BMW Z4 sDrive 3.0i y 3.5i: Roadster de élite

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Diego Zotes29 mar 2010
Probamos el recién llegado Z4 de BMW con motores 3.0 y 3.5 bi-turbo que viene a sustituir a un deportivo casi insuperable. Sus claves: un diseño más refinado y un nuevo techo metálico. Lo mejora ¡y mucho!...
Hoy nos ponemos a los mandos de uno de los roadsters deportivos con más solera y más atractivo de la historia. Se trata nada menos que de la nueva generación del Z4 de BMW con sus motores más llamativos, el viejo conocido 3.0 litros con seis cilindros, un modelo que emociona hasta el éxtasis a los amantes de los deportivos y de los descapotables, y un delirante 3.5i, o lo que es lo mismo, un 3.0 litros también en configuración de 6 cilindros en línea ayudado por un sistema biturbo secuencial. Si la anterior generación presentaba un impresionante diseño, una tecnología de última generación y unas cualidades dinámicas sorprendentes y sin igual en el segmento, en este nuevo Z4 encontramos todas estas cualidades multiplicadas por dos, acompañado además de un diseño mucho más refinado gracias a un volumen exterior de mayor tamaño que le permite ganar más presencia y elegancia.
a favorImagen más atractivaTecho duro más polivalenteConducción muy deportivaen contraEquipamiento opcional muy caroVisibilidad generalUbicación del mando iDrive desacertada
Para sustituir a un contendiente con unas cualidades tan especiales el reto era extremadamente difícil, pero tras varios años en la brecha la marca BMW estaba obligada a renovar su pequeño roadster y ha puesto toda la carne en el asador, logrando modificar ligeramente tanto el aspecto exterior e interior, haciéndolo algo más elitista y elegante, como el comportamiento dinámico con elementos mecánicos más evolucionados para lograr un comportamiento al tiempo más deportivo y más seguro, con reacciones más nobles. Aunque en definitiva, uno de los cambios más llamativos es la apuesta por una nueva capota rígida abatible para cubrir su habitáculo, mucho más versátil, polivalente y segura que la anterior de lona, ofreciendo lo mejor de un cabrio y un coupé, permitiendo disfrutar del cielo por techo y de un techo sin ruidos ni cambios de temperatura. Además, este elemento consigue una imagen más refinada y estilizada a su silueta.
Con la renovación de todas las cualidades del Z4, ahora compite con más ventaja frente a rivales de la talla del nuevo Porsche Boxster, el nuevo y potente Nissan 370Z, las versiones más deportivas del Audi TT, el conservador y distinguido Mercedes SLK, el radical Honda S2000 o incluso el Alfa Romeo Spider. Su precio final para la versión sDrive 3.0i de 47.900 euros se encuentra en el punto medio alto del segmento, dado que es un motor muy potente y ofrece gran cantidad de equipamiento, cargado de tecnología, mientras que los 52.110 euros que hay que desembolsar para adquirir el 3.5i se hacen bastante elevados, aunque creemos que merece la pena frente a la versión inferior si lo que buscamos son prestaciones puras.
Al ver por primera vez el nuevo Z4 llama la atención la perfecta combinación en su carrocería de un diseño bastante continuista con el de su predecesor de roadster agresivo y muy deportivo, caracterizado por unas proporciones aún más destacadas de morro largo, habitáculo y zaga notablemente cortos y una línea de cintura muy marcada y sinuosa que dibujan un auténtico roadster. Los rasgos de la carrocería, a pesar de estar muy marcados se han suavizado para conseguir un mayor refinamiento. Ha crecido en todas las cotas y presenta unas líneas muy marcadas y sinuosas que caracterizan su personalidad, destilando una elegancia absoluta y una gran deportividad. Entre los elementos nuevos más destacados encontramos un frontal más amplio con nuevas ópticas, una nueva parrilla ovoide más grande y unas atractivas branquias laterales de respiración del motor, todo acorde con la nueva imagen de sus hermanos de gama, así como con una trasera más limpia y ancha que presume de unos faros de iluminación por líneas de led´s. Pero lo que llama la atención por encima de todo, es el techo duro retráctil que pone la nota de distinción al conjunto y aporta todos los beneficios de un coupé y el glamour y la exclusividad de un descapotable. Se trata de un techo metálico en dos piezas que de forma electrohidráulica y en tan sólo 20 segundos nos deja disfrutar de la más pura conducción deportiva al descubierto, dejando además una buena visibilidad a través de su luneta de cristal y un espacio mínimo de maletero de 180 litros, que puede llegar hasta los 310 litros con el techo puesto.

