy con sus paisanos, familiares y amigos el título conseguido el domingo en el circuito francés de Magny-Cours.

El piloto catalán confesó ante unos 600 aficionados sentirse "en paz" después de haber conseguido el último título que le faltaba al motociclismo español. Un éxito que le llega a menos de quince días para cumplir los 39 años y después de una larga trayectoria, que ha pasado por diversas competiciones y con variedad de momentos deportivos.

Sant Fruitós recibió a su deportista más ilustre cálidamente, los 7 con cabeza de toro (logotipo representativo de Checa) marcaban el recorrido de una caravana formada por más de cien motos, que llevó a Checa hasta la estatua en su honor. Allí, con el humo de las motos y el olor a goma quemada aún suspendidos en el aire, el campeón pronunció sus primeras palabras delante de sus vecinos.

Se mostró sorprendido y agradecido por el recibimiento y recordó que con "trabajo y constancia, una buena moto y un buen equipo", han llegado los éxitos.

Explicó también que guarda un gran recuerdo del fin de semana de competición en Magny-Cours: "no queríamos que fuera un pase de celebración, sino hacerlo bien" y salió a la perfección, con la victoria en los dos carreras".

Por el escenario pasaron sus amigos, que lo mantearon; su hermano David (campeón del mundo de resistencia), que le agradeció haber sido su mentor en el motociclismo; y el alcalde del pueblo, Josep Maria Batanés, que prometió estudiar bautizar el pabellón polideportivo con su nombre.

Todos ellos recordaron los inicios del veterano piloto, en moto por las calles del pueblo y ganando las primeras competiciones locales. También recordó sus inicios Checa: "es una historia muy bonita, al principio era un juego, y no podía ni soñar algo que ahora se ha hecho realidad".

La celebración, cercana y familiar, contó con las actuaciones de los gigantes, los "timbalers" y los diablos del municipio, momentos que Checa aprovechaba para recibir los dibujos y mensajes de felicitación de sus seguidores más jóvenes. Para acabar siete cohetes (por el número de la moto de Checa), ducha de cava al más puro estilo podio que remojó a público y prensa y, como buena fiesta de pueblo que se precie, coca y cava para todo el mundo.