BMW Serie 1 Coupé 120d: ¿Y por qué un Serie 3?

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Diego Zotes10 ago 2012
Ponemos a prueba la versión Coupé más deportiva de la Serie 1, que con una gran elegancia y atractivo exterior y un excelente motor turbodiésel de cuatro cilindros y 2 litros que desarrolla 177 cv, consigue hacer sombra a su propio hermano mayor Serie 3 Coupé.
El fabricante alemán BMW está introduciendo todos sus modelos en los segmentos más interesantes del mercado, principalmente en los de orientación más deportiva, como la de los coupés grandes y pequeños. En esta ocasión le toca un análisis al pequeño de la familia, al Serie 1 y su versión Coupé sobre la base de la primera generación, con una tendencia algo más deportiva que sus hermanos de gama de 3 y 5 puertas y a medio camino por tamaño y por precio del admirado y deseado Serie 3 Coupé. Resulta una opción de acceso perfecta a la marca BMW.
a favor-Comportamiento estable y seguro-Diseño elegante de estilo coupé-Diésel muy potente y rápidoen contra-Habitáculo pequeño-Precio de base muy elevado-Suspensión muy dura e incómoda
Respecto a sus hermanos de gama, a pesar de no haberse actualizado todavía como sí lo ha hecho su hermano de 5 puertas, presenta una carrocería alargada manteniendo un tamaño contenido que le ubica entre los coupés compactos de 4 plazas, con un estilo elegante y atractivo mucho menos visto, que gracias a sus grandes puertas brindan una facilidad de acceso destacable a todas las plazas. La mayor longitud corresponde básicamente a la zona del maletero, que cubica una capacidad de 370 litros en la que se puede guardar bastante equipaje. Por la peculiaridad de sus proporciones y tamaño no encuentra ningún rival directo, y tenemos que encontrarle algún rival de concepto algo más deportivo y radical como el Peugeot RCZ o el Audi TT Coupé.
Para esta prueba hemos elegido el motor que creemos más lógico y probablemente el más solicitado en nuestro país, el 2.0 diésel de 177 cv que mueve a la versión 120d. Resulta una combinación explosiva de excelentes prestaciones, consumos muy reducidos y un refinamiento propio de cualquier BMW de gama alta. Todo ello se ve reflejado en su precio que asciende a nada menos que 33.150 euros en esta versión diésel de alto rendimiento, un precio algo elevado para el segmento en el que milita, aunque bastante más barato que su homólogo de la Serie 3 poco más grande por el que hay que desembolsar 10.000 euros más.

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Elegancia en pequeño
Básicamente lo que más llama la atención del Serie 1 Coupé es su original diseño exterior de estilo elegante, que sabe combinar a la perfección las proporciones más deportivas y compactas con una gran practicidad para el uso diario gracias a un amplio habitáculo para cuatro pasajeros. Todas las líneas dinámicas laterales que recorren las puertas son comunes con las del Serie 1 compacto de tres y cinco puertas, aunque en esta versión parecen continuar más hacia la zaga dándole una atractiva sensación de tensión y movimiento constante. Y eso que no cuenta con el Paquete deportivo M… Aún así, todo esto se complementa con unos pasos de rueda ensanchados, sobre todo el trasero que también ve ensanchado su eje, logrando más dinamismo y aplomo. Esta versión Coupé presume de nueva zaga y un techo más inclinado para conseguir una silueta más aerodinámica
Como es lógico en un coupé de tres volúmenes, lo que más llama la atención en esta versión es la corta zaga de gran achura añadida al habitáculo, haciéndole crecer 13 cms en longitud hasta los 4,360 metros. Presenta unas ópticas trapezoidales que flanquean un portón robusto, coronado con un spoiler tallado muy atractivo. Además el paragolpes trasero es muy prominente albergando en su zona inferior la salida de escape ovalada de gran tamaño. Sus sugerentes formas llenas de músculo sugieren más poderío.
El interior también es otra de sus cualidades más atractivas, eso sí, para cuatro pasajeros. Presume de una calidad de acabados buena y una apariencia muy atractiva, aunque como siempre le ocurre al Serie 1 de primera generación, peca de una habitabilidad interior más bien justita. La organización de los elementos es como la de un mini Serie 3, con una pantalla superior retráctil protagonista en un salpicadero totalmente simétrico, que disfruta de unos relojes en el cuadro muy sencillos y pequeños pero elegantes y de fácil lectura. Demasiado espartano para nuestro gusto como siempre en BMW. La consola central está orientada hacia el conductor y abombada hacia los pasajeros para acercar los mandos del sistema de audio y climatización, así como algunos sistemas electrónicos de ayuda a la conducción que se manejan desde la zona inferior. Como sus hermanos mayores dispone de una rueda selectora denominada iDrive desde donde se manejan todos los sistemas de navegación, opcional en nuestra versión, telefonía y sistema de audio, así como gran parte de los datos del ordenador de a bordo.
Los únicos extras de serie en este coche son las llantas de aleación de 16 pulgadas, el control de estabilidad ESP, el climatizador, el volante de piel, el ordenador de a bordo y la radio CD con 6 altavoces, mientras que el resto de elementos de confort se pagan aparte como extras. De hecho, la tapicería de piel de los asientos, que es uno de los alicientes de este coche, es opcional, resultando mucho más distinguidos que los de tela de serie.
La envidia de los motores diésel
Pero lo verdaderamente relevante en un BMW es su comportamiento dinámico, para lo que nos subimos en una versión superventas, el 120d, animado por un motor de 4 cilindros y 2 litros turbodiésel con inyección directa por common rail que entrega nada menos que 177 cv de potencia a 4.000 rpm y un par motor de 350 Nm desde sólo 1.750 vueltas, lo que garantiza un importante empuje en todo el régimen del motor y brinda unas prestaciones y sensaciones al volante propias de un BMW de pura cepa, siempre con cantidad de reservas de potencia. Por otra parte, se caracteriza por ser uno de los motores más refinados y menos bebedores con estas características en el panorama automovilístico, por lo que nos parece el punto medio exacto entre lo económico y lo prestacional.

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Las prestaciones son destacables para tratarse de un diésel, con una aceleración de 0 a 100 km/h en sólo 7,6 segundos y una velocidad máxima de 228 km/h, sorprendiéndonos notablemente que todo esto se consigue con un consumo medio declarado por el fabricante de menos de 5 litros a los 100 km, incluso combinado con el cambio automático Steptronic de 6 relaciones de nuestra unidad. Cierto es que este cambio con este motor no ofrece levas en el volante, pero hay que decir que su funcionamiento es ejemplar no tratándose de uno de los modernos de doble embrague.
El comportamiento es el habitual y ya conocido de cualquier BMW de propulsión trasera, con un dinamismo sobresaliente, gran estabilidad y aplomo en toda circunstancia, fundamentalmente en carretera abierta a alta velocidad. Al volante transmite siempre una sensación absoluta de seguridad, reforzada con la innovadora y eficiente dirección activa opcional de nuestra unidad, que facilita las maniobras más rápidas a cualquier velocidad haciendo la conducción decididamente sencilla. El punto negativo de un comportamiento tan deportivo es el tacto tan firme de la suspensión, que además de conservar siempre la máxima estabilidad y eliminar cualquier inclinación, elimina también todo confort al afrontar irregularidades inesperadas en la carretera que se transmiten inmediatamente a la dirección.