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El interior también es otro de los aspectos que mejoran en el desarrollo del nuevo Z4, con un aspecto bastante más lujoso que en la anterior versión y pinceladas que rememoran el estilo del clásico Z8, como los selectores circulares de la temperatura del climatizador. Se percibe claramente la mejora en habitabilidad y facilidad de acceso desde que nos adentramos al interior, con unos asientos colocados en posición más baja que permiten una entrada al vehículo más sencilla y un espacio en el interior perfecto para dos pasajeros, sin ningún tipo de apretura. La posición además está retrasada sobre ele eje trasero permite además disfrutar, como siempre, de la conducción más directa y deportiva de los biplazas descapotables de BMW. El confort de los pasajeros es absoluto y todos los mandos se encuentran al alcance de la mano, ubicados en una nueva consola central independiente orientada hacia el conductor. Se ha incorporado por primera vez en el roadster de la marca el mando único iDrive en combinación con el sistema de navegación que incluye una gran pantalla de 8,8 pulgadas abatible en el centro del salpicadero, desde donde se manejan todas las funciones electrónicas de confort del vehículo como el sistema de navegación, el de telefonía o el de audio, centralizando todas las selecciones del conductor pero precisando un periodo de adaptación para hacerlo de forma intuitiva.
De serie, el Z4 con motor de 3.0 litros ofrece sistemas como el control dinámico de estabilidad DSC con las funciones de control de tracción y el de arranque en pendientes, faros bi-xenón y neumáticos antipinchazos run-flat, como medidas de seguridad, mientras que desde el punto de vista del confort, no falta el sistema de climatización dual, el sistema de audio con lector de cd y formato MP3 o asientos deportivos entre otros muchos elementos.
El motor elegido para mover a nuestro Z4 es el intermedio 3.0i de inyección directa de gasolina con el excelente bloque de seis cilindros realizado en aluminio y magnesio que ahora entrega 258 cv de potencia a 6.600 rpm y con un par motor de 310 Nm a 2.750 rpm, colocándose como la opción perfecta por precio y cualidades deportivas entre el 2.3i de 204 cv y el 3.5i de 306 cv. Un motor exquisito para esta montura que entrega unas altas dosis de deportividad para disfrutar al máximo de la conducción más dinámica, al tiempo que muy equilibrado para obtener unas cifras de consumo no demasiado exageradas. Está combinado de serie con un cambio manual de 6 velocidades de relaciones cerradas, que brindan una aceleración inmediata a cualquier régimen, pudiéndose optar por un cambio automático también de 6 relaciones con levas incorporadas en el volante. Gracias a estas cualidades motrices, acelera de 0 a 100 km/h en sólo 5,8 segundos y alcanza una velocidad máxima de 250 km/h limitada electrónicamente. Mediante el sistema de inyección directa y los sistemas de recuperación de energía denominado por la marca Efficient Dynamics, consigue un reducido consumo medio de 8,5 litros a los 100 km en ciclo combinado y una emisiones de CO2 al medioambiente de 199 gr/km.

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El nuevo Z4 ostenta un chasis de aluminio y aceros de alta resistencia extremadamente rígido al tiempo que ligero, que responde con gran nobleza a todas las solicitudes del motor, y que gracias a su equilibrado reparto de pesos y a su eficaz propulsión trasera logra un comportamiento y unas reacciones ejemplares. Acompañado de serie del control dinámico de estabilidad DSC ajustable en tres modos desde automático a sin controles el chasis se adapta perfectamente al tipo de conducción que queramos realizar, actuando sobre la inmediatez del acelerador, en la respuesta del motor y en la servodirección electrohidráulica, permitiendo disfrutar de cruzadas del eje trasero con un control total. La configuración de los ejes es de tirantes de doble articulación delante y eje posterior de brazos oscilantes resulta tan deportiva como confortable para los pasajeros, filtrando irregularidades con dedicación y manteniendo unos apoyos perfectos a alta velocidad.
Hasta la fecha, el motor más potente disponible para el nuevo Z4 de BMW que rueda por nuestras calles es el 3.5 sDrive, como tope de gama hasta la llegada del ya anunciado y presentado 3.5 siDrive, que se prevé que sustituya a la versión M de la anterior generación y que entregue aún más potencia que este 3.5i convencional.

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Para complementar la prueba que hemos llevado a cabo del roadster deportivo Z4, en la que queríamos comprobar en primera persona los cambios de la nueva generación y las nuevas cualidades del modelo con estos potentes motores, hemos decidido ponernos ahora también al volante de la versión denominada 35i, un propulsor más potente e innovador heredado del 335i que emplea exactamente la misma cilindrada y configuración del bloque de seis cilindros en línea que el 3.0 litros pero ayudado por un nuevo sistema de inyección directa y doble turbo secuencial, para conseguir una potencia de nada menos que 306 cv, un valor muy cercano al del anterior Z4 M de 343 cv, aunque con modales muy diferentes a los de aquel.
Hablando del nuevo motor, la entrega de potencia parece inacabable en cualquier relación y sorprende a cualquier régimen por su progresividad, más sin duda que en la versión M de la anterior generación pero algo menos que en la versión actual de 3.0 litros, puesto que el sistema de doble turbo garantiza un empuje brutal en toda la escala de revoluciones. De hecho, para mover el motor a regímenes bajos emplea un turbo de pequeño tamaño, mientras que uno más grande entra en funcionamiento algo más tarde y a regímenes más elevados, para entregar toda su garra desde medio a alto régimen. Esto se traduce en un par motor de 400 Nm desde tan sólo 1.300 vueltas, algo totalmente inusual en un coche de gasolina.
Si presionamos el selector de modos de configuración del chasis del túnel central junto a la palanca del cambio automático de 7 velocidades deportivo de doble embrague opcional, logramos tres comportamientos muy diferentes según nuestras necesidades, desde tranquilo y suave de reacciones, hasta extremadamente deportivo con los controles desactivados, pasando por una fase intermedia que satisface a los más entusiastas pero siempre manteniendo varias medidas de seguridad a nivel latente. El rugido del motor es excitante en cualquier modo y a cualquier régimen, ganando muchos enteros en los modos más deportivos que emite una tonalidad más grave.
Con todas estas cualidades, las prestaciones del motor 3.5i con cambio automático de doble embrague DKG son las de un auténtico superdeportivo, logrando los 100 km/h en sólo 5,1 segundos, incluso 0,1 segundos más rápido que con la caja manual, y los 250 km/h de velocidad máxima limitada electrónicamente. Gracias a su afinado motor de inyección directa, los consumos se quedan en ciclo mixto en unos aceptables 9,0 litros a los 100 km.
El diseño general es tan atractivo como el 3.0 litros que ya analizamos en vídeo anteriormente, caracterizado por su polivalente y sugerente capota rígida de apertura totalmente automática, integrada en una estética clásica de morro alargado y cabina retrasada que recuerda al deseado Z8, aunque con rasgos modernos como iluminación con luces led´s delante y detrás y nuevas líneas dinámicas marcadas en los laterales de la carrocería que sugieren gran dinamismo y potencia. En esta unidad destacan sobre el resto de elementos las llantas de aleación multirradio de 19 pulgadas opcionales que sugieren una deportividad abrumadora.
Como es costumbre en los últimos productos de la marca alemana, presenta un habitáculo superminimalista de gran sencillez visual, destacando una consola central configurada sobre la propia moldura del salpicadero, sencillo y plano, de donde emergen el sistema de audio y el climatizador automático por ruedas de estilo muy clásico. En la zona del conductor, que por cierto va sujeto excepcionalmente por unos asientos realizados en piel y con regulación eléctrica, destaca un cuadro de instrumentos de lectura sencilla, con dos elegantes relojes en perspectiva y enmarcados en cromo, a juego con las levas que encontramos tras el volante deportivo de tres radios.